montañarusa

15 oct. 2012


VIAJANDO EN UN ENCENDEDOR BLANCO


Espero que nadie pueda leer mis pensamientos,
porque podría terminar preso,
todo bondi es una montaña rusa 
si te sabés reír,
y te desdoblás, 
en otro año que se va,
casi quebrado,
tanto que ya casi no me sorprende
que nadie 
sienta 
nada:
hay cosas por las que sólo puedo suspirar,
dejar fluir
y que todo vuelva al centro
igual
porque gravito en las palabras que se dicen de mi
una historia sin continuidad
en pedazos de amnesia
que es la fuerza
para retomar
la referencia directa
de un capítulo anterior
que podría haber existido
o no,
un mapa que es de todos 
-nos toca avanzar-
el inevitable paso del sueño
al madrugar
y ni siquiera tengo un bar que me tenga de cliente habitué
borracho conocido
anécdota para olvidar
ni siquiera estoy lejos de casa
ni siquiera cerca
la conspiración acusa cuarenta millones
y esa es una noticia
que nunca 
va
a
cambiar,
aún soy inocente
de antecedentes
sin manchar,
hasta que conozca al héroe,
lo mire a los ojos
y 
pueda 
disparar:
robar la máscara, la capa, el traje, 
el atuendo de chamán,
ser el espíritu invocado 
gritar/
despertar
de tu pesadilla
o la mía
porque el caos no se define por oposición
crear
en el nuevo orden establecido
el 
cortocircuito
que se lleve éstas líneas,
la superstición:

basta con no ser yo
para que tiembles
de
la 
emoción:
seguí las paredes rotas,
vamos directo
al
corazón.

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