Pros y Contras

13 sept 2011

LUZ, CÁMARA, CHUPALA




Se puso en acción, con el eclipse de la cuarta dimensión, en fusión con una galaxia ya conocida, en medio del choque de todos los Sí con todos los No. Se puso en acción, después de cuarenta y dos días de encierro, de horas infinitas conversando con una pared que no tenía mucho que decir, que se aburría. Una pared que sufría la injusticia de ser la piedra angular de toda la autocompasión. La almohada totalmente desquiciada:
“Dicen que ya no volverá a ser la misma”.
Se puso en acción, ignorando al animal de costumbre, que ya era feto, que se aferraba a su sistema nervioso, imprimiendo las nuevas reglas con cada latido: somos todas las limitaciones que elegimos para nuestra vida. Tenemos la capacidad de destruir, lo que significa que podemos asimilar pros y contras de un Universo constituido, justamente, de pros y contras. Lo que dejamos de lado crea un espejo… y de un piedrazo dejamos de existir.
Siete años de mala suerte para vos, siete años para mi.
Se puso en acción: dejó de suicidarse, para empezar a morir.



***


Hacemos colas en la carnicería, hacemos cola para inscribirnos en la facu, nos amontonamos para sacar entradas para el cine, nos cagamos a codazos en un reci que suena mal, nos apilamos alrededor de la tele, nos emborrachamos juntos, aprendemos coreografías pelotudas, pasos de baile, aún cuando no escuchamos la música.
Nos formamos en fila, derechitos, hacemos planes suicidas con tal de llegar a h
orario, somos vecinos alfabéticos en listas largas y absurdas, nos enfermamos a bocinazos, bostezamos en conjunto en el bondi final.

Votamos en el mismo colegio, nos intoxicamos en los mismos restaurantes.
 Vamos de la mano a funerales, una y otra vez.
No hago nada por vos. No harías nada por mi... Lo que realmente nos mantiene unidos se está muriendo, mientras nos cantamos una linda canción de cuna, anestisiando las ganas de llorar, de cambiar, de mandar todo a la mierda de una puta vez por todas.
Nos cantamos una linda canción de cuna... Y me asusta que no desafinemos.

Ni diez minutos

¿QUÉ QUERÉS SER CUANDO SEAS CHICO?





Se disipa el humo y entendés un poco más: el patio no está vacío, hay una fiesta llena de demonios, de brujas, de tipos con capas y sombreros altos. Hay un fuego en el centro y olor a verano muerto.
Resoplás, con ganas de fastidiar el ambiente, con los ojos entornados, los puños apretados, las uñas desgarrando, formando medias lunas en tus palmas, creando estigmas de frustración, miedo, ansiedad.
Creo que necesitamos fastidiarla seguido, para darnos unos cuantos latigazos de autocompasión, para demostrarnos que no somos dueños, para convencernos de que las cosas nos van mal, lo que significa, por supuesto, que nosotros no somos quienes tiramos los dados…  Ya es una injusticia que haya dados, ¿no?
“Bueno, hice lo mejor que pude”.
Querés decirle a los visitantes que se larguen, que están en tu territorio... No tardás ni diez minutos en estar del otro lado, levantando una copa, bailando con la Muerte, besando al Misterio, acariciándole las tetas a la Revelación, al cerebro estirado, derretido. Y sale humo. Humo negro.
Se disipa el humo y entiendo un poco más.
Compartimos el Aquelarre.
Y por las calles, apurados, presurosos, un poco con furia, un poco felices y tristes, ni siquiera cruzamos las miradas.
Tuviste un buen sueño.
Soñé con vos.



