escucho ofertas

1 ene 2012

SUENA EL TELÉFONO,
ATENDÉS Y ES UN CONTESTADOR

(paradojas comunicacionales)


Sí, todo esto es porque soy un cobarde, porque entendí algo, porque traicioné mi ingenuidad, siendo tan ingenuo… Quisiera no pensar así, pero sé que voy a morirme. 
Perdón.
Pero pasa que también pienso que si grito, si logro que vos, que no existís, te hagas real, respondiendo al estímulo que vomito, entonces, de algún modo, estoy siendo más realidades, lo que me desarma, lo que me vuelve un fractal de mi, un yo dentro del yo dentro del yo. De vos.
Es un laberinto de espejos, y de pronto, de tanto fingir una vida, empezás a estar vivo y sos todos tus yo. 
No encontraste la salida, te cansaste de buscar. Asumís todos esos caminos. Las alternativas; los pasadizos que no llevan a ningún lado, las vueltas sin sentido, los secretos en los rincones. 
Estás. Ya. Ahora.
¿Entendés?
Co-existimos. 
Nos aplastamos, nos pisamos, nos ocultamos, nos saludamos.
“Hola, ¿sos de verdad?”.
Y capaz que fuiste real en algún momento. Y ahora sos un reflejo, una nota desafinada pero fuerte, una porción de la pared que quedó sin pintar, una telaraña que te olvidaste de barrer. Sos el modo de definir otra realidad, que fue, que era.
¿Era?
¿Es?
Creo que de algún modo, si me estás escuchando es como que nos estamos dando un buen revolcón en una cabaña abandonada, súper embrujada, en la cima de una montaña fría en la re-concha de la lora. Creo que si podés escucharme es como que estamos descorchando una revolución y vamos a coger a lo bestia. 
Mal.
Entoces, si me escuchás, respondeme.

Yo sí.

29 dic 2011


¿LE TENÉS ALERGIA A LA REALIDAD?


No me acuerdo de qué estábamos hablando, así que supongo que no era muy interesante, ¿no? Supongo que podemos hacer de cuenta que nadie dijo nada y podemos empezar desde menos uno, cuando vos no sabías cuál es mi serie favorita, ni quién es la piba por la que lloré la primera vez que me sentí una mierda por estar enamorado, ni a cuál de las minitas de los almanaques que escondía mi viejo le dediqué más pajas, ni qué disco escucho cuando digo que no tengo ganas de escuchar música. 
La versión interna de nosotros no deja de ser un niño con problemas de trato social que termina estudiando teatro por consejo de una psicóloga medio hippona y conchuda. Somos un patio de recreo eterno, jugando a inventar historias, a ser otro, para poder dejar de doler. 
Y al final, duele igual. 
Jé, qué broma más hija de puta. 
Che, pero posta. No te rias, no es joda… Cuando nos vimos por primera vez no encontré nada especial en vos… es decir… ¿Una sola vez nos vimos por primea vez, no? Bueno, perdón, me la olvidé.
Y al pedo que te enojes, si ahora que me acuerdo no nos conocemos, ¿te acordás?
¿Sos de esas a las que les copa garchar todo el tiempo?
¿Cómo es tu familia?
¿Cómo es tu habitación?
¿Te mirás mucho en el espejo?
¿Tenés un amuleto para no tener pesadillas?
¿Te gustaría ser como tu amiga?
¿Tenés amigas?
¿Te enamoraste de alguien y dijiste que no?
¿Pensás que la vida siempre va a ser así?
¿Ya dejaste de tener juguetes? ¿Ya te regalan plata en Navidad?
¿Ya empezaste a querer ir a lugares que en realidad no querés ir?
Mirá, no le digás a nadie, pero yo nunca me imaginé y no me puedo creer que soy yo. ¿En serio soy el mismo? ¿Cómo puede ser que mi consciencia tenga tanta consciencia de mi consciencia anterior?
En fin… ¿de qué hablábamos?
¿Algún día te voy a gustar?
¿Cómo te llamás?

