conelhuracán

10 mar 2013


DECIME "YA FUE"
yo te digo "ya será"


Hola, sí, 
ya sé, 
lo arruiné
y pensalo así:
podría vaciarme de poesías hoy
llenar de huesos y magia
toda tu habitación
y que quieras entender las ruinas
buscando las formas de esa prehistoria
que habla de un futuro
que no te deja dormir
que te da miedo
que te hace sonreír
y vas a querer abrazar mi museo
aunque nunca hubieras sospechado
que un museo
se podía 
abrazar
y espero que no sospeches
que todo es 
un mal paso
que te vendo esta entrada
para invitarte a salir
y se va a caer el decorado
“no estamos en un museo,
es una casita del árbol”
y sobre la altura de tu vértigo
vas a vomitar
yo no tengo amigos
soy la intensidad
y si estamos acá es para que sepas
que podría sacar todo
de una sola vez
para que se queden todos
con los rostros desencajados
y que sigan los niños
corriendo por el cementerio
soñando con brujas
o los más viejos mirando por la ventana
viendo 
al mundo
caer
y puedo volver tristeza
toda la sorpresa que impregna
mi 
ser
para que salgan las burbujas 
por las ventanas
porque estamos
hundidos
en el fondo
de 
ningún 
mar
por eso te ahogo
por eso me ahogás
en el callejón sin salida que forman 
todos
los corazones
en el cruce
en el nudo
en la distancia
que hoy me sirve para armar un lazo
y seguir trepando
más cerca o más lejos:
la superficie
o el centro
y pretendo dejarte sola
para ver qué pasa
cuando la resaca te abandone
y empieces 
a
despertar,
para ver qué pasa
para ver si llegué a olvidarme todo lo que dije
y venís y me lo recordás
o quedarme pendiente de los ruidos
matarte en las tormentas
revivirte con el huracán
y pensar en no pensarte
cuando ya no me quieras pensar:
y que alguien diga:
“hola, sí, 
ya sé, 
dice
todo
(todo)
mal.”

conundedo


EL CUERPO DE UN ANIMAL MUERTO


Sacame está nueva obsesión
de querer escribir sobre trenes
de querer bajar a las vías
de pensar en paisajes que no se conectan
al menos que sepás escuchar
el silbido
que llama 
que guía
y vuelve ritmo 
el motor
y debe ser por eso que sueño con canciones
que sueño con dejarme atropellar
que sueño con ser el súper héroe
que pone freno
con una mano
que se pierde 
entre el barro y los pastos
de una estación
que está abandonada 
en otro mundo
en otra dimensión
que no tiene forma
pero tiene voz
que es mil voces acopladas
y que trae la imagen 
de un tipo con barba
con ropa gastada
y sé que todos dicen
que no tuvo suerte
o que su mirada está apagada
pero yo sé que hay un brillo
ahí
donde nadie señala
y sé que viene de la mejor fiesta
y sé que tiene todo lo que hay tener
para no tener nada
y sé que una noche como ésta
en la que hago equilibrio
entre los andenes
imaginándote
con risas
o 
tan 
desesperada 
él decidió
ya no hacer equilibrio
y tomar
la decisión acertada:
caer para un lado 
o para el otro
a la hora indicada 
(¿te acordás a qué hora
te maté
la primer
madrugada?)
con los auriculares clavados
en la nota
tan preciada
y 
VIAJAR
hacia cada todo
hacia 
cada
mañana,
en la que estés dibujada
vestida de palabras
formando una imagen en mi cabeza
cuando ya las vías
estén lejanas
ahí,
donde no puedo predecir mi casa
cuando no haya distancias
o haya nostalgias
porque si bien sé que el tren pasa
nunca hay una rutina
un horario
y esa es
la mejor
peor
de las trampas.

