mesientobien

1 ene. 2013

SUSURROS FANTASMAS EN CINES ABANDONADOS



Y mientras más lo repito
más vuelvo a caer
más cortocircuitos 
chispas
todas las luces
se ponen a parpadear
se escucha una sirena
una voz-enlatada
que habla muchos idiomas
dice
repite
“¿qué hay más allá?”
y más allá no nos conocemos
y sé que esto puede arruinar cualquier cita
pero no nos vamos a conocer
porque tendrías que haberme visto
llorar 
mirando el cielo
en un auto en movimiento
las hermosas nubes que vi
la película que nunca te voy a poder contar
el código secreto
punto-cosa-línea-corazón
y empiezo a pensar
{con algo de gratitud
en otro amanecer de no poder enfocar
de ver en cámara lenta
de escuchar demasiado
de reírme muy tonto
por no recordar}
que quizás mi magia siempre fue
saber todo 
sobre todo
lo que iba a pasar
los gritos 
las paredes del baño
donde me dibujaste como un desconocido
donde yo quise poner tu nombre y escribí el mío
las paredes del baño
de ese bar que cerró
la noche que dormimos demasiado juntos
cada uno con los ojos abiertos
en alguna otra realidad
y aprendes que los insomnios
siempre suceden
en otros mundos
y que algún día vas a dormirte
en todos al mismo tiempo
y te vas a despertar 
dentro del sueño
que tuviste
cuando aprendiste a soñar
y nada en tu cabeza era un concepto
cuando no habías empezado a matar posibilidades
en pos de las elecciones
que conforman
el recorte/reflejo de lo eterno
que se llama
libertad
*¿cuánto vas a tardar
en estar soñando que soñás?*
tendrías que haberme visto
para darte cuenta
de que nunca 
nadie
lo podría intentar
porque lo que rompí me hizo otro
pero lo intenso me dejó
sólo para mi:
la tempestad siempre muere
sola
por culpa de la tempestad;
cortocircuitos,
chistes,
y todos evacuan el lugar
mientras sigo escuchando el eco
y tengo un cuaderno 
de todas las veces
en que lo sentí
el mismo cuaderno
donde
le puse fecha-horas-planes
a la conspiración
que devora fotograma 
tras fotograma
dejando la secuencia siempre presente
del presente
con todo lo que eso podría decir
sobre ayer
y
lo 
que 
vendrá
cuando abra los ojos
en ese sábado perfecto
(el que tan bien sabés)
y diga
sin pensar en nada más
“hoy me siento bien”.
(otra
y
única
vez)

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