nodejademorir

24 sept 2012


SURFEANDO BAÑERAS SUICIDAS


Miro, pienso, intuyo, especulo.
Sonrío, confiando en un dogma pasado de moda, carcomido por las aguas de la nueva revolución industrial, que anticipa, con bombos y tambores, la precipitada caída de cualquier sistema cuya columna vertebral sea la industria, porque los ríos se secaron, se evaporaron: sobreviven las nubes cargadas, a punto de reventar, sin ambición, víctimas de la gula ajena, putrefactas sanguijuelas, esperando la hora de estallar; piñatas tardías de una fiesta que dejó varios muertos en la piscina, algunas jodas muy pasadas de mambo y unos cuantos culos brillantes y pálidos, de cara al probable sol. Una fiesta donde hubo un infiltrado, donde TODOS fueron infiltrados: las reglas demasiado estipuladas, el control perfecto, siempre adentro
mucho más adentro
de lo que imaginás;
una fiesta encapsulada, en un barrio que no se inmutó, porque se negoció el boicot y todos los que se burlaron, con desprecio, terminaron tranzando una invitación
con o sin consumición
no importa, da igual,
alguien inventó la palabra aburrimiento
aniquilaron la soledad.
Miro, siento, miento, calculo.
Imagino el silencio que se aproxima, cuando el zumbido de parlantes desconados (desconchados) se diluya y conforme las bases del neo mito-ciudad, que será motivo de desvelo para los marineros del post-apocalipsis, jinetes de bañeras descomunales, donde el suicidio es ley, donde las facciones, hinchadas, forman un único rostro
mutante
sin emoción,
con pupilas de nostalgia, en las que las sirenas se van a enamorar, musas para canciones drogadictas, hipnóticas en su sutil continuidad
sin rimas
escalofríos
temblar
y se erige la profecía en la consecuente era de hielo que va a dejar vírgenes los renglones tantas veces vencidos, de tanto tachar, robando las evidencias, con fauces inmaculadas, filosas y tensas, preámbulo de todo lo que puede nacer,
de todo lo que podés dar.
Miro, lloro, aprieto, susurro.
Transpiro, para volver a fluir,
corro, vivo, por las venas de un mundo
que, vida a vida, no deja de morir.

límite-jugar


HISTORIAS QUE SE SOLÍAN CONTAR
-yo vivo atrás de un tobogán-


Plazas embrujadas, 
que cuentan chistes al viento, entre chirridos oxidados, para fomentar las carcajadas de perros abandonados, que aúllan al eclipse del final,
que sueñan con niños muertos, porque nadie sobrevive a la infancia, al resplandor rojizo de la libertad, porque el accidente ocurre, tarde o temprano, despellejando las rodillas de la incertidumbre, que se pasó de vodka, por pura curiosid
ad, 
cuando el corazón aún era una promesa o una metáfora sin formular, mal vestida, bastante pelotuda
errónea
sin necesidad,
cuando la ambición no era despecho sino ganas de visitar por la noche hamacas que de día precisaban que alguien las quisiera empujar,
que de noche danzaban, vivas, solas, según las historias que se solían contar,
que aún se cuentan
que siempre se contaran:
plazas embrujadas,
en el límite,
jugar.

mágico-cementerio

18 sept 2012


QUÉ LÁSTIMA SABER
-que lastima saber-


Espero que pregunten a qué se debe el frío repentino, a qué se deben las repentinas ganas de hablar,
de contar,
de mentir,
de dibujar lo que no fue,
volviéndolo real,
perdiendo el hilo,
volviéndose infinidad;
espero que se abracen, se froten los brazos, no quieran parpadear, 
con la sensación, 
única y especial, 
de que podría estar por pasar algo que cambie todo,
que no cambie nada:
una excusa para regresar,
para mirar los ojos de todas esas personas que alguna vez dijeron “chau”,
estudiar las arrugas,
y reconocer el mismo despertar,
las mismas lágrimas:
todo es tan igual,
que lastima saber
que somos diferentes
y
de
verdad;
espero que alguien tenga los suficientes pocos escrúpulos y pueda chamuyarse a una minita, a la luz de la luna, con los truenos cantando detrás, diciendo, sin nada de piedad: 
"una vez te imaginó,
había abierto un portal"
y que luego siga la culpa
el miedo
la tempestad
¿te acordas de vos y yo paronoiquedos?
si no somos nada,
¿por qué no podemos dejar?;
espero que los escépticos detengan su auto, escupan, sientan un huracán,
el mismo que grita
el mismo que nunca se va a callar
el que revuelve la realidad
convirtiéndola en este extraño collage;
espero poder ver mi propia tumba,
poder decirme que me sigo sintiendo mal,
poder acariciar 
(de cerca/de lejos)
toda la posibilidad
los mundos que son imposibles tocar,
cada vez que morís
y te alejás
un 
poco 
mas;
espero recordar alguna de mis vidas
para escribir
en epitafios
la próxima trampa
mapa
territorio
mágico cementerio
ciudad:
espero no volver a perderme
y, cuando me miren,
mirar.

