los números y yo

25 dic. 2011


MIRAR UNA FOTO Y NO ENTENDER NADA


Mi necesidad imperiosa de que no te sientas bien, que te sientas mal para sentirte mejor, de que sonrías con las lágrimas y llores a carcajadas, cayendo, con la estabilidad del no saber, aterrizando espectacular, con la cabeza ilesa y llena de moretones, a las puteadas y con educación, diciendo que me amás con otro golpe, con otra confesión, que es un secreto; con otro secreto muy mal guardado, soñando muy despierta y viviendo dormida, con los cuentos que giran a tu alrededor, mientras me lees el diario y nos burlamos:
-¿Quién se lo puede creer?
Al tiempo que le prendemos otra vela al reloj, que nunca se detiene y que nunca avanza, que se vuelve el dios de los pordioseros, suplicando amor, con órdenes de uno, dos y tres. Ya.
Los números no existen, son los padres, disfrazados.
Mi necesidad imperiosa de borrarte con pensamientos precisos, eternizando cada detalle, sin ser objetivo, más fiel que nunca en la trampa de decirte que sos así, y así no sos, porque invento anécdotas que son muy reales, y la realidad se queda en un rincón, en el espacio pequeño, que lo ocupa todo, de la gran inconciencia universal, que siempre es un número par, que no se divide, pero se puede restar. Nos están robando el argumento que les regalamos, para darnos películas nuevas bien viejas de esas que ya vimos y que no sabemos como terminan.
-¿El protagonista muere?
Mi necesidad imperiosa de iluminar con garabatos oscuros, con monigotes tachados, puros, desnudos, para vos, sin dedicatoria, libres y atados a tu juicio, que está del orto, bien dado vuelta, derechito en el estante de los condimentos para cocinar, crudo, simpático y arisco. Vos sos un papel, yo estoy dibujado, así que los museos nos saludan y posamos furiosos, tirando caras alegres, tristes los domingos y medio borrados los viernes.
-Veo el globo de diálogo, a veces está en blanco.
Mi necesidad imperiosa de llover, para que estés al sol, con los pies en la luna, la cabeza en el pasto.
Mi necesidad imperiosa de necesitarte, para que me necesites.

1 Diálogos:

Anónimo dijo...

Me dejaste sin palabras , voy a vivir lo que resta del día soñando .