ficciones

30 may. 2012


PARA PERDER


¿y si el monstruo nunca aparece?
¿y si nunca llega el clímax, con el diálogo de risas,
muerte
y ritual?
¿y si esta espada que preparé,
tan de mentira
(para perder),
nunca cobra vida
para cortar la sangre
y dejar correr la carne?
¿cuándo va a estrellarse la nave extraterrestre?
¿cuándo será la invasión?
¿cuándo se desatará la plaga?
¿cuándo van los muertos 
a comer más que los vivos?
¿cuándo voy a contagiarme el virus?
(morir
mutar
contagiar)
¿cuándo va a arrancar mi corazón el lobo
por rescatar a la princesa?
¿cuándo habrá un villano,
íntimo,
amigo,
que me esté esperando, ansioso por llorar?
¿cuándo voy a cerrar los ojos y,
una explosión después,
mirar desde el sol?
¿cuándo voy a caer en la trampa,
resistirme
(odiar mi amor)
(amar mi odio)
y dejar de legado mi alma,
en una habitación vacía?
¿cuándo voy a ser el héroe,
el que parte,
triunfa,
regresa
(pero sin regresar)?
Por favor, cuando suceda, no dejes que me encuentren escribiendo una carta a un presunto autor,
distraído en el detalle,
de espaldas,
inclinado sobre mi.

(sofocando
y llenando de aliento)

el disco al revés

28 may. 2012


CONTRADIOS


Es la melodía épica que toca el universo, cuando te dirigís, sin haberlo sospechado (no pero sí), al lugar donde se librará la batalla final, cuando las calles, avenidas y carreteras se abran y sonría la tierra, ansiosa y borracha, vomitando todas las posibilidades; el libro desgarrado, puro de verdad, vuelto el sueño, 
toda la chance de ser
no-ser
y aceptar:
que toda resignación es una puteada que se escapa, y hay que dejarla dejar,
el nido,
las pertenencias,
madurar,
envejecer,
guiñar un ojo
y ser feliz;
dejar marchitar y nunca no-soltar
para siempre saludar
y no perderte esta hermosa sensación:
la cercanía del final
(galopando)
a una vida de distancia,
viajando igual,
con las mismas notas
pero en
contraria dirección.

bilocación

24 may. 2012


MIENTRAS ME ARRASTRAN 
[Houdini era un pichi]


Mirarme en un espejo, 
dibujarme orejas largas,
desaparecer.

Caer en una calle, perdida,
sin planos, sin referencias,
sin dirección,
aparecer.

Observar los rostros,
el pasado de los pasos,
el futuro del vestir,
los nuevos planetas,
alineados 
(al revés)
y volver
a 
escribir.

No entender el idioma,
quedar excluido,
por fuera,
ser el eje,
la flecha que señala,
la locura,
envidiada,
del que no ama 
escapar.

Regalar las poesías, 
que nadie, nunca,
podrá leer,
inventarte en cada historia,
reflejarte,
pulirte,
darte la perfección,
que ya es tuya,
en 
cada 
error.

Escucharte llorar,
mientras me arrastran,
mientras asesinan mi ficción,
mientras en otra ciudad grito,
rio,
te espero, 
al sol.

soñarte,
caminando al espejo,
viendo mi huella
que dibuja un mamarracho,
con forma de corazón:
el terror,
la desesperación,
detenerte,
empujarte,
abrazarme,
rebotar.

(¿de qué lado estás
que quiero perderte
y no te puedo encontrar?)

soy.yo

22 may. 2012


¿EN QUÉ RUINAS NOS CONOCIMOS?


¿Cuánto pasó desde la última botella?
¿Voy a bajar el vaso y el mundo será cenizas?
¿O son tus ojos, más grises que de costumbre?
¿Sos un cadáver? ¿Sos el reflejo que creo para no perderte? ¿Sos el maniquí que me sueña, deseando sentir algo de amor? ¿Sos…
vos?
(el temblor, la inocencia de sentirme culpable,
la culpa de sentirme inocente,
otro rato, 
de mentira
y de verdad)

¿Cuánto pasó? Voy a atender el teléfono,
sin dejar de mirarte,
y será tu voz, del otro lado:
“Soy yo”,
con la ilusión de que te reconozca, 
casi tan absurdo como esperar que sepas de quién son estas líneas.

