¿todalavuelta?

8 dic 2012

SE SINTIÓ TRISTE CUANDO NO SALUDASTE



Hay ciertas puertas
que una vez abiertas 
rompen el marco que las sostienen
y podés pasarte la vida
el tiempo
los domingos
tratando de jugar al carpintero
parando el vendaval con el pecho
sin darte cuenta que la casa 
también
se fue volando
qué lindo si hubieras visto el techo
creo que te saludo
y se sintió triste
cuando no saludaste
porque siempre pesa más 
tratar de dejar todo en orden
puede estar bien que no quieras atravesar portales
pero deberías dejar que los portales te atraviesen
a todos nos gusta rompernos
salir de los goznes
dejar de espiar por la cerradura
y ver la porno completa
o gritar 
que el cuco se ajuste la tanga
porque si me espera
que sepa
que 
lo espero,
o capaz estés vos
toda llena de polvo
después del revolcón que te dio
la última 
tormenta
“¿diste toda la vuelta?”
y no me cuesta imaginarte
soplando:
si mi casa es de ladrillo
tu aliento 
es
una topadora.


raras


BRÚJULA EN PARQUE CHAS


Es el problema de hacerle pregunta
a las cosas que no hablan
o que no hablan como hablo
como hablás
y no te pongas a citar a Spinetta, 
porque yo también memorizo
pero si vas a Parque Chas
más te vale que uses el instinto,
no podés confiar todo el tiempo
en las cosas que digo
y sobre todo 
cuando pinta dar consejos
es peligroso
aunque entretenido
puede ser el peor día de tu vida
pero vas a hacerlo
porque te levantaste con una sonrisa
lo que significa
que vas a acostarte rota 
en mil partes
y sería un milagro si mañana estás viva
ojalá no me llames
así me olvido de esto
así hago de cuenta que la pared contestó
y me sorprendo al no oir mi voz
porque dice: “llamala”
cuando debería decir
cosas más malas
pero capaz que me habla
para sacarme de encima
así que mejor
no le creo nada
y le hablo de otras cosas
mientras pienso en las miradas
que miran mis palabras
y es un círculo tan vicioso que cansa,
quisiera saber si vas a estar
algún día
tirada en tu cama
y pensar
entre signos de pregunta
entre sombras cargadas
entre constelaciones
y perros que ladran
en todas las cosas
que pensarías
si no te sintieras
tan atada
y capaz que decís
al espejo,
donde algún día vas a estar quebrada,
“qué boluda,
ahora entiendo,
las cosas 
siempre 
son raras
y 
en eso
está 
la
Magia”

escenas del próximo capítulo

5 dic 2012

Y NO MATAN NADA


Llego hasta la puerta de tu casa, pongo una bomba, me río, toco timbre, corro, robo una bicicleta, bah, intento robarla, me golpean, me dejan desmayado, me despierto y me mirás, negando:
“sos el peor poeta del mundo, ¿te lo dije?”
Y te molesta tanto seguir viva que tengo que sentirme orgulloso y hago, dentro de mis posibilidades, el melodrama que creo necesario, a modo de festejo, porque sino el capítulo de nuestra novela se vuelve intrascendente, y a mi me gustan los capítulos de viernes, que siempre terminan tan arriba
y
al
palo:
con la mala hijadeputa a punto de hacer una hijaputez o con él (ella) descubriendo a ella (él) en situación sospechosa con otro (otra),
o sillas de ruedas, amnesias, embarazos acartonados… un arma que aparece a último momento, un guante negro que la sostiene,
la visita inesperado de alguien que no cuaja,
pero el papel se lo dan a uno de esos ídolos en rebaja y siempre aumenta la audiencia que siempre sabe que esas cosas están muy exageradas,
pero igual pagan,
porque nos gustan las batallas
aunque hayamos tranzado esta paz tan insana:
a eso, en la historia, se le dice “elipsis”:
son los detalles invisibles,
la peli que sólo ven los fantasmas,
y cuando te girás, disgustada, porque este discurso es un monólogo tan idiota,
te tiro con el vaso de agua,
dispuesto a partirte la cabeza
pero son incómodas las camas de hospital
y tiro mal
justo cuando entra el doctor
y el cristal se hace estrellas en su cara
que sangra, grita, enloquece
mientras abrís los ojos aterrada
y caen enfermeros
y
enfermeras
(“vestite de enfermera” / “ni en pedo”)
que me inyectan
más
y
más drogas,
me atan
me amordazan
y festejo el atentado truncado
regalándote mi mirada más pura
más llena
más vacía
porque creo que me quedo en tus pupilas
que me dicen que el lunes me vas a volver a sintonizar
porque capaz que a la que se la llevan es a vos
que te excusas con un drama
tan paja y berreta
y es el furor de otro planeta
que nos sintoniza
y piensa:
“son los peores poetas de la galaxia”
y entonces despertamos
siempre de la mano
frente a una tele en la que nada pasa
o eso dicen los que critican
y
nunca
escriben nada.

