14 jul. 2015

Cuenta la leyenda que muchas personas son visitadas por un conejo gigante invisible que se hace presente para vaticinarles una trágica muerte. 
No hay un rasgo particular que defina a la persona que pueda ver al conejo gigante invisible. 
Cualquiera puede verlo. 
Es como todo lo que nos hace únicos y especiales: 
es de todos. 

Y sí, aunque lo vean, el conejo gigante sigue siendo invisible.

Es mucho más simple de lo que parece.

Hasta que la profecía se cumple, el conejo gigante invisible no deja de acompañar al desafortunado,
ofreciéndole apoyo y mostrándose como consejero y confidente. 
Se convierte en su mejor amigo. 
El entorno del sujeto empieza a pensar en la locura. 

Hay teorías que sostienen que la amistad del conejo gigante invisible es una falsa amistad. 
Sólo está ahí para regocijarse con la concreción de lo inevitable. 
Como si viviera de alimentarse de la fatalidad. 
Pero quizás esto no venga al caso.

Sea como sea, tras ocurrir lo anunciado, el día fijado, a la hora fijada, el conejo gigante invisible vuelve a su tierra de origen.
Podría no haber existido.
Pero, si vamos al caso, el propio sujeto podría no haber existido.
Asi que existe el conejo gigante invisible. 
Y tiene un hogar.

Planeta Oniria es, justamente, un documento no autorizado sobre ese lugar del que provienen todos los conejos gigantes invisibles del mundo.