¿Quién jugó al fondo blanco con mis momentos?
¿quién perdió la consciencia con mi lucidez?
¿quién salió del manicomio, con un certificado de buena conducta, al conocer la fiebre,
el miedo, 
el dolor?
¿Quién se cagó a trompadas con mis recuerdos, creando este rostro desfigurado,
extrañamente atractivo, duro, 
sensible,
puro en su esplendor?
¿Quién intentó conquistar, con ideas inconexas, las madrugadas,
que arden,
porque fueron el árbol?
(la madera del sueño,
de la magia,
del calor reconfortante,
de imaginar
el mejor
de 
todos
los 
polvos)
¿Quién se desmayó sobre mis anhelos, aplastando el jardín que no cuidaba,
pero que crecía,
por el sólo hecho de creer
que crecería?
¿Quién se pregunta, con una sonrisa estúpida y triunfante: “¿cuánto pasó desde la última botella?”?

O quizás la última botella esté por llegar,
y sos la alucinación provocada por las copas que son el camino,
para el real portal.

Si me ves desde el vidrio,
desde el exterior,
y sentís que envejeció mi sol,
que agoniza mi luna,
quiero que entres
y rompas este lugar:
PARTE POR PARTE,

…que quemes las fotos de cada pared,
que arruines los graffitis del baño, tachándolos,
que cortes en pedacitos la carta
(que es una mentira, porque siempre elegís,
menos de lo que imaginás),
que los eches a todos, sin excusas,
que seas el huracán, en cámara lenta,
para que no pueda dejar de observarte,
entender tu odio
tu danza,
tu pasión;
…que apagues las luces, me traigas otra botella
(mejor),
una copa
(para vos),
y te sientes, a esperar,
hasta que te preguntes 
cuánto pasó
y cuánto
pasará.

una.batalla.tras.otra

21 may. 2012


LA ÚLTIMA NOCHE ES UNA OFRENDA 


Tu pelo que se eleva, se pierde, se convierte en el entramado 
que nos envuelve, 
el bosque encantado,
donde brotan los secretos,
donde mis palabras son otras, por mucho que quiera estructurarlas, acomodarlas,
armarte
darte profundidad,
quebrado en la convicción de tu sonrisa,
lo entendiste mejor,
razón suficiente para que yo lo destruya,
y vuelva a empezar,
más profundo,
más armado,
perdido y sin océano,
con vos siendo tu propia raíz,
dejando el cadáver de pitonisa,
con el que van a conversar,
llevándote las profecías de verdad,
enterrándolas, para futuros piratas espaciales,
para mi desesperación
que convierte en tornado
toda la tranquilidad,
que arruina todo hogar
que no se cobra víctimas
y vuelve a fracasar,
asesino despiadado,
en pos de tu misterio.
cruel asesina,
ansiando abrazar por detrás,
susurrar,
dormirme
para siempre
en toda la eternidad:
vamos a llevarnos cada funeral,
fiesta,
orgía,
soledad;
vamos a terminar con los amigos ausentes,
los padres agonizantes,
los museos de la religión,
las iglesias de la historia;
vamos a garcharnos en cada idea,
cada pensamiento correcto,
cada sueño sin alas,
cada melodía perfecta,
cada discusión que no termine en una trompada,
directa a mi 
directa a vos;
vamos a divorciarnos en cada techo, 
terraza,
en los cables de la tensión,
en la noche de cometas,
mientras nadie mira las ventanas,
mientras el calendario siga ganando
una batalla
tras otra;
y nuestra cara va a brotar de la luz,
fantasmas,
de lo que vendrá,
alcanzando cada consciencia alterada,
cada pupila drogada, 
cada niño asustado, 
cargado de amor,
por 
lo 
desconocido.
Tu pelo que se eleva, marchitando el paisaje,
apocalíptico, 
que preparamos como regalo,
para el resto de los amantes,
que también rompan la vida,
la muerte,
y 
cada 
instante.

