amor elefante

9 jul. 2012



EL DESFILE DE LA BESTIA
-un viaje en bondi-


I

La ventanilla tiene una mancha,
la intento quitar, 
se expande,
hay una selva
y es noche detrás del sol,
donde las cosas nunca fueron:
siempre son.

II

Veo las vías del tren, abandonadas, y me pregunto cómo habrá sido ser niño, en ese lugar, escuchando las historias,
de fantasmas,
de asesinos,
de amantes,
sonrientes, eternos,
con un final de cuchillos y sonrisas
que destruyen a un corazón, 
hermoso, que recibe las alas
y la nueva emoción,
que se viste para salir,
un viernes por la noche,
sacando la lengua,
vencedor.

III

De pronto es un decorado, 
un barrio que está empaquetado,
congelado en la perfección
con cada maniquí,
dando lo mejor.

IV

¿no te recuerda, esa esquina, a la esquina de una película, que vimos hace mucho o que no vimos pero conocemos igual?
¿no te recuerda, esa esquina, a la despedida que hubo después del show, en el que no dijiste mi nombre, en el supe que hablabas de mí?
¿no te recuerda esa esquina a todo lo que se filtra entre el enrejado que bordea el puente que nos separa
y nos deja mudos,
en

la
atemporalidad?

V

Cuando era pibe no podía tragar la cerveza,
y amanecía con gusto a dulce de leche,
de tanto licor tomado,
de tanto pensar en vos.

VI

Es tan predecible como sorpresivo,
porque es hermoso si lo sabés apreciar,
toda la magia,
de no cambiar el camino,
pero ver el camino cambiar,
las miradas, siempre expectantes,
fulminantes, del que espera,
y no deja de escuchar 
las voces que narran la historia
de la infinita posibilidad.

VII

¿a dónde dejamos los dragones,
los caballos alados,
los ciempiés mutantes,
la nave espacial?

¿a cambio de qué?

todo se trata,
de volver a encontrar,
lo que nunca tuvimos
que es lo único de verdad.

VIII

Y entendiste que nos movemos, 
sobre un motor que rugue, 
para que nos movamos, 
logrando que las velocidades confluyan,
se cree el rimo,
de todo lo que nunca va a encajar, 
pero funciona tan bien,
tan mal,
tan
especial;
adentro hay un paisaje, tras otro,
con la misma velocidad 
que el paisaje externo,
y el paso es firme 
y quizás,
sea verdad que mutamos,
pequeños elefantes,
de paso firme y convicción,
sobre un elefante mayor,
sobre la gran bestia,
que imprime los ecos,
la repetición,
el fractal,
de lo que siempre estuvo
y siempre 
estará.

escrito en el 85, rumbo a Parque Rivadavia, escuchando Amor Elefante.

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