Indiana Jones bien pasado

LA PATINETA DE MARTY MCFLY
ESTRELLADA EN MI CARA



No me transforma en un héroe
salvarte de los monstruos que solté
la última vez 
en tu habitación,
pero te miro haciendo un gesto de triunfo
y pienso en levantar la manga
de mi remera de los Doors,
mostrarte mi brazo flaco
con el puño bien cerrado
o capaz sacar un pucho
y prenderlo con indeferencia
sacar el humo
con elegancia
dibujando el aura 
de Indiana Jones bien pasado
(“Indiana Jones V: 
El peyote de la cumbre de la montaña sagrada”)
o capaz suspirar
mirando triste al perdedor
con el dilema de ser tan enorme
y no 
poderlo
soportar,
pienso en esas 
y en infinitas escenas
que de pronto quedan borradas,
cuando tu cara pasa de
“…qué imbécil” 
a
“…¡qué cagada!”
y no llego a girarme a tiempo
y el amor platónico de los doce 
(es violeta, con garras súper afiladas, mide 6 metros, ojos del mismo color que los míos)
me da un golpe muy mala leche
en medio de las pelotas
haciéndome gritar de dolor
pero mi voz no perdura
porque el primer cuento que no escribí
(es verde, tiene las zapatillas de Marty McFly, escupe fuego invisible, su nombre es muy –muy- largo)
rompe su skate volador en mi boca
que se rompe más
y escupo sangre al tiempo que caigo
y siento las patadas que me da la canción que me dedicaron sin que yo lo supiera
(roja, dice la palabra “died” cada vez que puede, usa lentes de sol enormes y con cristal multicolor)
mis costillas se quiebran
tan rápido como quiebro yo
los sábados que pienso 
en unos sábados atrás
toso
y 
muero
de a poco
feliz por ensuciar tus sábanas,
feliz de pensarte fastidiosa
teniendo que cambiarlas
para evitar la culpa
porque es obvio que van a pensar
(porque la gente siempre piensa del modo menos indicado para pensar)
que fuiste la que clavó las puñaladas
la que apretó el gatillo
la que enveneno mi birra
la que llenó con dinamita mis cigarros
la que dejó una piraña 
entre
mis 
poesías,
así que vas a tener que deshacerte de este cuerpo
que recibe esta paliza
y aunque no me transforma en un mártir
morir a manos 
de mi propia codicia
me doy el tiempo suficiente
para dejar muy en claro
que no me estoy defendiendo
y de pronto descubro 
que nunca estuve tan entero
no hay golpe
moretón
agujero-
sangrante,
estoy de pie
repitiendo el instante
de tener que mirarte
y no puedo evitar
volver a imaginarme
otros mil desenlaces
sin
un
final:
sólo punto.
.
y.
a.
parte.