vos tampoco existís

17 may. 2012


LUCIFÉRNAGA


Rompo la sintonía,
desenchufando los cables de tus palabras intermitentes, que se quedan congeladas,
en un eco eterno,
arruinando la historia que esperabas contarme
porque tanto no importa
o será que importa más la mía,
y así perderte,
siempre
para sacar tu cadáver de las profundidades, 
en cada meditación nocturna,
imaginarte
lavar los gusanos y cuidarte,
como una momia,
o como una diosa,
sin la posibilidad de desterrarte,
o guardarte 
bajo siete llaves.

Y pienso en la tarde en que perdí una apuesta,
cuando tuve que ingresar a la casa embrujada, solo
con el corazón escondido, entre las bolas, 
con las bolas anudando 
cada
respiración.
Me pregunto qué hacías, mientras yo casi moría,
qué mirabas,
mientras las sombras me ocultaban,
qué escuchabas,
cuando el silencio me devoró,
qué esperabas encontrar,
cuando yo sólo pretendía salir.

((¿o fui la reacción, de algo que te sucedió?))

¿soñaste mis pesadillas?
¿fue tu voz el portal?

¿fui una imagen evocada, sin sentido, en alguna tempestad?
¿fuiste el fantasma de mi cuarto, espiando, con toda tu curiosidad?

Rompo la sintonía,
pegándole un tiro a todo el sin-querer, 
que nos tejió,
para vestir el traje de la novela que nos parió,
destrozados y perdidos,
esperanzados
cuando era otra cosa
cuando creía que mis anécdotas eran una buena historia,
cuando me entretuviste,
con cada fracaso personal,
cuando compartimos la piel de gallina de no entender,
de percibir la novedad
como todo lo que vendrá,
¿y lo que vino, lo que se fue, 
lo que no volverá?
¿dónde queda toda esa sorpresa sin explotar?
¿dónde encontrar las líneas dedicadas a cada tonta,
estúpida,
e insignificante posibilidad?

¿y si no nos encontráramos, 
qué hechizo, perdido,
nos volvería a encontrar?

Rompo la sintonía,
quizás porque imito tus pasos, 
o porque me vas a reflejar,
tentando a los siete años,
de desgracia y final.

…cuándo sólo seamos vacío, 
¿qué habrá detrás?

