melodía

25 nov. 2012

A VECES PIENSO QUE CANTÁS LO QUE TE DIGO AL OÍDO
(a veces sé que es al revés)


Me puse los auriculares: soy invencible una vez más, con el encendedor jugando a ser asesino de botellas, y le vuela la cabeza a otra cerveza, que cae rendida a mis pies, 
mis pies,
que, de pronto, están a tres centímetros de donde se supone que deberían estar, y si bien sé que no es gran cosa, si bien sé que mejor lo hace Súperman, te puedo asegurar que hay algo bello en esto de no tener testigos
 y flotar, 
flotar,
tanto, tanto, tanto que subo el volumen y mis dedos se ponen a bailar y dibujan las canciones con las que pienso que llorás y ojalá también grites y sepas que yo tuve la culpa pero que no me puedo sentir mal, excepto por esos detalles, tan enormes, que me quiero callar, porque ya entendí demasiado y demasiadas veces lo tonto que es hablar,
hablar,
como si no tuviéramos que pensar en mejorar, en arreglar o romper, en embarrar, como cuando fuimos de la mano hacia el primer lugar al que fuimos de la mano, sin imaginar, que, luego, eso iba a ser un recuerdo para quemar, en borracheras con desconocidos, en cualquier bar, con vos, sin titubear: “¿te acordás?”, y te mordés el labio, nunca, nunca contestás, pero no sé si la respuesta es muy obvia o si metí la pata al preguntar,
preguntar,
¿dónde quedaron los discos que yo solía escuchar?
¿los escuchás?
quiero saber:
¿los escuchás?
decime:
¿los escuchás?
los parlantes que te regalé para navidad, hoy son estos auriculares, porque nunca supe negociar, y todo lo que salía hoy vuelve a entrar, porque se terminó la fiesta y es hora de regresar: hay licores bajo la almohada y pastillas en el placard,
hogar
tranquilo
fetal
soy invencible
una vez más.

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