terrorista

7 jun. 2012


SUPONIENDO QUE LLEGUE A VIEJO


Manejar, con los ojos cerrados,
memorizando cada una de las palabras,
llegar, demasiado envejecido y chocar la puerta de tu casa
(arruinarte el jardín delantero, con los duendes, las flores violetas, las mariposas eternas y todo el cotillón,
arruinar la ilusión,
de un edén),
gritar tu nombre hasta perder la razón, descubrirte agonizante, 
preguntarme cuáles preguntas debí haber hecho,
en lugar de contestar, tan convencido,
convencerme de todas las certezas 
en lugar de cuestionar, tan dudoso;
exigirte explicaciones,
morirme en tus huesos, 
pensar que siempre fuiste así,
que los huesos siempre estuvieron en vos,
pero más ocultos,
entender que estás más desnuda que antes,
que nunca,
(más aún que esa vez en calle Corrientes, entre las plantas de una galería oxidada, cegada, domesticada con el tiempo, 
inmortal, 
de tanto funeral)
que jamás. 
Memorizarte, para verme,
reflejando cada una de mis miserias,
olvidar, cargado de ficción, 
un pasado que pudo haber sido, 
que quizás fue,
que quizás será,
recordando lo imposible,
la dificultad de volver a pensar,
con furia,
en toda la enorme posibilidad,
volver a enojarme
y citar cada una de las borracheras,
de los cigarros,
de las lluvias,
del frío, 
de las lágrimas con noche, 
en desgarros,
temblores,
fiebres,
pedirte, resignado,
ofendido,
ofuscado,
que me vengas a visitar,
“que, usted, venga a visitarme, señora”,
y maldecir tu templo, 
al ver las retinas, tan vacías de consuelo,
de tragedía, 
de poesía, 
de vos
tan vacías de mi,
tanto como para dibujarme
(llenarme)
un preciso final:
“¿quién soy
y qué
mierda
hago
acá?”

1 Diálogos:

Lubu dijo...

Este sueño es mi favorito, me identifico