belleza americana

27 dic 2011


LAS BUENAS IDEAS NUNCA SON MÍAS


Yo esperaba, mirando para la izquierda cuando tenía que mirar para la derecha, aferrado a la mochila, con mucha preocupación, observando cómo el viento movía una bolsa, haciéndola cruzar la Avenida en una danza torpe, hipnótica, llena de una conciencia absoluta y extraña.
“La belleza del Mundo”, me dije, fascinado, no, fascinadísimo. No era una idea mía, claro. Mis ideas nunca me sorprenden tanto. 
“Hace bocha que no miro Belleza Americana”.
Me acordé de la escena en cuestión. Me pregunté si la bolsa me hubiera resultado tan especial si nunca hubiera visto esa peli. Me convencí de que sí… Lo que sentí fue que alguien, alguna vez, había sentido lo que yo sentía, que alguien, alguna vez, iba a sentirse igual.
Me dio un dejá-vù fuerte, de esos que te marean. 
“Hay cosas que no se pueden fingir”.
Creo que eso también lo escuché en otro lugar… No sé.
Me agarré más fuerte de la mochila, apreté los puños, los dientes, los pensamientos.
La bolsa estaba a mitad de camino.
Camión. Auto. Moto. Camioneta.
Todos peligrosamente cerca, fuertes, indiferentes, veloces, apurados, saturados, perturbados. Asustados.
Creamos olvidos, repitiendo minutos, transformando los días en EL día. 
Uno. Otro. Iguales.
Un poco más, casi llegando, elevando, girando, chocando.
Un poco retrocediendo… Porque a la belleza del Mundo también le gusta llorar. 
Había una felicidad implícita en todo lo que me envolvía, es esa eternidad, en ese agujero negro de la rutina, en ese nudo de Universos, Realidades, Posibilidades. 
Una peli.
Yo.
Feliz.
Fue entonces cuando apareció el bondi. Y fue inevitable, desde el principio. Desde siempre. Un golpe directo y se la llevó con él.
Una bolsa, pegada al radiador delantero de un colectivo.
Una bolsa.
Solo eso. Y nada más.
Y era el bondi que yo me tendría que haber tomado. Porque yo miraba a la izquierda, cuando debía mirar a la derecha.
Podría haberla salvado… Pero no la hubiera contemplado. 
¿Existiría la belleza si no pudiéramos contemplarla?
Me dio un escalofríos, bajé mi vista al piso, desconcertado.
Llegaba tarde.

¿el gato? está más vivo que nunca


Miopía en el orto


Vemos poco, todo el tiempo.
Una fracción e inventamos el resto, logrando unir los cabos con maestría, esgrimiendo conspiraciones mínimas y olvidando a la madre de todas.
Vemos una porción y ya estamos hablando de la torta, de la fiesta, del cumpleañero. Hablamos de la piñata, de las sorpresas, de los regalos, de los familiares que faltaron, de los que ya no van a venir, de los amigos que se olvidaron.
Nos guiñamos un ojo, cómplices, como si fuéramos detectives de alto nivel en lugar de lunáticos paranoides. 
Llenamos los espacios vacíos, los puntos suspensivos, lo que podría ser, con anécdotas nefastas. Construimos la miseria, el peor de los paisajes, como castigándonos, porque la curiosidad mató al gato, porque la cerradura es para meter la llave y no el ojo, porque nos gusta pensar que está mal. Mal. 
Completamos, con autocompasión, para esbozar frases inteligentes, críticas de altura… Para vivir peor, pero más eruditos.
Espiamos. Y pinta el morbo.
Vemos poco. 
No nos merecemos ver más…
¿Pero no pagamos antes de entrar? 
¿Tan mal está pedir un asiento desde el cuál no sólo se vean dos columnas?
A veces, para saber contar, hay que aprender a mirar. Levantate y cambiá de lugar. Eso de las butacas numeradas es la mayor mentira de todas.

2x1


EL TÍTULO LO PONÉS VOS


Es como una película sobre los cambios y las mutaciones: sobre la evolución.
Una película elaborada sin ningún criterio histórico- temporal, sin ninguna fijación conceptual… Sólo imagen, transformándose. Y la imagen es todo, cargada de una secuencia dramática oculta y palpitante: no podrías decir de qué trata… pero tampoco podrías dejar de mirarla.
Hay un final: se intuye, se huele. Hay amor, muerte y traición. Hay comedia, todo el tiempo.
Hay una buena banda sonora, y depende de vos.
Es una película con la risa contenida y los ojos húmedos. 
Primero un tucán, gigante, asesino y filoso, que baja la cabeza y es un hombre, derrotado, sentado en el borde de su cama, que se vuelve dinosaurio, que se desarma y se hace bombas, que caen sobre catedrales de antaño, que son un tanque, una lancha, una nave espacial, que es una mano, señalando, que es una pintura rupestre, una lanza, un conejo, un talismán, que es una pareja discutiendo, que es un mapa, irregular, conocido pero no, que es un ojo sorprendido, que es un árbol torcido, que es una bruja jorobada, que es un portal, que es una serpiente, que es una botella, que es un arma cargada…
Y entonces ahí, justo, justo en lo mejor, pasa una nube que sí es nube y me tapa lo que sucede en el resto del film.
Culpa de mi gastada imaginación o de mi instinto de supervivencia.
Sea como sea, siempre aplaudo que no haya créditos cuando la pantalla queda en negro. 
Es lo mejor de tirarse a mirar el cielo.

subsuelo, a la izquierda

26 dic 2011


¿Por qué tengo la extraña sensación de que hay alguien que sabe de mi más de lo que yo sé?


