-Villanos heroicos-

7 oct 2011


Mis escaleras son mías


Quiero subir al techo contento, cuando la tarde esté cayendo y el Sol parezca un enorme ojo drogado, alucinando o cerrándose para siempre; un moretón, una herida, un mamarracho, la evidencia definitiva e indiscutible de que un pibe medio morbo y con serios trastornos psicológicos nos persigue con una lupa, con sonrisa tonta, saliva colgante, idiota, idiota, IDIOTA.
Quiero subir al techo contento, para jugar a que veo todo e imaginarte desnuda; para juzgar y que no me importe; para anunciar el Fin del Mundo y cagarme de risa; para dejar alguna enseñanza boluda y tirar la primer piedra al que me tome en serio.Quiero subir al techo contento, poner una reposera, abrir un cómic y esperar la noche, para aspirar el humo de los cuerpos calcinados; llenarme de ganas malgastadas, palabras mutantes, paranoias compartidas, ambiciones febriles, fiestas caleidoscópicas, miedos y villanos heroicos.Quiero subir al techo contento, y voy a fumarme este incendio descontrolado, para finalmente bailar en llamas, con el nuevo amanecer; para que nadie vengue mi muerte; para que digan que fui un buen intento; para que alguien me crea culpable; para descomponerme y cubrirme de moscas; para darle arcadas al cielo, para darle una buena razón para vomitar, para saciar la sed de tantos cadáveres que laten, que siguen, que se repiten.Quiero subir al techo contento… Y poder bajar igual.

Ladrón

6 oct 2011


Como ratearse... Y quedarse solo.


La vez que más dueño me sentí no era mi casa, ni era la tuya… No había habitaciones con recuerdos, ni de los simples, ni de los compartidos; era un extranjero, un posible Indiana Jones, buceando en la intimidad que aún flotaba en el ambiente de ese sitio tan lleno de cosas pertenecientes a otra vida, otra mirada, otro ser, otra nostalgia, otro modo de sentirse dueño.
A veces estás donde no tenés que estar, donde nada te pertenece, donde la incertidumbre es el estado natural, donde parece que todo está bien, que fluye, que gira… Un momento en el que la casualidad suena más absurda que de costumbre… Pero quizás sea casual… Sí, quizás exista lo casual… quizás es eso que hace que un párrafo tenga conexión con el otro, aún cuando no lo sospechaste… Quizás la casualidad es el talento inherente del artista pasado de rosca, que no sabe cómo funciona la maquinaria, pero la hace funcionar con total maestría… Son las cosas que no pensás, pero que te pensaron, que te dibujaron el destino de encontrarlas, a base de situaciones que se dispararon en sueños, o que se escaparon en la masturbación final. Tuyo pero no.
Quizás, solo quizás, nuestro rol de dioses es el de romper el flujo de causalidades para abrir las puertas de realidades que no nos pertenecen, espiar, revolver un poco los cajones, hacer una fiesta con amigos y después apagar las luces… Para que todo siga igual.

Electrocósmico

4 oct 2011


Dios, dos dedos y un enchufe


Descarga I

Hay un cable, una electricidad, y vos sos un enchufe medio choto, de esos que se sobrecargan rápido, de esos que no se bancan una subida de corriente sin prenderse fuego, derretirse, deformarse, largar olor y humo. HUMO NEGRO.
Toda una habitación de asfixia, y nadie va a sospechar, jamás, cuando te encuentren chamuscado, que estuviste conectado a la Gran Máquina, al menos por unos minutos, por unos cuantos segundos, una milésima de segundo, una micro milésima de segundo…

***
Descarga II

Todas las máquinas de escribir abandonadas están repletas de historias inconclusas, que sueñan; que persiguen a un probable pero incierto autor, que permanece dormido, sin pesadillas, en paz, ignorando las chances que lo vuelven protagonista único e indiscutido de esa novela triste y sin final a la que algunos dieron en llamar vida, sólo para diferenciarla de la fría, pura y eterna hoja en blanco.

Sexorcista


ESE ESCRITOR EXTRATERRESTE


No tengo una musa, tengo una botella para seducir a la tuya, a la de otro, a la del vecino, que mira triste mientras su perro caga en mi vereda; a la de la piba del bondi, que grita por celular, mientras se le llenan los ojos de lágrimas; a la del pibe en patineta, que se ríe, súper drogado, perdiendo el recuerdo, ahogando el presente; a la de la señora que se sienta en el banco de la plaza, a mirar con odio poco disimulado a los chicos pequeños… a la de esos chicos pequeños, que disfrutan asustándose, escondidos en cajas de cartón.
Las musas son todas trolas y podés acostarte con cualquiera, siempre y cuando puedas pagar el precio o hagas el chamuyo acertado. Incluso podés pegarte un buen polvo con la musa de ese músico suicida, de ese revolucionario desaparecido, de ese escritor extraterrestre. 
Podés hacer tríos, fiestas zarpadas.
Se trata de eso, de eso y de nada más.

