círculodearena

5 feb. 2013


SALVAJE Y LEJANO SUR
(crónica de una fuga constante)


Arden mis ideas
mientras el rabioso delincuente,
lleno de polvo,
cargado de malas intensiones que brillan,
como luciérnagas en medio de la estéril noche de la moral,
del revolver,
de los recuerdos de la cueva-habitación,
con mamá contando el final feliz,
con las expectativas de una sonrisa,
de un envejecer no tan solitario,
levanta ambos manos,
dejando caer la bolsa,
que choca,
 pesada ,
como sus párpados que deciden cerrarse
y se nutre de la esplendorosa imaginación
que lo dibuja en otro cielo
distante
 pintado de rojo
gracias a la influencia de la sangre
que nunca pudo ignorar
y mientras los caballos se aproximan
furiosos
jinetes de un apocalipsis escrito en la corteza de un árbol
como promesa
de
eternidad
cuando el atisbo de una vida plena exigió
para concretarse
terminar,
y esa savia que brotó
vuelve a brotar
desde los cactus
para besar la arena
y rodear,
en una danza silenciosa,
porque la magia sucede
siempre,
cuando no mirás,
y, de pronto,
desaparece
para encontrar una bala
mucho más veloz
y
eficaz,
 se sube a mis pensamientos
recobrando la juventud
que lo volvió peligroso
y
tan
fatal
y emprende la ruta
desesperado
libre
cargado de amor
sabiendo que no tiene tiempo
que sólo es cuestión de conquistar
un universo
tras otro
hasta poder volver
a esas iniciales
iniciáticas
y traer un botín
mucho
mayor
“por un momento me pareció no verte”
“es que a veces me voy”
y arden mis ideas
camino
al
Sol.

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