noticieros

5 ene 2012


FIESTAS SECRETAS EN CIUDADES INVISIBLES


¿Y qué somos ahora que no somos nada?
¿Qué somos?
Y sigo sin entender, mientras tanto, si todos vienen a tu funeral o al mío. No sé si era mi mundo o el que me enseñaste a mirar… Capaz que todo te pertenecía. Capaz que nunca vi nada… Siempre me gustaron los cuentos, ¿no?
Contame más.
Veo que nadie trae regalos y no me agrada.
No me agrada que esto sea como ir al trabajo, como levantarse temprano, como comer a una hora, como cruzar la misma calle, como decir “hola”, mil quinientas veces. 
Como ir a un funeral.
Sin regalos.
Prefiero que salgamos a fumar… Y te presento a la nueva banda que no entiendo.
Vas a decir que no.
Vas a terminar diciendo que sí.
¿No te parece raro?
¿No te parece raro pensar en ese tiempo en el que no nos conocíamos?
¿Qué hicimos?
¿Qué nos hicimos?
¿Qué?
¿Qué somos?
Y supongo que firmamos un contrato, porque juntos aceptamos todo el calendario, tomando vacaciones cuando nos dijeron, festejando una vez al mes, con flores en un par de ocasiones. 
¿Qué esperabas?
¿Qué era?
¿En qué me convertí?
El tiempo sin tiempo no es tiempo. O es EL tiempo.
Nos dimos un lindo refugio: entera para mi, entero para vos. 
“Estos son los límites del juego, ¿sí?”
Lo mejor fue que nos rompimos el corazón alguna vez. Fuimos tan reales.
Qué suerte.
Qué bueno saberte.
Saberme.
¿Soy vos?
Voy a prender la tele, buscando malas noticias.
Porque tiene que ser tu funeral…
O el mío.

otro-yo

4 ene 2012


OTRO CADÁVER EN EL PATIO DE ATRÁS
(y van...)


Cerró la botella, abrió otra. Vertió el líquido hasta casi rebalsar el vaso, convincente, calculando cada porción a ojo.
O no calculando nada. 
Los colores de las bebidas se abrazaron, creando una sustancia casi fosforescente… La pócima etílica perfecta, el elixir sagrado del olvido. 
-Si no estuvieras tan vacío no estarías llenándote, todo el tiempo –me dijo, mientras revolvía todo con delicadeza, con su dedo medio. 
No le respondí hasta que el remolino en miniatura
(una gota de lluvia estrellándose provoca un maremoto en Japón) 
quedó disuelto. 
Había algo hipnótico en aquel ritual tan mundano de pegarse un buen pedo.
-Así que, en definitiva, estoy repleto, ¿no? Es lo que cuenta.
-No estás entendiendo… Dije que estás vacío.
Le dio un trago largo a la mezcla. Sonrió, intentando disimular la explosión. Sus ojos eran fuego. 
No, eran humo. 
Agarré el vaso cuando me lo ofreció.
Bebí.
Fue como regar un espacio fértil… Floreció todo de pronto… Como en ese cuento de las habichuelas mágicas. 
-¿Estás muy segura en eso del vacío? Porque siento que tengo…
-Tenés una necesidad –me interrumpió-. Las necesidades están reguladas…
Cerré los ojos.
-Pero siento que…
-Pensalo así – siguió con algo de violencia-: sos un auto… Uno pésimo, de esos que andan mal y gastan una cantidad poco usual de combustible… Sí, consumís más que los demás… Quemás más… ¿Eso es bueno? No. Estás lleno porque vacío no te podés mover… Es parte de tu naturaleza, por ser un auto. Y no vas más lejos que nadie, la única diferencia es que necesitas cargarte con más frecuencia. 
Asentí. En mi interior seguían creciendo plantas descomunales.
Había flores.
-Si pudiera regalarte una de las flores que estoy viendo me entenderías mejor. Lo del auto es una metáfora de mierda –abrí los ojos-. Y bien forra, por si te interesa.
Se mordió el labio inferior. Me sorprendió ver que ya no había nada en el vaso. Las luces ya no invadían la habitación con brusquedad, las sombras estaban estiradas. Y no tenía puestas mis zapatillas: estaba en pose indio.
Ella tenía el pelo suelto.
Toda ella era humo. 
-Vas a regalarme esa flor, como de costumbre… Porque vas a podar todo ese jardín interno. Porque sos un auto, que funciona mal.
Hubo malicia en su reiteración, pero no pude decir nada.
Me dediqué a mirarla.
De a poco, muy de a poco, se fue evaporando. 
Supongo que yo la podé, la arranqué de la tierra, la maté… 
Quizás la atropellé.
Sólo para volverla parte de mi anécdota, de mi madrugada, de mi próxima historia. Para quedar vacío, en una habitación vacía.
Tan lleno.
Y necesitado.

