entradalibreyfortuita

9 may. 2013


HACE TRES LIBROS


La velocidad del silencio
no detiene mis palabras
que hacen equilibrio y rebotan
histéricas
a punto de perder la compostura
a punto de vomitase las zapatillas

a punto de vaciarse
y dejar el disfraz
porque cada sílaba es
todas las veces que fue pronunciada
¿dije tantas mentiras?
¿dije
alguna vez
una verdad?
y se giran 
y se muerden la cola
como si les picara
como si de pronto fuera tan importante saber el final
como si nunca hubiera existido ese momento
en el que 
no importaba mucho llegar
y era imposible
imaginar,
pero,
decime,
¿no es obvio qué voy a decir
una vez que empiezo 
a
hablar?
“creo que están todos sordos”
escribiría en mi tumba
y, 
a
ba
jo,
un sonido que nadie
pueda 
pronunciar
la bardean
y se acuerdan de viejos amores
y se fascinan 
pensando 
en los romances venideros
y el rompecabezas es hermoso
porque está hecho para niños tontos
como yo
que encajan cualquier pieza
con cualquier otra
y siempre
ven
algo mejor.
“lo hacés bien”
“no hay modo de hacerlo mal”
“sos
el
peor”
quieren volver
sienten que lo mejor ya pasó
se preguntan por qué 
por qué no dejan de existir
alguna vez
al regreso de alguna orgía
cuando es imposible extrañar
cuando 
casi
no costaría decir CHAU
pero claro
CHAU suena tan bien
que me vuelvo
a
enamorar.
“hola,
tengo un pasado
que fue el futuro
de algún
lugar”
golpean la puerta
y es el eco
de cada golpe
lo que transforma
la ausencia
en 
potencial
y son los gritos
tan borrachos
drogados
los que anuncian
la
novedad.
“pero vos te querías matar…”
“ya me maté… 
hace tres libros
ahora 
soy
un poco más”
y la velocidad del sonido
no detiene mis silencios
cuando saco las cerraduras
y dejo
que hagan lo que quieran
con todo 
mi
hogar:
soy dueño
de
perder
autoridad.
“son ustedes o soy yo
a estas alturas
no voy a dar
un paso
atrás”-

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