trance

15 may. 2012


TODO EMPEZÓ EN UN COLCHÓN
cuando querías tocar el techo


Saltá,
y olvidate de lo que te espera un segundo después.
Saltá y cerrá los ojos, 
Sé fugaz, inmortal, veloz, desafiante:
tenés nada de tiempo,
y un mundo,
una galaxia, 
por descubrir.
Saltá,
con los pulmones llenos, el corazón estallando y, en lo posible, sin nada de ropa;
saltá con las fotos que creas necesarias, 
impulsado por las frases que no puedas sacarte de la cabeza,
no importa si son de tu escritor favorito,
de una minita que te dijo que no,
de tu mejor amigo la última vez que lo viste, 
de un extraterrestre, que te habla en sueños,
de tu amigo imaginario, cuando agonizaba,
con la sangre corriendo ,
elevándose, 
diciéndote cuán hermoso eras,
cuán traidor te vuelve la belleza;
quizás la voz de ese poeta,
que ni por joda pensó en vos,
la voz del héroe, 
estático en esa viñeta,
tan doloroso y vivo,
tan vivo,
impregnando la conciencia,
por siempre,
sin necesidad de tu mirada para ser,
sin necesidad de tu accionar para inspirarse,
único,
como el monumento que te escuchó llorar, te escuchó mentir,
te escuchó en los rituales,
en el amor,
y olvidó, 
para seguir reflejando algo
mucho más grande
o más pequeño,
siempre lejano, 
o muy cerca,
como una mordedura
con veneno.
Saltá, 
convencido,
escuchando la banda que salvó tu vida,
cuando las madrugadas eran el dios, 
cuando el dios no podía mantenerse despierto, 
para controlar tus pasos
y el próximo salto.
Saltá,
y acordate del primer bar que te vio borracho,
acordate de lo que viste
cuando viste diferente,
los iconogramas en el baño,
el fin del mundo anunciado,
en frases desesperadas,
pasionales,
sonrientes,
tuyas,
cuando destapaste el fibrón.
Saltá,
y acordate de la primera vez que un cine parpadeó para vos, dejándote a oscuras,
para darte la magia después,
como si se tratara de morir,
de un modo demasiado espiritual, 
¿cómo explicar?
Saltá,
y encontrá el vértigo, 
de aquella vez en una iglesia, pequeño,
con el piso que se deshacía, los techos altos,
las caras esperando,
como vampiros,
tu futura decepción,
recitando que no hay otro modo de ser feliz,
más que con la esperanza 
de 
la 
resignación.
Saltá,
y que te atropelle el tren en el que te desdoblaste,
volviendo a casa,
con resaca,
cuando todo lo enorme se vio reducido,
a otro rostro,
similar,
pero destrozado,
un espejo de feria,
con profecías vencidas:
“Hoy escuché la verdad”.
Saltá,
como si vieras las hojas de tu plaza favorita
cuando caen
pero al revés,
para encontrarte,
ahí, levitando,
sin notarlo,
con un cómic entre las manos.
Saltá,
como hubieras saltado, de haberte animado,
la vez que entendiste
que 
todo 
es 
perdida,
que era imposible saber todo de alguien,
que alguien existe, 
aunque pongas un fin.
Saltá,
y olvidate de los pies.
Apretá los ojos, 
para la sorpresa, 
para escapar del monstruo, 
del modo más infantil:
“Si no lo veo, no me ve”,
pero haciéndolo en serio.
Saltá, 
en el lugar,
las veces que sean necesarias:
hasta que el suelo se hunda, 
o llegues muy alto.
Saltá,
hasta que sólo te quede el viento,
acariciando,
susurrando, 
contando leyendas,
mitos,
todo lo bueno,
y lo malo.
Saltá,
hasta que el agua explote en tus pulmones
y veas
los paisajes
que ocultó el mar,
cuando la tierra era
la roca
con misterios,
que hoy buscás.
Saltá, 
hasta que sean los muertos tus alas,
y todo lo demás seas vos.
Saltá,
y que el aterrizaje sea la cordura,
sin colchón, 
para que sigas derecho
donde nada es, 
donde la nada es donde.
Saltá,
buscando la altura suficiente,
estrellarte,
estrellar,
ser la constelación sin nombre,
para un científico obsesionado,
un pibe enamorado,
un brujo que conspira,
un paranoico que apunta:
con ganas de matarte,
en la noche eterna,
que son las noches que no viste,
que no verás,
al menos que te animes,
a saltar.

re-ACCIÓN

14 may. 2012


SIN DUEÑO
-la peli que te hizo llorar lloró cuando vio tu vida-


Es otro lugar, no muy diferente, pero tampoco igual: es como toda la novela que mamá miraba por las tardes, pero desde el backstage, donde el galán de turno se caga de risa, toma un poco de vino (vaso de plástico) y amenaza al director, entre guiños cómplices, sin saber muy bien cómo, ni por qué. 
La minita que siempre fue linda (de la que no existen fotos actuales) se toma todo muy en serio, coquetea y mira mal, se aferra a infinidad de amuletos, toca una medalla extraña, con un símbolo que seguro viste en sueños. 
El villano acorrala a las vestuaristas, con promesas mal elaboradas, se hace el afeminado con la maquilladora, por algún pre-concepto heredado, saluda fuerte y con firmeza al productor, prende velas en su espacio privado, por consejos de una novia que lo abandonó, llorando.
Pantallas en el set, repitiendo la historia: animales parlanchines, robots de melancolía, plantas filosóficas, títeres sin humor.
Dibujos animados.
Documentales.
Un tipo diciendo a cámara, mirándote a los ojos, que TODO LO QUE NO VES ES REAL.
Un dibujo en una cueva.
Una huella en el maizal.
Un rostro difuso, por unos segundos, cuando nadie se fija.
Un extra pegado a un teléfono, sin mucho interés, hablando de oportunidades; un camarógrafo robando imágenes para entretenerse después, con los pantalones bajos y el veneno viajando; el guionista, deprimido, jugando con el tarot, pensando en la chance de escribir algo mejor.
Alguien da una orden y empiezan las corridas.
Algo es. Y algo ya no.
Se encienden unas luces, brilla el intermitente de millones de controles remotos; varios botones, en simultáneo.
Ojos que parpadean, por última vez:
se abren, como un telón ya gastado, para ver un cine en llamas,
un escenario embrujado;
cae la claqueta y el estruendo ensordece,
arrasa con su onda expansiva, 
llevándose todo
menos ese instante, tan imperfecto,
que se consume
como la retina;
que baila, sobre cenizas,
cuando la ficción aún no tiene dueño
y se archiva 
en la memoria del próximo big-bang.

