sentido

18 ene. 2012


SORPRENDEME, PUTA


Correte, correte dos segundos que no me quiero perder… Estoy ahí, mirá… Estaba acá nomás… Correte, que seguro no tardo en desencontrarme y quiero disfrutarme un poco más.
Cuántas cosas de mi me duelen… No te das una idea…
¿Ves esa remera negra y enorme de los RAMONES? Bueno, me la ponía todos los días… Y sólo había escuchado Ramonesmanía. Pero con eso ya se me explotaba el cerebro… Todas esas ganas de gritar, y de invitarte a dormir, para taparnos muy hasta arriba y contarnos, en la oscuridad, cosas que ni en pedo nos decíamos a la luz del día. La intimidad del zapping a la madrugada… El hecho de imaginarnos, sin estar imaginándonos, un tiempo después, sin esta culpa torpe e injusta. 
Nada dependía de vos.
Nada dependía de mí.
Correte, que quiero entender dónde escondía esa cara congelada toda la sonrisa que yo sé que escondía. Quiero ver dónde se metían las ganas de llorar las mañanas con chocolada, forzando los dientes.
“Ellos nunca van a entenderme”, pensaba, dibujando bigotes, mientras papá se apuraba, con mucha lentitud. Mientras mamá se tomaba el tiempo, a las corridas. “No van a entenderme… No, no y no”.
Y es increíble cuánto los entiendo.
Correte, que quiero ver la lucidez del licor, cuando la cerveza no me gustaba. Quiero ver los latidos de cada palabra pensada pero nunca escrita. No aún.
Aún no.
A ver, correte...
Puedo ver todo eso que fue, pero no quiero entender lo que seré. Todavía confío en sorprenderme… Así que correte. 
Correte y tapame. 
Que el mañana no me vea venir, 
Para que todo esto, 
al fin
cobre sentido.

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