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5 ene. 2012


CASI, PERO NO
¿seguro?


¿Qué pregunta te estás haciendo?
Bueno, seguro que la pregunta que querés hacer es otra.
Yo me pregunto por qué hay palabras que no riman con otras, siendo que son tan iguales, que dicen lo mismo, que son conceptualmente opuestas pero dinámicamente aplicables a una misma situación. Como cuando te digo que estoy triste y puedo respirar en paz, feliz.
O como cuando quiero llegar al extremo, pero sin soltarme de vos, que estás del otro lado. 
Como cuando quiero perder la cabeza, pero sin parar de encontrarme.
Como cuando sólo quiero ser yo, pero con vos, para que me digas qué soy. 
O como cuando quiero que me abraces, pero para dejarte sola e irme lejos.
Podría hacerlo sonar bien si todo fuera poesía, pero algunas cosas no riman.
Intento surfear (pésimo, porque odio el agua, porque no soy rubio, porque soy flaco y no tengo estado) en el mar de tus dudas, que con certeza corroe las piedras de mi playa, que siempre está de noche, con un Sol enorme, que cuelga aparatoso, que es de mentira y de verdad, que te deja ciego de tanto que te hace ver.
Es una playa solitaria.
Y está colmada.
¿Qué pregunta te estás haciendo?
Es jodido, porque cualquiera de las palabras podría ser reemplazada por otra. 
Todas las palabras son una palabra.
Es todo lo del medio, lo que a veces carece de ritmo (pero lo tiene), lo que a veces no es hermoso (pero lo es), lo que a veces no rima ni un poco (pero rima).
Después estamos vos y yo.
Uno en cada punta.
Somos los signos de pregunta.
Invertidos y complementarios.
Somos lo que mantiene viva a la ecuación que va a sobrevivir escrita en la arena cuando nada más sobreviva.
Una pregunta.
Una
más.

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