*** 

Poseído, nulo, entero y a pedazos, otro, igual, con la misma sonrisa de boludo que pusiste la primera vez que te fuiste al cine solo, a ver una de terror; el mismo temblor de esa noche, cuando soñaste que mamá podía ser el asesino detrás de la puerta; esa inquietud del viernes, volviendo del colegio, desconfiado, entregado, las manos en alto, pero con un plan, con un escape bajo el brazo, un as bajo el calzoncillo, una buena historia, nunca tuya, pero propia.
Poseído: lleno de estigmas sagrados, vomitando verde, la cabeza girada.
Las religiones funcionarían mejor si permitieran orgías entre sus santos.

Con Profundo Cariño

28 sept 2011

Mi Primer Verano



Era una noche de verano, porque, por mucho que suene cursi, esas cosas te pasan, siempre, en verano. Y cuando estás dado vuelta, claro.
Tenía un cómic en la mano, unas cuantas botellas alrededor y la taquicardia que produce saber que estás solo en casa, que podés hacer lo que querés, pero que no quedará nadie con quién compartir la revelación. Y toda revelación digna es un instante… El resto es el cuento, la ficción, la anécdota que te contás para darle sentido, para poner en un plan de continuidad algo que es eternamente fugaz.
Tenía ganas de llorar, de tenerme autocompasión y sentirme triste a mis anchas, pensar en cosas que me dolieran y me parecieran lindas, sólo para fastidiarme. Tenía ganas de seguir emborrachándome porque ya me había pintado la paranoia… Y a esas voces hay que ahogarlas. No queda otra.
Descubrí aquella noche que me importa una mierda salvar al Mundo. Me gustan las historias de súper-héroes, porque ellos están tristes y enojados… Porque ellos confían en que las personas puedan aprender, puedan contagiarse… Pero más me gustan porque quieren morirse, todos los días.
Descubrí también que tenía ganas de romperle el corazón a alguien, creo que estar roto es maravilloso… Porque los hombres de acero son de mentira, el masoquismo es de verdad.
Esa noche supe que alguien, en algún momento, iba a leerme en esa exacta situación. Supe que me convertiría en mi propio personaje, porque sé mis debilidades y supuse, mirándome con algo de desaprobación pero profundo cariño, que iría desesperado a la computadora, para abrir un archivo en blanco.
...Eternamente fugaz...
Supongo que esa es mi kriptonita, mi casa vacía y mi noche de verano… ¿Y sabés qué? Me encanta.

Símbolos Mágicos

21 sept 2011


COMEDIA



Somos un circo, en un camión rotoso, con símbolos mágicos que ya nadie recuerda bien, borroneados por el polvo, por el camino recorrido, por el Sol, que se roba lo que destella, por la lluvia, que derrite el secreto, por el viento, que se lleva lo intenso.
Somos un circo, demasiado alucinados, agitando botellas, con la música al palo, cantando mal los estribillos, sin tiempo para bailar. Y llevamos un baúl pesado, con todos los Grandes Horrores, con un museo de emociones deformes, de traumas mal negociados. Toda una colección de monstruos legendarios.
Somos un circo, en un camión rotoso, rumbo a la madrugada final, soñando con llegar, para estirar las piernas, para hacer sonar la espalda, para palmearnos los hombros y mirarnos con algo de culpa, de complicidad, con pronta nostalgia, con los ojos estallados, con resignación y valentía.
Somos un circo, en un camión rotoso, rebotando, en un ataque de risa mortal, porque esto está mal, porque no es sano que maneje el payaso, que está pasado de merca, que dice que es el mago, que baja la ventanilla para vomitar. Sí, todo esto está mal, pero no deja de ser cómico y el chiste vale más. Vale más que yo, que vos, que esta farsa. Así que sigamos el show, hacia la próxima estación, que es Nunca, que es Jamás. Que es Hoy.