Esto

3 ene 2012


LAS CUENTAS REGRESIVAS NO REGRESAN


¿Vamos a volver a ser jóvenes, bonitos y revolucionarios?
Capaz que podría ser, por primera vez, revolucionario de verdad.
Pero no puedo volver a ser joven.
Ni bonito.
Nunca más.
Es más, debe ser por eso que podemos empezar a entender la revolución…
Porque nos empezamos a aburrir.
Y ya no podemos hacer lo que hacíamos cuando éramos jóvenes.
Y bonitos.
Por eso que la revolución nace muerta.
Porque nos morimos.
Yo digo que lo importante es no dejar de ser.
Diferente pero continuo.
¿Vamos a volver?
No, somos.
Y sí, somos.
Cuando sea joven voy a extrañar ser viejo. 
Cuando sea hermosa voy a quejarme de que todas son iguales.
Cuando sea revolucionario voy a llorar.
¿Qué somos?
¿Lo podemos cambiar?
¿Qué esperás?
Arruinado.
Y feo.
Constante.
Igual.
A veces no hay nada para perder.
Es una mentira.
Como volver a ser.
.
.
.
¿Vamos a volver?
Hola, volvimos.
Cuenta regresiva.
Explosión.
Soy.

dogma-tangente

A DOS CUADRAS DE CASA UNOS SEÑORES LEVITAN
(y sigue siendo aparente)


En algún lugar alguien está indignadísimo, pensando en tu triste realidad, pensando en cómo puede ser posible que aún no sepas tantas cosas, que te eduquen de modo tan arbitrario y manipulador. 
Creo que en el barrio vecino mueven cosas con la mente; creo que en la casa de al lado te leen los pensamientos. 
Y vos y yo estamos quejándonos, porque alguien sabe menos, porque el circo es tan desprolijo que se ven los hilos, las redes, el arnés. Los payasos tienen el maquillaje corrido. Y no les importa.
Todo esto, todo lo que te rodea, todo lo que me reclama como concepto en oposición/equilibrio, todo el macro(micro)sistema del que soy fundador, esclavo e intérprete es sólo una posibilidad aparente dentro de un vasto número de posibilidades.
Y algunas posibilidades permiten el uso de tangentes en sus dogmas.
EL DOGMA TANGENTE.
Yo también puedo ponerme polvo en la cara, zarparme con el labial rojo y hacer malabares.
Yo también puedo recibir aplausos.
Pero dejé de creerte. 
Estoy esperando que creas.
Yo soy esas seis bolas de colores que danzan en el aire, a punto de estrellarse, a punto de perder la armonía.
No soy el oficio: soy el producto. Soy lo que hago conmigo.
Y estoy indignado, porque en la otra cuadra hablan con extraterrestres.
Sí, porque podés tener algo más, pero siempre tenés algo menos.
Voy a cerrar mi espectáculo metiéndome en el cañón. 
Uno
Dos
Tres
Y voy a atravesar el techo de la carpa, la noche, las estrellas.
Voy a atravesarte.
…Y sigue siendo aparente…
Otro intento, otra cosmovisión… Otro fuego artificial, cuando alguna nube, finalmente, me detenga.
(no busques mensajes, sólo es una explosión)
¿Cuál es nuestra coordenada cero? ¿A dónde podemos volver? ¿Cuál es el puerto? ¿Dónde está casa?
¿Dónde está el eje?
Supongo que hay que llenar las hojas. Tarde o temprano el cuaderno se termina y la teoría llega a su fin.
Y hay mucho por llenar.
Son renglones, 
Renglones
Y más renglones.