mundos-veneno


La Maldición de la Novena Sinfonía


Y la tormenta llena de sonidos el mundo exterior, creando (y recreando) la melodía con la que alguna vez me quebré, con la que desafiné el pentagrama de tantas madrugadas, haciendo insomnio lo que para vos era pavada, con la que dejé sin voz a la plaza, con la que aturdí a los fantasmas de casas que probablemente ya no estén encantadas, con la que golpee las paredes, siempre buscando hacer un agujero que me diera la chance de poder espiar, de pensar en un “ustedes”, de pensar en las habitaciones que son tan fáciles de imaginar cuando la imaginación se incendia y corre con mucha más velocidad que el resto del espíritu, que contempla y mueve un pie, al ritmo, ansioso, enamorado sin compasión, jugando al sútil espectador, que espera la orden, el pie para entrar y buscarse un lugar en la fiesta que pasa adentro, donde las copas aún no murieron pero donde los invitados siguen cayendo, de a uno, sonriendo o llorando, caras que envejecen en el piso y que estoy seguro que nunca podría recordar, porque el sol en los parques era mucho más efectivo que las llamas de mi terquedad, porque me cansé de que todos mis poemas digan que no nos conocimos por casualidad, así que por cada borrachera victoriosa, por cada sobredosis lujosa, en un baño, haciendo de rock, por cada suicidio feliz y traidor, por cada beso desesperado, por cada abrazo quebrado, por cada instante de brutal confesión (“deberías saber que no sé tu nombre pero me acuerdo tu dirección…”), por cada epifanía solitaria entre cenizas que forman paisajes de montaña, que remiten a un futuro anterior, por cada globo que se desinfla, por cada guirnalda que se vuelve corbata y decora una camisa (“mira mamá, crecimos… ahora buscamos trabajos que nos hacen más optimistas”), por cada botella que se estrella, buscando la atención de todos, ganando el respeto de otras botellas, que saben mejor que vos y yo, lo que es vaciarse, por una causa, que no importa si mejor o peor, siempre y cuando sepas lo que das, lo que podés causar, el eco que podrías causar, porque lo importante no es saber en qué momento saltar, sino qué salto eternizar: romperse es muchas veces, más una de verdad, como destejer el mapa de los besos que existieron y saber dónde está el palacio, marcado con mi lágrima y tu labial; 
por cada chiste sin sentido, por cada taquicardia y por cada “me gustás”, una parte de la última casa se desmorona y el ruido queda tapado, porque la tormenta no se calla, no se detiene, y es más fuerte y nos trae la luz intermitente de cada emoción, que atraviesa las pupilas y se instala en el cerebro, dando origen al cortocircuito, o, a veces, en el centro del corazón, que se divide, en partes que jamás serán iguales, para convertirse en el condimento secreto del trago que algún demonio ancestral prepara, licuando, haciendo que fluir sea pura intensidad (necesidad), porque si yo fuera la sangre buscaría escapar, salir, sin piedad, para jamás tener que memorizarme el camino, para nunca tener la posibilidad de buscar el detalle de tal o cual calle, para nunca sentir que a ese colectivero lo conozco o que a ese tipo lo vi mil veces, a veces casi desnudo, a veces de traje, para nunca caer en la trampa de pensar en que la chica que atiende ese quiosco me mira como ausente, como si quisiera decirme algo lindo (“o capaz le caigo muy mal”), para nunca entregarme a la sorpresa de entender que no hay sorpresa, que cada casa, auto, árbol, plaza, banco, niño-jugando, vieja-quejando, se repite y estar vivo deja de ser una paranoia, para ser una obsesión y perdoname, pero prefiero ser un perseguido, que un perseguidor y el invasor viene de una galaxia que queda por adentro, a 300 kilómetros de años luz, en un espacio lleno de palabras mudas, que se dibujan y ensordecen la visión;
mundos-veneno en plena combustión, que congelan realidades en puntos estratégicos del cosmos interior, para dar luz a la constelación que forma la palabra “amor”, que suena, cuando se lee, como una explosión, que llega como apagada, porque la tormenta no se apaga y llena y revive y mata, un trueno, la luz cortada, las velas derramadas, el fuego, el humo, las risas, las miradas sin encontrase, la mano tomada, el ritual, la danza, para que todo se seque, para que se vuelva 
desierto 
la mañana,
para que haya silencio,
por fin, 
entre tu cara 
y mi cara.

transainterior


42 SH


Me duelen los ojos
de ser tan insistente
y salgo ciego
atravesado por todas las miradas
que confluyen en el prisma
que es mi cerebro
y reduzco las ecuaciones
para ver como todos
como uno
empapado por los sueños
la frustración
el domingo de la poesía
y el sábado del reviente
el viernes de la obsesión
el jueves del terror
el miércoles de la pasión
el martes de la insatisfacción
el lunes del error
de nuevo el domingo:
la depresión
que es energía liberadora
dentro de la olla de la bruja
dentro de la ebullición 
del conjuro
de la transa
cuando el brujo envenena el agua
para complacer 
al pelotudo de turno
enemigo
interior
que se pasea de turista
en rostros ajenos
para jugar al “espejito, espejito” 
y enojarse
o victimizarse
pedir limosna
pegarte un tiro
por careta
por sacar monedas
por seguir de largo
porque no hay bien o mal
hay un lugar
para
cambiar
y cambia
sin embargo
todo lo demás
como un asesino a sueldo
que muta la apariencia
para lograr
matar
con
impunidad
y pasea imaginando 
el mejor disfraz
algo que logre vencer la paranoia
y que le pregunten la hora
y caer
mal:
“son las tres de la mañana…”
y darse cuenta
demasiado tarde
y sonreír
agradecido
decir, 
con la bala germinando
en el pecho,
“buen truco señorita
no esperaba menos
de
usted”
estrellarse 
con el estruendo necesario
con el melodrama exigido 
romper una mesa
crear una instantánea
en alguien impresionable
una anécdota
imposible de recordar
un brindis suspendido
un beso congelado
un susurro
en 
la 
oscuridad
el deseo
de atar
en nombre de la libertad
mintiendo el mejor regalo
para que sea la bomba
en un cumpleaños
concurrido
al que no te invitarían
jamás
todo conectado
y la luz bajando sobre el único actor
el que sobrevivió
el zombie
el salvador
el ejemplo
el que arruinó la herencia
el peor:
gracias por haber venido
aunque no los vea
los sentí
cada
vez:
y alguien 
muy de fondo 
lo confunde con otro
y se acuerda de una chica
de una tarde de lluvia
de un libro olvidado en una plaza
de una bufanda en el teatro
del sexo en el tren
y dice para sí
(a veces no queda otra opción) 
que nunca nadie lo entendió tanto
que lo mejor que le pasó fue entender
la verdad
de cada 
ficción
ese trapo en los ojos
para tropezar
besar el piso
(dulce perdedor)
y ya no sentir de qué lado queda casa
de qué lado queda 
el espejismo
o
la
ilusión.

