lomismo

20 oct. 2012


ESTRELLARSE SOBRE UN PARABRISAS


-Para escribir tenés que tener un pasado y para tener un pasado tenés que cambiar…
Se giró como en cámara lenta, mientras la ciudad sucedía a sus pies, a catorce pisos de distancia: una maqueta llena de fiestas, hambre, paranoia, delirios, fiebre, risas, ganas de morir, ganas de no tener más, ambición, 
frustración,
vehículos como bestias, 
como si fueran lo más normal de mundo,
sin nadie imaginando al automovilista del costado lustrando sus vidrios, encendiendo el motor temprano, para que el frío no boicotee la salida de casa, tirando desodorante, para ocultar los restos de algo que, de tanto no ser pensado, empezó a desaparecer, llorando sobre el volante,
por el co-piloto
mejor amigo
amor
que de pronto es otro automovilista
al que cuesta ver
lustrando vidrios
encendiendo el motor temprano
tirando desodorante
llorando sobre el volante.
-Me gustaría volver al día antes de emborracharme por primera vez, para ver cómo era pensar en una vida sin estar borracho.
-Te gustaría volver al día antes de emborracharte para volver a emborracharte por primera vez…
-No, no sé si es eso…
-Es eso. Fija.
Se inclinó. Me dio vértigo.
Ahogué el grito llevándome la botella a los labios. 
Tres tragos largos.
De agua mineral.
-Puede que de algún modo u otro tengas razón… Si no fuera un borracho no te conocería… además… Bah, nada… dejá.
-No, dale, decime…
-No te inclines tanto… Te vas a caer…
-¿Eso ibas a decirme?
-No.
-Dale, decime…
-No te inclines tanto… 
-No cambiés de tema…
Suspiré, sin poder despegar mis ojos de sus manos, aferradas con indiferencia a la cornisa. 
-Nada, que pensaba que… Bueno, me rompe las pelotas pensar que si no sería un borracho no te hubieras enamorado de mi.
De pronto todos los ruidos corrieron una carrera hasta la luna. Nos dejaron solos con el viento, sin poder mirarnos a los ojos. Volvieron 14 segundos después.
Un bocinazo se llevó el primer puesto,
después el rugir,
un tren, lejano,
gritos
(siempre hay gritos).
-Hablaste como si nunca en tu vida te hubieras puesto en pedo… Dijiste algo… Hablaste como… sonaste como la persona más sobria del mundo. 
Se me puso la piel de gallina.
Quise mirarla.
Perdí el equilibrio.
Caí.

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