peligroso

9 may. 2012


[PARA LEER AGUANTANDO LA RESPIRACIÓN]


¿vas a soportar mucho más?
¿vas a seguir soportando el dolor, siempre bañado con el frío del bajar, al escurrirse el cóctel de venenos, destinado a activar?
¿vas a reprocharte mucho más, frente a una pared que, lejos de reflejarte, te da la espalda?
¿vas a saludarte en cada espacio de comunión, escondiendo, para no verte y sólo sospechar?
¿vas a imaginarte, llorando en la resignación, confundiendo todo el pasado con una realidad? 

¿y cuál es la forma de la ciudad que formarían tus líneas si en lugar de horizontales fueran verticales?
¿cortarías el cielo?
¿harías llover?
¿o serías otra sombra, un espacio para que se besen las parejas fugaces, para que los viejos respiren hondo y los jóvenes se inyecten, un poco más?

si tu taquicardia al caer fuera el ritmo de un gráfico empresarial, de unos tipos en quiebra, con muy malas ideas, pero con ganas de brindar, ¿estarías orgulloso de los meses de victoria? 
de los días de victoria,
de los minutos de victoria,
del segundo
que no existió.
¿podrías ser el último en cerrar, activar la bomba y reír cuando todo dejé de existir?

¿y si te decodifican en otro idioma? 
¿y si tus esmeros por decir “estoy fascinado” se traducen en un miserable “estoy aburrido”? 
¿y si inventarás un idioma, cómo lo dirías? 
¿me entenderías igual?

¿y si alguien se bañara en tu sangre, qué obtendría?
¿sólo una razón para tomar un baño de verdad?
¿darías inmortalidad?
¿qué quisieras dar?

¿y si cada letra fuera un número, qué certeza 
(única, ineludible, como toda matemática)
lograrías transmitir?
¿la cantidad de días que faltan para el fin del mundo?
(28:06:42:12)
¿la cantidad de horas que separan un universo del otro?
(0)
¿la cantidad de líneas que llevás sin parar se sangrar?
(es relativo, no todos usamos los mismos cuadernos)
¿el nombre encriptado de todos los dioses?
(55555)
¿un número de teléfono para que atienda un desconocido y el “te equivocaste” rebote en eco para toda la eternidad?
(inventalo vos… y ponete a prueba)

¿vas a repetir una palabra mil veces hasta convertirte en ella?
¿vas a dejar que una palabra te repita mil veces hasta que se vuelva vos?
¿vas a ser?
¿vas a preguntarte si vas a ser?
(¿cuántos escalones hay que caer para que los escalones dejen de ser reales y sólo quede la caída?)
¿vas a esconderte en una torta para salir en medio del show, bailando y en ropa interior?
¿vas a amenazar con matarte, en la cornisa del hotel más alto?
¿vas a releer tu cuento de terror favorito para descubrir que, en realidad, ese chico (el de la aventura épica) eras vos?

¿vas a entender, de una vez por todas, que responder ciertas preguntas significa preguntar cosas más peligrosas?