¿Qué hay detrás de las paredes?
¿Quién es el encargado de apagar la luz? ¿Tiene miedo cuando lo hace?
¿Y si fuera real? ¿Y si no fuera una simple historia pasada de cuidador en cuidador con el único fin de matar las eternas horas de aburrido trabajo? ¿Y si no fuera sólo una broma pesada?
¿Y si todas las noches, mientras duermo, alguien vela por mi frente a la puerta de ese baño oscuro y maloliente con una escoba en una de sus manos?
¿Es tan frágil el Mundo?
¿Por qué tengo la extraña sensación de que hay alguien que sabe de mi más de lo que yo sé?
(o recuerdo)
¿Tendría que asustarme?
¿Hay héroes?
¿Y villanos?
¿El sonido del agua corriendo por las cañerías puede confundirse con el susurro de una voz?
¿Lo escuchas?
¿Sabés de lo que hablo?
¿Qué hay detrás de las paredes?
Fui a un shopping, me estaba meando.
Descubrí un portal.
O dos.

los números y yo

25 dic 2011


MIRAR UNA FOTO Y NO ENTENDER NADA


Mi necesidad imperiosa de que no te sientas bien, que te sientas mal para sentirte mejor, de que sonrías con las lágrimas y llores a carcajadas, cayendo, con la estabilidad del no saber, aterrizando espectacular, con la cabeza ilesa y llena de moretones, a las puteadas y con educación, diciendo que me amás con otro golpe, con otra confesión, que es un secreto; con otro secreto muy mal guardado, soñando muy despierta y viviendo dormida, con los cuentos que giran a tu alrededor, mientras me lees el diario y nos burlamos:
-¿Quién se lo puede creer?
Al tiempo que le prendemos otra vela al reloj, que nunca se detiene y que nunca avanza, que se vuelve el dios de los pordioseros, suplicando amor, con órdenes de uno, dos y tres. Ya.
Los números no existen, son los padres, disfrazados.
Mi necesidad imperiosa de borrarte con pensamientos precisos, eternizando cada detalle, sin ser objetivo, más fiel que nunca en la trampa de decirte que sos así, y así no sos, porque invento anécdotas que son muy reales, y la realidad se queda en un rincón, en el espacio pequeño, que lo ocupa todo, de la gran inconciencia universal, que siempre es un número par, que no se divide, pero se puede restar. Nos están robando el argumento que les regalamos, para darnos películas nuevas bien viejas de esas que ya vimos y que no sabemos como terminan.
-¿El protagonista muere?
Mi necesidad imperiosa de iluminar con garabatos oscuros, con monigotes tachados, puros, desnudos, para vos, sin dedicatoria, libres y atados a tu juicio, que está del orto, bien dado vuelta, derechito en el estante de los condimentos para cocinar, crudo, simpático y arisco. Vos sos un papel, yo estoy dibujado, así que los museos nos saludan y posamos furiosos, tirando caras alegres, tristes los domingos y medio borrados los viernes.
-Veo el globo de diálogo, a veces está en blanco.
Mi necesidad imperiosa de llover, para que estés al sol, con los pies en la luna, la cabeza en el pasto.
Mi necesidad imperiosa de necesitarte, para que me necesites.

tu cara

20 dic 2011


A LAS 11:11
(Nessie, curtite)


Información, desinformación.
Los hombres que viven bajo tierra, las muelas que esconden microchips, los espejos que son cámaras, las radios que producen Cáncer, los adornos que son micrófonos, las computadoras que te predicen, que te dicen que sí, que no son vos, pero que lo intentan: hay un clon, ya no te precisamos vivo. 
Estás muerto.
Se archiva tu historia en el Área 51, junto a la biografía inédita de líderes extraterrestres, junto a la historia que hubiera sido si la historia no hubiera sido. Queman tus datos junto con los restos de Elvis, de Kurt, de Morrison, de Jhon. Queman tus datos, sos fuego, de las cenizas, de la farsa que nos mantiene expectantes, porque todos se esfuerzan para que disfrutes el show: ellos son los malos, vos sos el bueno, el hombre llegó a la Luna, el Vaticano tiene siete sótanos, a las 11:11 el Mundo va a estallar, un 21 del 12, por un terremoto causado por satélites infiltrados, por ondas sonoras que impactan la materia, modificándola. Sos vos, escuchando música. Das PLAY. Efecto mariposa. 
(GAY)
Estás muerto.
Estados unidos cría delfines espías, mientras el grupo mafioso del que fue parte Frank Sinatra sigue festejando el asesinato de Michael Jackson. Una bati-señal, un conejo en el cielo. Una estrella más, con un nombre difícil. 
Lincoln viaja entre dimensiones, y se armó un puterío en la Atlántida, mientras Jack el Destripador se lleva a Marilyn de vacaciones al triángulo de las Bermudas.
-¿No es peligroso ir de vacaciones a ese lugar?
-Peligroso es mezclar sandía con vino. Vofi.
Bruce Lee hace bardo en Roswell: los que viajaban en la nave son los asesinos de Kennedy. Qué mal. Qué bien. 
Qué me importa.
Crowley despertó a Nessie, porque un ritual le salió mal; el Necronomicon está en una casa de Parque Chas; las pirámides esconden al Yeti, que costruyó las estatuas de la Isla de Pascua. 
Es tu cara, ¿viste?
Estás mueto.
Conspiración, desconspiración.

***

Uno de los prólogos no oficiales para el libro ZINTONIZADO NO ZINTONIZADO de MAD CRAMPI