infinidad de veces

23 feb. 2012


SI EL ECO NO EXISTE, 
¿qué nos queda?


Un desierto, en bicicleta, tratando de no cerrar los ojos, para evitar la tentación.
Y la tentación es dormir y soñar:
con un desierto
recorrido en bicicleta.
Mientras las pupilas continúen mutando (inventando cada centímetro) el sueño será eterno, crucificado a orillas de un manantial que no existe, o que queda del otro lado, como un chiste contado de madrugada, entre susurros. 
El chiste del que te reís, por más que no llegas a escuchar el final, por más que la situación no amerite contar un chiste:
a veces,
el chiste
(y la ilusión, siempre la ilusión)
está.
Quieras o no.
Y no queda otra que pedalear, sin chance de poder dar media vuelta y volver:
los desiertos no tienen puntos cardinales: los desiertos son un único camino, superpuesto infinidad de veces.
El viento en la cara: arena de vidrio:
una cicatriz.
dos.
tres.
todo en vos
(como un único camino,
superpuesto infinidad de veces)
Y la sangre es la nueva lluvia, musa de las flores muertas, que jamás nacen en el desierto,
que jamás nacerán en el desierto.
La arena formando los rostros
que pronto serán arena;
como si todo hubiera estallado, en minúsculos diamantes, sin que puedas entender si esa porción de piel es el brazo de tu amigo, la pierna de tu novia, la mejilla de papá:
es un pedazo de piel más:
todos somos un mismo lugar.
Y pedaleamos, para ser otra cosa, que no se desarme tanto,
ni sea una mentira.
Pero estás acá y allá, 
nunca yendo
ni viniendo
pedaleas
en 
la 
nada.
Es 
un 
hermoso 
desierto.

2 Diálogos:

damianivanoff dijo...

Amigazo, ¿¿de dónde sacás TANTAS imágenes de conejos!!!!?

Matías C. dijo...

Los conejos me buscan. Es fácil :)