en el medio

16 feb. 2012


Alguien no nos veía,
y le dimos Libertad


Perdoná, sé que no te cabe hablar de esto, pero, insisto: Cuando jugamos a terminar, ¿vos te lo estabas creyendo?
Porque resulta que todo empezó a terminar. Y una vez que algo termina después queda terminando, como en un espiral, que nace del centro y se expande… Imparable, pero predecible: las circunferencias poseen una sabía inteligencia.
Como esa banda, que fueron siete veranos, que fueron las puteadas más tristes y más de verdad… Con ganas de ladrar desde debajo de la mesa, porque: “me calienta, me enojo porque es mío, pero no pedí que sea mío”. 
Me tomé mi tiempo para traicionar a mi primer amor… Luego, el fin no dejó de suceder, y cada nuevo comenzar es el dolor de todo lo perdido, lo hermoso, lo que antes no había entendido 
(y siempre desfasado en la revelación)
¿Por qué me sorprendo cada vez más? ¿asimilo más? ¿cuánto menos asimilo?
Como ese libro que era una totalidad y ahora es un grupo de fragmentos, que orbitan…
Una nueva dimensión. Y nos seguimos expandiendo, dividiéndonos, con cada punto final
.
Como esas charlas tan bien entretejidas, que de pronto empezaron a enredarse, con idas y vueltas, cuestionando a la propia trama que les daba de comer.
Perdoná, sé que no te cabe hablar de esto, pero pensalo así: si fuéramos esa peli que no nos cansamos de ver éste es el momento en el que el chabón se mira al espejo y frunce el ceño, asustado y fascinado. 
(vos sos uno, yo soy el otro)
Sé que te ponés paranoico cuando lo menciono, sé que pensás que alguien podría escucharlo, pero despreocupate… No sos tan importante.
Yo tampoco.
Sé que te incomoda un poco, pero vamos a asumirlo:
Había alguien.
Ahí, en el medio.
Había alguien.
Lo sabés.
Lo sabés tan bien como sabés que lo matamos.
O lo dejamos morir.
Tranquilo.
No hay que juzgarnos.
Los muertos
muertos son.
Sólo quería decirte, y perdóna, sé que no te cabe hablar de esto, que deberías pensar en una tercera teoría, que es el origen de toda luna, de toda tierra sin explorar. Una tercera puerta: la del sótano.
Porque había alguien.
Ahí, en el medio.
Y capaz se pegó un tiro,
Al tiempo
Que
Sonreía.

Capaz
Recién
Empezó.
Era eso.
Perdón.

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