los de tauro se la comen

2 ene 2012

UN MANI MÁS OTRO MANÍ HACEN UNA FIESTA II
-manifiesto de lecto-escritura social-


Es un conductor empecinado, con los ojos cansados y filosos puestos en la ruta. Un poco hastiado, un brazo asomando por la ventana. 
“Sé lo que hago”. 
Dice eso, pero sin decirlo.
Un camino largo. Tarde o temprano la ilusión del paisaje deja de fascinar. Se empieza a volver loop. Nos sentimos en un error.
Colapsó, el sistema debe haber colapsado, esta mentira no puede durar un segundo más, salgamos de personaje, miremos, aplaudamos. 
Risa general, estresados. 
“Por fin… Pensé que íbamos a seguir actuando toda la vida”. 
…
…cof…
…cof…
Perdón, pero… esas cosas no pasan… El sistema no colapsa… O no queremos anunciarlo.
(¿puede pasar? 
Claro,
pero tenés que querer que pase…)
Así que seguimos con la sensación del error. Eso y el loop.
El camino.
Largo.
Aburrido.
Pero a veces hay un destello en el cielo. 
O una sombra inusual.
Hay un detalle diferente… un instante de asombro.
El Asombro.
Dicen que los camioneros suelen ver fantasmas… Dicen que hay una explicación lógica para eso… lo dicen poniendo los ojos en blanco, como si fuera una obviedad. Para mi también es una obviedad. Y una muy obvia:
Los camioneros ven fantasmas porque en la ruta hay fantasmas.
Asumilo.
¿No te parece una explicación lógica?
Así que a veces hay señales… 
El conductor escribió en su diario:
“Lo que se ve es una falsa memoria adquirida”.
Luego estacionó. Decidió que no podía dejar de manejar, pero que quizás podía tomar las riendas del viaje.
Un descanso, por ejemplo, no está mal.
El viaje…
A veces hay señales.
Poder ver los platos voladores…
Los seres entre los árboles…
Mmm.
Pero esos que dicen que los camioneros suelen ver fantasmas dicen, también, que el conductor es otro de los espectros:
“Un pobre tipo que manejaba por la ruta y tuvo un feo (muy muy feo) accidente…” 
Dicen que algo lo distrajo y se giro para ver… 
¿Entendés?
Despegó su atención de la ruta.
Tuvo un accidente.
Murió.
¿Sí?
¿Te parece?
Ahora escuchá: es todo una leyenda. Todo. 
Una leyenda creada por un grupo de revoltosos que querían contar un chiste.
El mejor de todos.
Querían cambiar el mundo. Lo cambiaron.
Ahora te toca a vos.
Es todo una leyenda.
Una leyenda que incluye una leyenda: 
La leyenda de las leyendas. 
Los camioneros no existen.
No hay conductor. 
No hay camino. 


la máxima rondará los 80


UN MANI MÁS OTRO MANÍ HACEN UNA FIESTA
-manifiesto de lecto-escritura social-


Leeme las noticias de mañana o no me leas nada… Quiero saber un poco más de eso que no podés predecir, porque te creo el cuento de la duda, pero no me arrastres a la trampa.
Jugá a que no tenés el control, jugá a “dejar que pase lo que tenga que pasar”. Es un juego atractivo, nadie gana. No hay culpa en un juego de esas características. 
Genial, todos somos iguales: tenemos la chance de elegir este empate, tan calculador, frío, maquiavélico y obtuso.
Bien nosotros.
Bien.
Pero un empate no deja de ser un empate. La dignidad está hecha de ecuaciones similares.
La dignidad es matemática.
Y a mi no me caben los números. 
Prefiero que me leas las noticias de mañana… O no me leas nada.
Esforzate. 
La noticia está ahí.
No sos ningún visionario, no te confundas. Estás ciego. Completamente.
La noticia está ahí, porque es lo que compraste: el diario va a golpear tu puerta todas las mañanas. Hasta el día de tu muerte.
Leeme las noticias de mañana.
Vos podés… las venís escribiendo sin ganas, desde hace un tiempo. Te conocés cada párrafo, cada muerte, cada accidente, cada medalla… Sabés qué cosa le depara el día a Libra, con quién va a engancharse Aries y a quien va a estafar Capricornio.
Te sabés todas las lluvias.
Sabés todo.
Sabés.
Todo.
Bien, ahora mañana ya no tiene gracia.
La incertidumbre se conquista, ¿entendés? Esas cosas también tienen precio. Y una vez que lo hagas (que la conquistes de verdad) entonces sí puede existir un futuro.
El futuro es un fanzine hecho con palabras recortadas.
Las palabras cambian de lugar.
Una y otra vez.
Bienvenido a todo lo que puede ser.