***


Es como decirle a tu yo chico que la sombra de ese día sólo era la ropa colgando del placar, que el ruido son los muebles, que esa sensación es una sugestión, que los muertos no visitan a los vivos, que nadie se te sienta en el borde de la cama por las madrugadas, que nadie tira arena para que sueñes, que los duendes no murmuran secretos, que nadie está tan loco como para querer abrir portales los días de luna llena.
"Entonces viví engañado..."
Y ahí va de nuevo: El gran pecado original. Que tire la primer piedra el que todavía revisa abajo de la cama, el que mira de reojo la puerta entreabierta, el que toca tembloroso la pared, en busca del interruptor. Que tire la primer piedra el que corre fuerte en las calles solitarias, el que cierra los ojos, el que aguanta la respiración.
Despertate. El juego consiste en comerte para atrás: si el pasado no tuvo monstruos entonces el futuro apesta.
¿Un montón de ropa apilada puede parecer un monstruo en la oscuridad? La ausencia de imaginación crea las excusas más ingeniosas.

Desconocidos

9 sept 2011

MI FICTICIO RECUERDO DE LONDRES


Una vez fui a una fiesta llena de desconocidos, sin ningún acompañante. Tomé licor, miré por una ventana, me reí de una idea muy paranoica. No hay testigos a los que pueda acceder para saber si aquello pasó de verdad, es decir, en una asimilación conjunta de percepción espacio-tiempo. Caminé por calles adoquinadas, que me hacían pensar en mi ficticio "recuerdo" de Londres. Crucé una vía que daba miedo. Me tomé un bondi del que no me acuerdo el número.
Podría no haber sido, pero fue.
Creo que siempre es lo mismo: una fiesta, un poco de olvido, nadie con quién compartir la nostalgia. Todo el Universo en una sola calle, mientras caminás tambaleante, sin saber dónde estás, con la certeza de que el próximo paso, inexorablemente, te va a llevar a casa.
Vivir es ir dejando lugares que ya estaban cuando llegaste y que van a seguir estando cuando te vayas.

***
Un pequeño detalle activa tu visión, la de verdad, esa que es para todos igual, el pináculo de la subjetividad que lleva el nervio absoluto de la objetividad divina, la fuente de energía por excelencia: el Único mirando por la ventana del bondi, ya demasiado viejo como para pensar en el resto de los pasajeros.
Todos los que viajan en colectivo lloran, prestá atención.
¿Te diste cuenta de que oscurece de un momento al otro? La progresión es una ilusión y el movimiento activa los recuerdos. Los recuerdos hacen al Mundo, el Mundo está lleno de caminos.
Yo creo, Yo es.
Un pequeño detalle y te quedás ciego.
Todo es cuestión de luces y sombras.

Abajo tuyo

6 sept 2011

Me saqué un "IMBÉCIL"




Las ranas no llueven porque sí: las profecías podés usarlas a tu favor o pedirle explicaciones a un desconocido, que nunca pero nunca lloró con la película que a vos te rompe el corazón, que ni siquiera sabe lo que es emborracharse. Podés aplaudir o podés escribir en la columna de un diario verga, con párrafos que se visten de traje y se acuestan a las nueve de la noche, porque mañana es un día largo, porque madrugo, porque lo primero son las responsabilidades: la vida es cuestión de sacrificios.
Si todavía no te desmayaste en la mesa del comedor, si nunca te pegaste un tiro silencioso, si nunca abriste los ojos sin haberte lavado los dientes antes de acostarte, si nunca te hiciste humo, entorpecido, místico, idiota, perdido, en el eje de todo, que no es el mismo eje que sostiene las agujas del reloj, pero que se parece (es MUY parecido), pero sin esas cosas de sumar y restar: el tiempo es literatura, jamás será matemáticas… Si nunca te caíste bien alto capaz que deberías intentarlo.
A marzo. No, mejor a abril, derecho.
“¿Qué te sacaste en la prueba del otro día?”
“Me saqué un IMBECIL”
“Bien”.
Así que así estamos, el agua del inodoro no se pone violeta porque sí: podés creerte la epifanía o podés vaciar el botiquín, podés decirte que es hora de mejorar la situación, que los momentos son buenos, pero que no sos estúpido, que sabés qué hacer. Que ya fue. Es hora de crecer.
“Crecer de acá, ¿entendés? Ya no podés seguir dudando de todo”.
Yo creo que te falta una madrugada con un agujero negro, un romance con una pared, un disco sin palabras, un sillón cómodo y una petaca vacía, que sos vos, guiñando un ojo. Le jodiste la vida a alguien. Le jodiste la vida a unos cuantos. Algunos se ríen al recordarte; para otros sos un misterio. Algunos piensan que es una pena no tener tu teléfono. A otros los jodiste, ¿ya te dije?
¿Cuántos te jodieron?
Me parece una mierda que ignores este milagro: no todos los días aparece la cara de dios en la mancha de vómito que tu perro dejó a los pies de tu cama. Abajo tuyo. El infierno. Dios te guiña un ojo.
Y vos podés lavarte la cara y decir que tener alucinaciones, tener sueños, tener fiebre, es un proceso orgánico que complementa la vida.
O podés quedarte un rato, mirando el techo.
Tu amigo dijo, alguna vez: “la posta es darte cuenta de que te rodeas de la gente con la que vas a estar en un bunker cuando el mundo se termine”.
A veces son pensamientos chicos.
Alguien está sufriendo convulsiones, teniendo el mejor viaje de su vida.

