o un departamento
con la luz cortada
los ojos
de todos modos
nunca encuentran miradas
y los monstruos sonríen
detrás de cada uno
y se mueren de ganas
por contarse los sueños más lindos
esos que soñás y te dejan al palo
o anestesiado
(descubrir la palabra “mañana”)
pero los callamos
y les rompemos la linterna
y acordate de esas noches en las que no te animaste
a saltar por la ventana
para ir a la casa de esa bruja
de la que todos hablaban
y no te frenó el miedo
sino en lo que pasaría
cuando
regresaras
lo que significa
que nunca entendiste
el valor de la hazaña:
regresar
es
un daño colateral
el principio de la próxima parada,
chocar con personas
o muebles
“perdón”
cristales
al
estrellar
sangre
derramada
y la incapacidad de llorar
podría perderme en estas cuatro paredes
o llegar al centro mismo del caos universal
sin un gps
que me diga
dónde doblar
podría vivir sorprendido de todo tan parecido
o tornarse todo muy aburrido
de tanto
no
encajar
podría jurar que estaba todo dicho
o que lo que estoy haciendo es improvisar
podría pensar en la palabra que cree la fisura
o puedo pensar en la fisura
que cree
la palabra
y
el azar
y no sé cómo estará todo cuando abra la puerta
y vea el afuera
o cuando llegue de un día largo
después de tanto trabajar
el mundo puede estar destruído
otro fin del mundo perdido
“capaz que sólo termina
porque no lo sostienen mis sentidos”
y adentro un desastre
como si hubieran entrado bandidos
sólo que no se llevaron nada
pero te rompieron
el
vino:
siempre son extraños
los finales
que
/a oscuras
/con resaca
imagino.