¿vas a intentarlo?

y ya que estamos:
¿vas a soportar mucho más?

táctil

8 may. 2012


LAS CARICIAS TIENEN DEDOS
-sobre ramificaciones y sensaciones vivas-


Estirar la mano
y tocar
la pared de tu ser
que se esconde,
como a propósito
para sobrevivir;
como yo me escondo
al tocar,
fascinado
y
aturdido:
¿cuántos dedos recorrieron mi alma, sin que lo notara?
Estirar la mano 
y acariciar
la pintura lograda
a base de matar,
porque las líneas 
también son un dibujo;
como es un dibujo mi arma
apuntando,
desde
lo
alto:
¿cuántos paisajes dejé pasar pensando en la belleza de las palabras?
Estirar la mano
y soltar
el niño heredado
para que pueda olvidar,
porque el viaje se hace pesado
en el pasado que pasó;
como pasó el primer viaje
que realizaste
para
verme:
¿cuántos viajes no habría realizado si primero no hubieras viajado?
Somos mucha consecuencia,
de todo lo que tocamos.
Estirar la mano
y 
sangrar.

crónica

7 may. 2012


Nació el 1 de Octubre de 1985
y murió el 30 de Septiembre de ese mismo año.


No sos la ficción, 
sos la persona, que mira las estrellas, esperando que sean un río, para reflejarse, ahogarse, hablarse muerto, darse malos consejos,
sos la visita inesperada, con unas copas de más, a las puteadas, rompiendo la fragilidad de la paz,
de tanto bienestar,
PUDRILA,
DE UNA VEZ
POR TODAS.
No sos el que cuenta, sos el que te imagina contando; lo otro es el relleno, artificial y de pura masturbación, cuando lo único que te excita es el espejo, el de algún futuro probable, pero inexplicable:
Todo está,
por llegar.
No sos la etiqueta, la estampilla, el billete, el monumento, la calle,
sos todas las líneas en las que te traicionaste,
en un viaje certero, de conquista,
furia
y revelación.
¿Y lo otro?
¿Sabés qué es lo otro?
¿No te despertás con el recuerdo fugaz de que fuiste otra voz, inocente, pura y viva?
No sos la ficción, 
sos la foto del autor, en la contratapa:
algo que se pretende dueño, 
pero sólo mistifica.
Sos.
No.
Sos.
La ficción es una doble mentira:
eso la hace real.

¿a quién?

5 may. 2012


{TEL[E(m)PATIA]}
(fragmento de un tratado titulado: "cómo perder una mirada en 18 segundos")


Ahí estoy, mirando cómo mirás toda mi certeza, acá suspendidos, todas mis promesas, de no ser igual, de poder redoblar, ganar, en algún lugar donde nadie gana,
o se atreve a luchar.
Ahí estoy, seguro de fracasar, entendiendo las esperanzas que bañan tus pupilas, que quieren encontrar el desenlace para la única historia que realmente fue original,
y la escribí,
sin escribirla,
casi que la robe:
¿de dónde venías, linda historia?
(¡¿de dónde venías, la puta que te parió?!)
¿de quién eras antes de que tachara y te hiciera mía?
(¿no es algo similar a la violación?)
¿de quién escapabas, a quién escondías, a quién admirabas, buscabas, esperabas, hablabas?
¿a quién hablabas?
¿a quién?
¿fuiste sólo un monólogo?
¿fui un eco?
Ahí estas, mirando cómo miro todas mis dudas, acá mintiendo por primera vez, sin sospechar cuánto íbamos a extrañar la verdad,
hablabas con paz.
¿hablaba yo con paz?
Y si algún día me pregunto: “¿con quién hablaba?”, ojalá te preguntes lo mismo,
para que no dejemos de dialogar,
incluso en la traición
cuando tus ojos no se crucen con los míos, aunque nos miremos
y nos cansemos
de mirar.

veinti-7

3 may. 2012

EL ENCENDEDOR BLANCO DE LAS ESTRELLAS DE ROCK



Necesito el disco que contenga la melodía, con la que vamos a destrozarnos, en la coreografía que sea epílogo, 
con agradecimientos,
dedicatoria
y final;
quiero saberme los pasos, brillar, recibir los aplausos del show 
(los fuegos artificiales)
recibir a la luna, las estrellas
y cada constelación,
y dejar al público maravillado,
o dejar las sillas vacías, 
aún más solitarias,
en ese anfiteatro secreto, en el patio de la casa secreta,
la que encontramos sin querer
(con el pensamiento)
esa noche que nos dispusimos a corromper:
Toda pared
Es
Mi pared.
(no existe más LEY)
Así que deseo asimilar los pasos,
volverlos partes de mi,
estar bailando
cuando nadie lo sospeche,
lucirme
la noche sin premios
la celebración sin celebración.