final-mente


Una vez escribí un guión donde el malo se llamaba Gatrachele


Todos corremos, detrás del polvo perfecto, soñando con el momento de la bella traición:
-Avisame cuando estés por acabar…
-Sí, vos chupá…
Y sonreír, con los ojos cerrados, dedicándole cada pulso, cada violento palpitar, cada eco en la cien, a la forra que te enseñó catequesis, con cara de demente, perfumes pasados de época y una fascinación por la palabra “satán”; 
o a la minita que te dijo que no
 quería saber nada con vos, aún antes de que se te ocurriera que podías querer tener algo con ella;
o a esa piba tetona, con la que jugaste el verso de la amistad y el no me calentás;
o a la conchuda que negó, con desaprobación, garabateó una receta y concluyó: “si seguís tomando te vas a matar”;
o a la chica de ojos grandes, piercing perfecto, mochila de Ramones, auriculares del futuro, esa que apenas te miró, 
esa que el bondi se llevó
(sí, también es para vos);
o a la vieja que sale todas las mañanas a cascotear a los gatos que rompen las bolsas de basura, como si no fuera más fácil dejar de madrugar
(¿somos adictos
a
la 
obsesión?); 
o a la señora bien que atiende la almacén, la que seguro ya no garcha, pero tiene cara de haber garchado, 
a lo bestia
un montón;
o a la boluda que dice cosas que sos incapaz de memorizar, porque es como si no dijera nada, porque cada frase combina, a la perfección, con su remera, los zapatos, el pantalón,
y te mareás,
y te preguntás cuántos mundos puede esconder un placard,
y estás seguro que son muchos más que los que esa peli mala te hizo sospechar;
o a la madre de algún conocido, porque es como dedicarle una puteada a mamá,
porque es decirle a la continuidad
que lo que engendra muere,
que lo único vivo
es la vida
y lo que podés dar;
o a la camarera extranjera que te miró sin entender, sin disimular, 
porque de pronto tus palabras fueron esa cosa absurda que nunca tendrían que haber dejado de ser
(perdón… yo no entendió);
o a la mujer inexistente -trampa, ritual-, la del almanaque de la perversión, la del verano con temblores, el abismo, la salvación
(qué lejos puede estar el terror);
o al cartel que te robó el corazón, porque entendiste que siempre fue una cámara, distorsionando todo, 
un trabajo más,
y las ganas de regresar
tan iguales a las tuyas
y tus ganas
de
llorar;
o, ¿por qué no?
(¿por qué no?
¿POR QUÉ NO?)
al presente, tan hipócrita,
tan pasado,
tanto pasar,
tan futuro
sin novedad
.
.
.
vaciarte, como si la consecuencia ya no formara parte del discurso
como si el instante fuera lo único
de 
verdad,
como las ansias del mejor polvo
como el polvo
de 
la 
ansiedad
.
.
.
Finalmente
No
Avisar.