puede desaparecer

OH! DARLING



Creo que hay un disco de los Beatles que está esperando con el envoltorio puesto, porque no importa que lo haya gastado, ahora me doy cuenta de que nunca lo escuché con vos y eso es casi como no haberlo escuchado, porque deberías ver lo idiota que me pongo (o que me voy a poner) cuando llega ese tema en el que me convenzo que se está abriendo el portal, o cómo tiemblo cuando llega ese tema que sé que es el que va a sonar el día que me muera, ¿te conté? Me llegó la revelación el día que le escribía una carta a mi mejor amigo, casi una disculpa por un crimen que aún no había cometido, y se la dí cuando fue un poco tarde, cuando ya estaba borracho y rebotando entre sus parientes, en su casamiento, para dejarle muy en claro que todavía no me quedaban chicas las viñetas y podía ser el héroe fracasado que se había llevado tanto buenos veranos:“brindo por todas las mentiras que juntos hicimos verdad”; deberías verme, en soledad, porque tarde o temprano termino tirado en el piso, con los ojos cerrados, imaginando que estoy mirando el techo mientras imagino el cielo más estrellado, uno que vi cuando los Beatles no eran más que una banda de la que todos hablaban y que no me daba motivos para matar, no como ahora, que podría tejer una psicosis peor que la de Charles Manson, y escucho más de mil veces los malos consejos de Paul, que seguro que no es Paul, y susurra que abra los ojos, que me mire, que ese que está ahí soy yo, el que parece dormido: “no estás dormido, simple-mente estás muriendo”; o los gritos que me salen, con palabras inventadas que quiso algún dios que significaran más cosas que las que podrían significar si yo supiera entender otro idioma sin antes poetizar la palabra extranjera, abusando (violador) de su musicalidad: “este disco de los Beatles habla de cómo es escuchar un disco de los Beatles, pasa que ni los Beatles lo sabían, ¿entendés?”; deberías ver cómo, tarde o temprano, agarro una guitarra, para frustrarme, cargado de amor, pidiéndole a la música perdón, por ser tan eyaculador precoz y correr a buscar el cuaderno, porque escribir es otro mambo y siento que puedo zapar un rato, con los fantasmas del pasado y del futuro que se empiezan a hacer visibles, muy de a poco, gracias al sonido más importante, ese que transcurre entre tema y tema, ese donde nunca, nadie, va a escuchar igual: “El final de ese tema es como entender que las mejores cosas que hiciste son las que hoy harías diferentes”; deberías ver qué ganas de llamarte al escuchar esos acordes:
si no venís corriendo
la mejor banda del mundo
puede 
dejar 
de 
existir.

el arma más eficaz

JUGAS A MORIR



PRIMER PUESTO:
vómito-presagio

Me llevo los aplausos a lugares que nunca vas a visitar, porque mis cajas de cartón, a veces, fueron la caverna donde el primer estúpido quiso contar una historia, contagiando el virus de la deformación, del espejo roto, del agua oscura que refleja y dispara presagios, casi siempre malas leche, llenos de telarañas y bosques sin fin, el desafío de torcer, por el sólo hecho 
de
poder
imaginar, 
así 
que disparo mis fracasos en medio de tu corazón, para que entiendas que la tragedia siempre fue más importante que el sol, que enceguece y deja el vacío negro de ser tan blanco, las manchas cuando parpadeas, siempre el segundo anterior, impregnado antes de disolverse, hacerse el vómito que luego intentará descifrar el próximo demente
en 
el 
diván,
donde el presentador, vestido de traje o de bufón, toma nota, haciendo mamarrachos y dibujos, agregando flechas sin razón, uniendo cabos, conectando 
repartiendo las entradas
(gratis, siempre gratis)
del 
próximo 
show.