Necesito subir el volumen, conmoverme y entender:
que llorabas antes de conocerme,
que esperabas,
que no sospechabas,
que me hiciste real,
invocándome,
mientras practicabas una danza
en tu habitación, 
de ojos cerrados 
y deseo
a disposición.

Necesito rastrear a los músicos, para convertir en leyenda,
una historia más,
la que vamos a contarnos, en la primera cita, 
cuando hablar del mundo no está mal,
cuando todo sucede lejos, 
cuando los sonidos llegan puros,
pero gastados,
tapados,
amortiguados,
cuando aún no nos desvelamos, buscando el origen de todo lo que fue soñar,
sin desvelo,
con la delicadeza de flotar:
flotar
flotar
y flotar.

Necesito la certeza de una continuidad predecible, que me sorprenda
sin ser aleatoria,
sí, dramática,
entera
imposible de imaginar,
de otro modo
y siempre tentado
a inventar
el modo de cambiarlo,
el pasado,
tu historia,
y lo que siga, que venga detrás.

Necesito necesitar la duda,
la sonrisa que adivina, 
el no dejarse engañar, 
ansioso por gritar,
por la madrugada,
cuando rompa el silencio
el tema oculto,
el bonus track.

barrio-natal

1 may. 2012


MIS ACCIONES MÁS HEROICAS 
LAS ESCRIBE MI VILLANO


Es como la incomodidad de mirarnos demasiado cómodos, por saber que pudimos decir que sí a todo lo que no fue, por saber que todas las viñetas compartidas nos dan el beneficio al silencio, siempre roto,
porque es lo único que rompemos,
por ambición, 
por comprensión,
por nada.
Y en ese momento narra la tercera persona, esa historia de dos personas, que es todo lo que se precisa para que una historia se ponga en marcha, gire, crezca, se estrelle, se haga partes más pequeñas, que no tardarán, en una secuela, en otra ficción o después del comercial, en unirse con otras y comenzar,
a rodar,
siempre y sin parar.
Es como la incomodidad de saber que incluso el diario personal se volvió una obra,
de un espectador,
de diez,
de miles, 
de todos,
que podrían ser, 
quizás, 
un espectador.
¿Y dónde está la cortina que se corre, la llave que se gira, la puerta impenetrable? 
¿Qué cerrar si todo está tan abierto? 
¿Cómo presentar los papeles de una propiedad privada si alguien me sacó los ojos y puedo verlo todo?
¿Cómo reclamar lo que me corresponde si nada me niega tomarlo?
Y mi libertad sigue condicionada por la tinta que fluya, o no, por el golpe de las teclas que activen, como tambores de un ritual, la danza que sostiene el equilibrio del multiverso, que tiene ritmo, 
que está lastimado,
que por eso vive,
en cada
fisura,
que aún nos encuentra riendo, juntos, en una plaza,
llorando, a los gritos, 
rompiendo
(otra vez)
amuletos,
mirando el techo, el día que el portal congeló lo demás,
cuando se derrumbó la ciudad
sólo para nosotros
y para la destrucción,
que nos acompañó.
Como la incomodidad, de siempre re-encontrar,
de saber que el guiño nunca se va, 
más allá de toda posibilidad,
del barrio natal,
con sus zombies,
fantasmas,
asesinos,
libertad.
Con la biblioteca embrujada,
de libros que otras manos arrugaron,
que hablan de lo que tus manos
escribirán,
arrugadas,
cuando volvamos a cruzarnos, en esta fiesta, que a veces se llena tanto,
de otros,
de ecos,
de volumen alto,
de furiosa
e insoportable
comodidad.