La no-posibilidad

4 sept 2011

BOLLOS DE PAPEL




“Estás a punto de escribir la mejor novela del Mundo”
Pero estás escribiendo sobre la no-posibilidad de hacerlo, porque cada movimiento parece un auto-boicot, tan premeditado como ingenuo, como si supieras que estás cerca, pero estás lejos, lejos, lejos; y te despedís, te tenés compasión. Puerto, pañuelito blanco: “Te vamos a extrañar, che…”.
Pero nunca te vas.
Y decís que estás a cargo del acelerador, decís que no, que hay una ruta, una página final, un atardecer que va a ser el último. Y estás re jodido: porque te lo crees, con el mismo énfasis, incapacitado de darte cuenta de la imposibilidad de convivencia entre tus idas y vueltas, caprichosas, huracanadas, salvajes. Inútiles.
“Estás a punto de escribir la mejor novela del Mundo”
Y esas palabras pelotudas podrían ser buenas palabras para dar el puntapié inicial.



***


‎[En una habitación que no conocés (eternamente familiar) vas a consumirte junto a las velas que iluminan los retratos ausentes del pasado/presente.
No es lo que parece, es lo que es.
En el enfrentamiento final ni siquiera existirá el consuelo de estas líneas… Sólo el abismo mudo.
Cuando la trampa de cera te devore será el momento de mutar y convertirte en la bruma que de pequeño te separaba de tus peores pesadillas]

Le dieron cuerda

3 sept 2011

El Otro
-TU culpa-




Nos defraudamos, nos quedamos congelados, con la metida de pata a medio camino, tan inevitable que asusta. Somos así, sin mucha vuelta.
Nos cargaron de expectativas, nos ahogaron, nos asfixiaron, nos taparon de deudas, hipotecamos la ilusión, con tal de no arruinar la ilusión ajena. Firmamos cheques en blanco con tal de no corromper la agonía espiritual del vecino, del padre, del amigo, de la esposa, del amante, del forro que te vende caro el diario, del puto que se caga en tu vida, en tu espacio, en tus decisiones; del conjunto de idiotas irreversibles que me mandan al tacho, mandándose al tacho, de la señora mayor, que me mira en el bondi, tres segundos, con envidia, con esperanza, con un poquito de odio. Con final.
Pusieron una bomba de tiempo en tu cabeza, a mi me pasó. Le dieron cuerda. Nos volvemos locos. Ahí está, se dijo: Nos volvimos locos, y no es joda.
¿Captás? Locos hablando de la locura, con las razones más cuerdas. Enloquecimos al animal, somos una mala alucinación, el mal viaje supremo. Somos un vértigo de mierda.
C
A
I
D
A
Me arruinaste. Para poder ser un súper héroe precisás que nadie crea en que puedas hacerlo: nos enseñaron a creer en el otro, nunca en uno.
Lo arruinaste.
Vos tenías que poder…
Vos tenías que salvarme.
Vos –el otro- pusiste tu ojo en mí.
Y yo que esperaba tanto de vos.