SEGUNDO PUESTO:
láser-mental

Los ojos de una fotografía pueden robarte el alma,
para brillar, una vez más,
para sentir,
en un segundo de vida
(que es lo que siempre dura)
todo el sentimiento original:
lo vivido
y lo
representado:
un niño jugando a los superhéroes,
de pronto cae muerto,
fingido
y nunca tan real,
herido por un láser extraterrestre,
de indudable procedencia:
tu mente es el arma más eficaz,
y escribieron en su tumba:
“podés usar tu inteligencia
o dejar que la inteligencia 
te utilice
a
vos”.

ruinas de biblioteca

1 dic 2012

ME DORMÍ DOS PÁGINAS ANTES DE TERMINAR
(y lo que soñé fue el mejor final)


Los chicos corren, 
detrás del libro prohibido,
para descubrir que la dueña de la biblioteca es el monstruo
uno que va a enamorar al de los ojos más maravillados
para llevarlo a la tierra de las sonrisas filosas,
la tierra del siempre jamás,
para que los supervivientes sean adolescentes de pelos largos y barbas desprolijas
un poco obsesionados
lectores rabiosos de hechizos dibujados en baños
porque el autor nunca dará tregua y siempre aparece un mensaje
a veces delante de tus narices
a veces en el techo
usando como lapicera
un encendedor
y las letras siempre tan parecidas
como si escribieras en medio de un terremoto
como si se estaría abriendo el mundo
abortando el fruto
de las madrugadas con dioses
en escenas violentas de amor
que terminan con las copas rotas,
las velas consumidas,
y la niebla brotando
de
cada
rincón
que siempre remata en un espejo:
“¿qué estábamos buscando, cuando lo buscábamos?”
“¿y ahora? ¿dónde estará?”
demasiado tarde para recorrer las ruinas,
ya adultos y envejecidos,
calvos de manos en los bolsillos,
de un colegio que hace años dejó de existir,
que se llevó la evidencia
y
todo el mal, 
para dejar la historia que alguna vez quisieron escuchar,
la misma que mañana será custodiada
por la chica que
te va
a
conquistar.

lomásimportante

27 nov 2012

LOS FANTASMAS DE LAS NAVIDADES ERAN 4
(nadie se acordó de mi)


Algunas sensaciones me las olvidé y trato de escribir historias que refresquen y digan algo que me parece exquisitamente universal, porque, de pronto, me es tan ajeno, como ese tema de El Otro Yo que escuchaba sin poder dormir, pensando en la fábrica abandonada que había al lado de mi casa, y hoy ya ni sé si alguna vez resolví el misterio, o si un día abrí los ojos y era el fantasma,
la víctima
o 
el 
arma homicida,
pero ya no me acuerdo lo que es desangrase en un lugar desconocido, correr deseperado por calles oscuras, con la culpa besando el cuello, apasionada, ya no me acuerdo lo que es atravesar la carne y tocar el corazón, crear el cortocircuito y entender que todo, siempre, será electricidad,
ahora soy el momento de la incertidumbre, cuando los pasos que hacían eco, de pronto, confirman lo peor, cuando el silencio se vuelve stéreo y exige su lugar en la tragedia, tan llena de monólogos e intenciones, tan olvidada de propuestas indecentes, susurradas en pupilas gigantes, aumentadas, porque soy la lupa, 
prendiendo fuego la evidencia
al 
sol, 
y antes el dejá vù anunciaba, 
luego fue agujero negro, 
con toda la chance de escapar
pero los diarios del pasado reclaman, 
los del futuro empiezan a imaginar
se hacen eco de una fantasía prehistórica,
anunciando la muerte, que es lo único que nunca fue verdad,
sólo el olvido, que crece, junto a la certeza de que todo se va a amplificar,
como el fractal de eso llamado vida
("lo más importante/
está más abajo")
que es titular
y muestra las fotos de un cadáver, tapando el rostro
para que no nos tentemos 
a
recordar.