podercitar

2 mar 2013


LOS METEORITOS SON BOLLITOS DE PAPEL


Y cada pared escrita está fragmentada
con las cicatrices 
de mi última tempestad
que me dejó desconcertado
y con un resfrío mortal 
mientras nadie más se enfermó
y hablan como si nada
bajo el mismo sol
que quise aniquilar
pero me prendí fuego
mucho antes de llegar
y cabalgué un meteorito
pensando que
quizás
podía divertirme
y escribir un buen final
pero las perspectivas engañan
cuando estás tan arriba
y esa pupila emocionada
se convirtió
con demasiada velocidad
en la boca hambrienta
de la ansiedad
que mastica
rompe
tritura
traga
siempre
sin
disfrutar
pero pidiendo más
engordando nubes
con un pretencioso bien estar
un hermoso clima
que me enferma un poco más
y no calma ninguno de mis ardores
que se extienden por cada sonrisa 
que mirá para arriba
como buscando
y casi que quiero gritar:
“yo vengo de allá”
o
“te quiero matar”
pero sólo los graffitis de antaño
me pueden escuchar
y quedaron borrados
de modo 
parcial
para que cada frase
promesa
amenaza
puteada
confesión
no se termine de concretar
y pienso en lo intenso
de 
recordar
de poder citar
a tantos poetas anónimos
y que nadie se percate
de la ausencia
de mi fracaso
de mi tos
de cada estornudo
tembloroso
que salpica
con malicia
todo esta mentira
de la salud
mental.

medallasdeinexperto


ESCRIBIME UNA CARTA CON LOS OJOS CERRADOS
(yo te cierro los ojos con una carta borrada)


No me entiendo la letra
y jamás voy a poder transcribir
esas líneas
mil veces superpuestas
convertidas en mamarracho
y mi error

es
necesidad
me vuelvo arqueólogo de mis amnesias
y se escribe la historia
de la historia que se escribe
para que nadie
pueda
encontrar
y cada palabra vale por lo que vale
y por lo que
valdrá
porque letra a letra se redefine
y quizás es un testamento
o la primer carta de verdad
demasiado inexperto
o cargando las medallas
de
un
profesional
que inventa idiomas
y los vuelve 
a
olvidar
porque no hay nada más fácil
y
devastador
que ser el último eslabón
y desenterrar
el 
amor
que en lugar de ser un conjuro
es un temblor
por eso es imposible leerme
porque lo inexplicable
es
mi
motor.

telegarchamiento


Che, paranoico, hay miradas detrás del espejo
(tenías razón, mirá)



Pienso en las personas que ahora podrían estar
pienso en las que quisieran
ocupar un lugar
pienso en las que no piensan
nunca
volverme a cruzar

y disfruto el vacío
tanto,
que me dejo llenar
convirtiendo la ausencia
en más rostros
de los que jamás
voy a conquistar
excusas de las que nunca
me voy a poder enamorar
miradas que nunca serán
agonía y tristeza
éxtasis y felicidad
suspiros que no existirán
porque si el aleteo de una mariposa
se convierte
en 
huracán
el cristal de mi copa que se rompe
es la realidad resquebrajada
que no soporta tantas voces
hablando al mimo tiempo
con ganas
de
trasnochar
porque nadie planea morir solo
pero en ocasiones
son más fuertes
las ansias
de 
soledad
que acompaña
sin
juzgar
y muta todo
en daño
colateral:
si te pienso
de modo inevitable
me pensás.

escalerascaracol


DESCONFÍO DE LA GENTE QUE NO RECUERDA SU MUERTE

 

Estoy dibujado en el detrás de escena
de todos esos videos viejos
donde jóvenes que seguro ya murieron 
sonríen y cantan
sobre la fascinación que da ver rostros eternizados
que cantan

sobre
eternizar
y el espiral es tan bello
que lo recorro sin dudar
sintiendo la huella en cada paso
sintiendo al que me va a sentir
y cambian los pequeños detalles
para que lo más importante
siga igual
siempre el anhelo
la certeza de que el paso verdadero
viene después
que ya vino
que es ÉSTE
dependiendo de la historia
que quieras
contar
dependiendo de quien te cuente
dependiendo de la ausencia absoluta
de
narrador
cuando los domingos
por culpa de la resaca
se quiebra el cerebro mayor
y el techo deja de contener micro-galaxias
danzando
para ser la prisión
donde se proyectan clips de antaño
que juegan a ser más viejos
de lo que 
realmente 
son.