Un secreto

19 sept 2011

-Donde hubo techo, techo queda-



Creo que lo único que hacemos es levantar paredes, silbar bajo el Sol, mientras apilamos ladrillos, con un poco de orgullo, porque la casa es nuestra, pero algo tristes, porque si tenés un techo, entonces, de a poco, tenés que dejar de construir, para empezar a mantener lo que está en pie, que a veces es poco, que a veces es demasiado. Lo cierto es que el clima siempre es hostil, porque los días buenos te levantan la pintura y los malos te tuercen los costados, te rompen los vidrios, te vuelan las tejas.
Podés agregarle habitaciones a tu casa, podés elevarte, podés tener un palacio o una cueva llena de dibujos arquetípicos, probablemente más profundos de lo que un vistazo simple podría evidenciar. Podés también decidir que pagás demasiados impuestos, que el sacrificio es en vano, que es tonto, que no tiene lógica, que aquello sobra… Podés tratar de exiliarte, de abandonar la obra… pero donde hubo techo, techo queda. No hay nada contra eso.
Los cuadros, los libros, los adornos…. tratá de sentirte bien, nadie te apura. También es tuya la decisión de tener o no vecinos y tu chimenea es tuya, así que quemá todo lo que precises quemar. Y si no lo precisas pero te cabe quemar, quemá. Son tus reglas.
Vos sabés si abrir la puerta, vos sabés a quién dejaste afuera, vos sabés quién te espía por la ventana, vos sabés a quién esperás, vos sabés qué casas visitás, a quién le envidiás los sillones, a quien le admirás el sentido estético, a quien considerás un desastre. Vos decidís en qué pensar cuando te acostás.
Lo cierto es que tarde o temprano el precario vecindario que uno decide se empieza a llenar de cortinas. Porque ponemos cortinas, porque la luz hace bien, pero lastima; porque la noche es excitante, pero es peligrosa. Una cortina y un par de candados.
Y sin embargo, aunque ya nadie salga, nos entendemos… De un modo u otro y por mucho que queramos sostener que no, que el diario no lo demuestra, que la tele no lo demuestra, que el teléfono mudo no lo demuestra. Nos entendemos.
Quizás sea algo del cemento… quizás nos intoxicamos, y mientras la estructura empezaba a definirse como un hogar empezamos a tener alucinaciones… Y nos hicimos humo. Nos elevamos. Es nuestro guiño, nuestro secreto.
En fin. Creo que también somos el cielo.
Y a veces llueve. A veces está nublado. A veces no existimos.
Son esas cosas que están en un mapa pero no se ven ni quedan en ningún registro.

NADA

13 sept 2011

Onda Expansiva



Todo está a punto de desintegrarse… si prestás atención vas a ver que hasta el material más sólido tiembla, se retuerce, como si minúsculos insectos lo cubrieran y se debatieran, ansiosos, histéricos. La concentración en el símbolo llegó demasiado lejos, demasiado fuerte; demasiada obsesión y demasiada plegaria. Demasiado de todo y poca fe. Hay una sobrecarga: el símbolo es Dios, todo Dios muere, como parte del mito que lo hace real. El símbolo ya murió, o está muriendo… Está en ese estado que da igual, que es lo mismo… Pero la explosión es inminente, y el paso a la etapa siguiente está a la vuelta de la esquina, enganchado en la tanga de la striper que te robó la vida con la promesa de un buen polvo, profético, de esos que producen tsunamis en Japón. 
Al final siempre es lo mismo: nos falta garchar.
Los días están más luminosos que de costumbre, tus sueños son más reales: tratá de hacer memoria, creo que nos vimos en un paisaje un poco desolado, con elefantes que volaban alrededor. No sé de que te reís. Es el Futuro. No entiendo por qué tanta seriedad.
El símbolo, ¿no lo ves? Pequeños insectos, alineados, formando palabras, creando esta inusitada empatía. Vos también sabés que nos queda poco, que nos vamos a la mierda… Yo te invado. Me invadís.
Salí al Sol y mirate las manos.
Todo tiembla.



***


Cuando no estés con vos, espiate, desconfía, porque cuando estés en otro lado, haciéndote el boludo, el perdido, el “fue sin querer”, es probable que rías, que compartas alguna anécdota boluda, que te imagines de viejo, igual que ayer, en un banco, al Sol, derrotado por lo absoluto y la belleza de lo simple, de lo abstracto. Sin techo, con alguien especial, sin expectativas, sin frustración, sin buen humor, sin putear: maravillado. Presente, y nada más.
“Hola, mi nombre es Misterio.”
“Hola Misterio, me enamoré de vos.”
Cuando no te encuentres, perseguite, porque hay una brecha, un atajo, un punto en el que el nudo se empezó a tejer, para ocultar el núcleo. Es un laberinto, idas y vueltas, excusas, madrugadas, lágrimas, insomnios y pesadillas, de las buenas, Luna. Hay ecos y sombras estiradas, indicios, pistas. Caminás hacia el centro, porque hay una inercia Universal, nos acercamos al Cero, a la Nada, dispuestos a todo, aceptando todo, soportando todo.
Ecos. Sombras.
Nacemos en el centro de la historia, cuando la historia comienza a ser historia… No tenemos mucho pasado, porque siempre es una mentira y no hay futuro, porque siempre es retrospectiva. Sol y Luna. Y nos buscamos, con linternas o con la mano haciendo de visera, enceguecidos, en un desierto. O en medio de una ciudad muerta, pero llena de almas que rebotan, de pared en pared.
Cuando no sos, sos. Parece que te desdoblaste, pero por fin sos UNO.