El insulto escondido

31 ago 2011

SoMoS




Somos frágiles y enormes, con una sonrisa que se libra, con una palabra de más; algún día llegamos tarde, y tu mamá se había preocupado, casi tanto como la mía, quizás empezamos a escribirnos juntos, en relación a las frases más usadas. Sea como sea: siempre me pareciste interesante, en la posibilidad de la estupidez rotunda, porque no somos nada, porque rebotamos contra la vidriera, porque ojalásupiera el nombre de tu mejor amigo, ojalá pudiera saber si tenés pesadillas.
Sos todo, pero nunca podrías sentir como yo; nunca sentiría como vos. Y tarde o temprano perdés, asumiendo que todo termina, que todo ya está, que todo ya fue, que es la ruina: nos estamos yendo, saludamos muy mal, tendríamos que habernos escuchado, gracias por todo lo que hiciste, gracias, en serio, de corazón.
O chupame un huevo.
Soy yo, bailando, una madrugada de más. Sos vos, bailando igual.
Tenemos ritmo y las herramientas necesarias para estallar… Ponete los lentes y salí al Sol. Capaz nos cruzamos.
Aunque no creo.
Llegamos tarde, con un mar de epifanías y sin poder unir los pensamientos. Eso, ahí, ahora. La pasamos bien.



***


La calle quedó en silencio y pudo escuchar al viento… Pudo oír el sonido de una ambulancia que venía de lejos, porque en otros barrios la gente también muere, porque estamos creando un cementerio gigante, el mejor, derecho al Guinness. Sólo que el Guinness también va a estar muerto.
La calle quedó en silencio y pudo escuchar a los pájaros, que de pronto tenían preguntas, que ya no eran un adorno decorativo… Pudo escuchar la preocupación en una melodía, el insulto escondido, la inteligencia tan perfecta.
La calle quedó en silencio y pudo escuchar cómo el semáforo cambiaba su luz, cómo la basura bailaba, cómo brotaba agua bajo sus pies, cómo respiraba una planta, cómo se garchaban las moscas, de modo frenético. Pudo escuchar cómo susurraban los árboles, cómo vibraban las rocas, cómo crujía cada una de las casas que conformaban el camino derecho a casa.
La calle quedó en silencio y pudo escuchar sus propios pasos.
Entonces descubrió, por vez primera, que caminaba.
Caminamos.
Se detuvo. Todo lo demás se detuvo con él.
Por dos segundos.
Y el silencio absoluto, el de verdad, se hizo ruido. Rotundo, feroz.
Hay un big-bang en cada esquina.

[Intensidad]

29 ago 2011

CHUPATE UN SAPO



Es la intensidad de saber que por un segundo podrías entenderlo todo, que ese lugar en el que diste tu primer beso va a ser el mismo que te va a esperar, cuando el Mundo termine, cuando las cosas que fueron ya no sean, cuando el futuro esté tan muerto como el pasado, cuando el presente sea un latido, ese segundo, irrevocable, único, cargado de mal estar positivo. Es la intensidad de saber que cargás una mochila que sigue abierta, que tu espalda no va a poder soportar mucho más, que uno guarda lo que precisa y después hay que caminar: si te quedás quieto es al pedo tener mochila… 
Es el segundo, la madrugada, la ruta llena de fantasmas, de historias de terror. Todavía podés sorprenderte, en el camino vas a escuchar muchas anécdotas. En el camino vas a tener que dejar algunas cosas, para poder hacerte con algún otro souvenir… Vas a estar incompleto, pero entero.
O roto, pero completo. 
No sé.
La onda es que vas a volver al lugar donde diste tu primer beso. Y vas a estar sólo. Por eso ese lugar te resultó conocido aquella vez.
¿Te acordás?
Todo lo que no viviste ya pasó. 
Es la intensidad.