(Ya podés dejar de leer.)

mi escritor favorito y yo

1 ene 2012


CASI COMO HACER DEDO EN AUTOPISTAS FANTASMAS


Si me dejaran solo podría tomarme más en serio a mi mismo, entonces me haría algunas preguntas de rigor, porque siempre me quedé con las ganas de saber en qué momento fue que decidí que ir a la Feria del Libro era una mierda… ¿Por qué lo que nos gusta termina pareciendo una cagada?
¿Siempre fue una cagada?
¿Cambian las cosas o cambiamos nosotros?
¿En serio existe la chance de que todo esto esté quieto, de que sea una ilusión estática, mientras yo me muevo de una punta a la otra, creyéndome tan novedoso? ¿El túnel es el mismo para todos?
¿Posta?
Yo me preguntaría si de poder elegir elegiría pensar igual, si hubiera soñado tanto con los días de lluvia, si me hubiera gastado las horas con personajes de mentira (verdad), si elegiría de nuevo tu casa para ahuyentar a los fantasmas. 
¿Yo elegiría la escuela a la que no me dejaron elegir ir?
Seguro que si. Pero no.
Si me dejaran solo podría tomarme más en serio a mi mismo:
¿Mañana, cuando me ría más de esta broma, voy a terminar poniéndome muy serio? ¿Voy a asustarme? ¿Qué voy a encontrar?
¿Voy a encontrar algo?
¿Voy a tener un parque preferido nuevo? 
¿Voy a llorar cuando muera mi escritor favorito?
(sí, hoy está vivo)
¿Voy a mirar la peli que más miré y la voy a entender diferente?
No sé cómo preguntártelo, pero: ¿vas a elegir mi casa para ahuyentar tus fantasmas?
Si me dejaran solo podría tomarme más en serio a mi mismo, tanto que dejaría de preguntarme cosas. Y me miraría a los ojos. 
Los ojos que siempre fueron mis ojos.
¿Hay alguien ahí?
Si me dejaran solo, capaz me quedaría muy solo.
O capaz no.

escucho ofertas

SUENA EL TELÉFONO,
ATENDÉS Y ES UN CONTESTADOR

(paradojas comunicacionales)


Sí, todo esto es porque soy un cobarde, porque entendí algo, porque traicioné mi ingenuidad, siendo tan ingenuo… Quisiera no pensar así, pero sé que voy a morirme. 
Perdón.
Pero pasa que también pienso que si grito, si logro que vos, que no existís, te hagas real, respondiendo al estímulo que vomito, entonces, de algún modo, estoy siendo más realidades, lo que me desarma, lo que me vuelve un fractal de mi, un yo dentro del yo dentro del yo. De vos.
Es un laberinto de espejos, y de pronto, de tanto fingir una vida, empezás a estar vivo y sos todos tus yo. 
No encontraste la salida, te cansaste de buscar. Asumís todos esos caminos. Las alternativas; los pasadizos que no llevan a ningún lado, las vueltas sin sentido, los secretos en los rincones. 
Estás. Ya. Ahora.
¿Entendés?
Co-existimos. 
Nos aplastamos, nos pisamos, nos ocultamos, nos saludamos.
“Hola, ¿sos de verdad?”.
Y capaz que fuiste real en algún momento. Y ahora sos un reflejo, una nota desafinada pero fuerte, una porción de la pared que quedó sin pintar, una telaraña que te olvidaste de barrer. Sos el modo de definir otra realidad, que fue, que era.
¿Era?
¿Es?
Creo que de algún modo, si me estás escuchando es como que nos estamos dando un buen revolcón en una cabaña abandonada, súper embrujada, en la cima de una montaña fría en la re-concha de la lora. Creo que si podés escucharme es como que estamos descorchando una revolución y vamos a coger a lo bestia. 
Mal.
Entoces, si me escuchás, respondeme.