dinosaurios vendrán

8 sept 2012


FÓSILES DEL ESPACIO INTERIOR


Recuerdo todo el futuro, con los dinosaurios de mordida eficaz, los que llegaron en algún meteorito, aquella vez que el cielo cayó, regalando un bello desequilibrio en la memoria espacio-temporal, regando la imaginación, que pronto ató los cabos y cedió a la lógica de la situación, sin siquiera sospechar, intuir, cuestionar y todo evento opuesto se volvió suceso en una recta histórica-global, ansiosa por descubrir el origen, igual de ansiosa por predecir el final, pero irremediablemente cercada por la linealidad, el único dios activo por siempre y jamás: mientras existan las palabras solo se puede recordar:
y yo recuerdo todo futuro, cuyos restos se amontonan, cuyos cadáveres aún resuenan, se exhiben en museos y no dejan de regresar; del mismo modo puedo predecir el pasado, sin estar seguro, pero sabiendo que es imposible fallar:
la tierra tembló hace tiempo, en un futuro, y aún no deja de temblar:
temblará.
Las pisadas
En cada huella
Encajaran.

noesperolailusión


BUNNY & CLYDE



Apurado, como si ya no fueras un cadáver
en la estación equivocada,
con el boleto a un tren que había dejado de funcionar
o que quizás nunca existió,
quizás hubo ingenuidad en el rostro anciano que te miró desde el otro lado de la ventanilla,
quizás hubo ingenuidad al momento de tomar tus billetes,
quizás hubo ingenuidad al mirarte a los ojos y decirte que había un pequeño retraso,
quizás/
pero no/
incluso es reconfortante imaginar que ni siquiera las arrugas eran reales,
que ni bien giraste desapareció la careta:
espero que haya sido un ladrón joven
(o una pareja si quisiera ponerme romanticón),
y espero que se hayan gastado todo en bardo,
merca
destrucción
un peyote directo al corazón
un desconche astral
un avión
a 
otra
dimensión;
espero que sean la prueba de que lo importante es construir
y construyan el tren que nadie nunca jamás inventará
y regresen,
ya gastados,
por las vías,
echando un humo que llene el paisaje,
que haga desaparecer lo demás,
para que de pronto estemos en el momento en que la luz era una ilusión:
caminar adivinando las trampas
hasta entender que da lo mismo
no caminar
porque en la oscuridad nadie avanza
nada existe
nadie cae
Apurado: 
La prueba de lo errado que estás.

moneda-angustia-universal


¿me olvidé del público
o el público se olvidó de mi?


Sentir que te alejás, que de pronto te das vuelta y me estás mirando, desde adentro, 
Que estás mirando a través de mí, 
Por mí,
Que podés entenderme, 
Y estirás la mano, 
Para que no me aleje,
Y ya se me hace insoportable intentar recordar 
Por qué estoy cerrando la puerta,
Pero el drama precisa de actores que sepan improvisar,
Así que pongo mi peor cara,
Esa que no debería valer nada si me conocieras,
Pero intuyo el desconsuelo,
Como si hubieras estado esperando este momento
Y ya la hubiese cagado, 
Porque debés estar pensando que pienso en algo,
Y no que estoy pensando en qué debes estar pensando,
Y cuando atino a descongelarme,
Cuando tengo la valentía de ignorar al público
(el único modo de dar un buen show),
El telón se cierra
A 
tan
Solo
Un
Centímetro
Y sé que lo importante está a mi espalda:
¿de qué lado quedé?
¿qué voy a estar girando cuando me gire?
¿se hará de noche en algún lugar?
¿empezará a girar una calesita de juguete sobre la mesa de luz de un anciano?
¿va a voltear la última carta la bruja que juega con tu destino?
¿va a destaparse el licor que me va a dejar estúpido y perdido, aplaudiendo desde el asiento de atrás, solo, en la sala equivocada?
¿va a elevarse la moneda, 
Más y más, 
Para luego comenzar el descenso que decida quién baja a apagar la luz?
Alejar lo que sentís, y de pronto te estoy mirando, desde adentro,
A través de vos,
Por vos.

lo-vivido


CUANDO NO ENCONTRÁS EL VASO
la birra te pegó



Los ojos de una fotografía pueden robarte el alma,
Para brillar, una vez más,
Para sentir,
En un segundo de vida
(que es lo que siempre dura)
Todo el sentimiento original:
Lo vivido
Y lo
Representado:
Un niño jugando a los superhéroes,
De pronto cae muerto,
Fingido
Y nunca tan real,
Herido por un láser extraterrestre,
De indudable procedencia:
Tu mente es el arma más eficaz,
y escribieron en su tumba:
“Podes usar tu inteligencia
o dejar que la inteligencia 
te utilice
a
vos”.