laporcióndeotrocielo

26 ago. 2012


LOS JARDINES QUE NUNCA VAS A CONOCER
~y florecen por vos~


Arranca el fruto, el regalo, el guiño oculto, o la pérdida, de algún despistado, la erupción de una tierra que no existe más que en el imaginario colectivo, fuerte, como las raíces que se estiran, se resisten, antes de partirse, en una explosión, como la cuerda de un instrumento desafinado, maltratado, con amor: son los ecos de la muerte, la inspiración; 
muerde, y entonces lo arrancan, para devorarlo, para convertirlo en la aventura, la anécdota, la persecución, el guardián de los monstruos, el eterno enamorado, con un arma en la mano y una lapicera en la otra, disparando con ambas, hasta caer herido, y bañar el suelo con sangre, que es savia, que llueve, que golpea tu ventana, con un ritmo desconcertante, en un código que casi entendés, que casi predecís, que casi… pero no;
y te quedas despierto, llorando sobre hojas inconclusas, sobre paisajes de mentira, y, sólo porque la naturaleza no es lo único sabio, las flores (carnívoras) aniquilan la paz de tu control, y devoran a los transeúntes que nunca describiste, se pelean con los perros que te olvidaste de mencionar y se garchan a todos esos detalles acartonados, ese decorado mediocre, esas paredes que tejiste, para jugar al científico demente, adicto a las trampas; 
se hinchan las plantas, se forma la cárcel, el vientre, el hogar, y vuelve, bañado en savia, que es sangre, y es escupido, del centro al exterior, que es el interior, 
que no es:
se abre el cielo, y se ve la porción de otro cielo, mientras se marchita la noche y el amanecer viola los pétalos, abriéndolos, con furia,
para arrancarte,
rumbo a la próxima tempestad.

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