[VodeVil]

22 nov 2010

Hay un Borracho en el Teatro


El escenario estaba lleno de escombros.
-¿Hola? –solté temeroso, haciéndome lugar entre el desastre, poniendo especial cuidado por no romperme una pierna.
-¿Cómo se llama la obra?
Se prendió una luz en mitad de la sala y pude ver a un tipo sentado en una de las butacas. Tenía una bolsa grande de pochochos y una botella de vino abierta.
-No tengo idea cómo se llama la obra…
-Andate a la puta que te parió… ¿Cómo no vas a saber cómo se llama la obra?
-No tengo idea –repetí-. Entré porque estoy buscando a una chica que conocí hace unos días… Me dijo que trabajaba acá… Una chica de pelo…
-¡Aburrida!
-¿Eh?
-¡Ésta obra es aburrida! –gritó el tipo, llevándose la botella a la boca- ¡Esto es una estafa! ¡Una estafa enorme!
-Señor… -di un paso adelante-. No sé qué mierda está pensando pero ya le dije que…
Se prendió otra luz. Esta vez sobre mi cabeza. Un pensamiento fugaz: “Fue mala idea venir.”
Otra luz en mitad de la sala: una mujer de avanzada edad me observaba desde otra de las butacas. Estaba inclinada muy hacia el frente, el ceño fruncido, lentes muy gruesos.
-No entiendo bien qué está pasando… ¿Él es el malo o el bueno? –susurró.
-Señora, yo…
Más luces… Las butacas se fueron iluminando, de a una. Todas estaban ocupadas: un chico, un tipo vestido de militar, una mujer semidesnuda, un gordo en cuero, un payaso, un médico, un motoquero de los típicos, con anchos bigotes, pelo largo, campera de cuero…
Me empecé a marear.  A mi cerebro le dio un ataque de pánico.
-¿Está drogado?
-¿No se supone que los actores deberían ser lindos?
-Má, me quiero ir a casa, tengo miedo…
-Debe ser arte moderno…
-¡Basta, la puta madre! ¡BASTA! –estallé.
Se callaron todos. El borracho, el primero que había aparecido, ahogó una sonrisa.
-Va a decir algo importante… -sentí que decía alguno.
-¡NO! ¡No voy a decir nada importante! ¡Nunca tengo nada importante que decir! –los desafié con la vista, aunque las luces ya eran muy fuertes y me costaba centrarme en sus rostros-. Y yo también tengo miedo y me cago en el arte moderno y sí, estoy drogado… Pero eso no tiene nada, pero NADA que ver con ésta mierda… Ah, y los mejores actores son feos, vieja de mierda…
Hubo un silencio largo, algunos “OH”.
De a poco me tranquilicé. Dejé de respirar como un animal enjaulado.
-¿Ejemplo?
-¿Qué?
-Dame un ejemplo de un actor feo…
Me rasqué la cabeza, confundido.
-No sé, soy malo para los nombres…
-¿Buscemi? –preguntó el motoquero, desde el fondo.
-¿Cuál es?
-No podés saber quién es Buscemi…
-¡Soy malo para los nombres, carajo!
-Mr. Pink de Perros de la Calle…
-Ah, sí… Sí, puede ser… Es buen actor y es feo…
-Es horrible…
-Hay más feos…
-Bueno, trato de ayudarte…
-¡No necesito ayuda! Es decir… Sí necesito… Pero no me interesa hablar de actores feos… Estoy buscando a una chica…
-No me gustan las obras de amor… ¿Por qué no me avisaron que era una de amor? –exclamó el payaso.
-¡Shhhh! –interrumpió la vieja-. A mi empieza a gustarme…
-Má… Quiero irme…
De nuevo los múltiples susurros… Los ojos me lloriqueaban por las fuertes luces. Pensé en mi auto, en la tranquilidad de mi auto.
Sin mediar palabra di media vuelta y me propuse salir de allí inmediatamente. Sin embargo, cuando me giré, tropecé con una de las grandes piedras y caí de boca.
-¡Mierda!
Todos se callaron. El payaso lanzó una carcajada bien sonora e irritante. Supe que había sido él porque sólo los malos payasos saben hacer eso.
Me levanté como pude, con un dolor sordo y palpitante en el tobillo. Eché una mirada de recelo al público y seguí mi camino.
-¡Hey, chico!
Me giré y vi que el militar estaba de pie. Apuntaba un arma hacia mi.
-Pagamos por ver una obra… Así que más te vale darnos la obra, hijo de puta…
Me quedé duro. Aquello era demasiado.
-¿Ustedes son los actores, no? Ustedes son los actores y están jugándome una broma… Una broma bastante pelotuda… Pero buena broma, en serio… Lograron ponerme nervioso… Lo hicieron bien… Invirtieron un poco los papeles, ¿eh? A todos nos gusta mirar una buena obra… Debe ser dura la vida del actor, sin poder mirar al público a los ojos, siempre representando… Estuvo bien...
El borracho se levantó, dejó el pochocho y la botella sobre la butaca, y empezó a aplaudir, conmovido.
El militar lo miró, apuntó el arma hacia él y disparó.
Sí, disparó. El sonido fue ensordecedor y la cabeza del borracho estalló en fragmentos oscuros de hueso, masa encefálica  y lo que sea que haya en la cabeza.
Todos se reclinaron en sus asientos. Yo di un paso hacia atrás.
-No se trata de ninguna broma, imbécil. Actuá.
-Pero yo…
-Actuá de una vez o hago mierda a otro de los presentes…
-Má… Ya no quiero irme… ¡Mirá, tiene un arma!
Y así fue como esa noche de verano empecé con la función que todavía hoy sigo representando en estas ruinas… Lo hago por ustedes, para que sigan vivos. Lo hago por mi, porque tengo miedo. No le temo al arma, ya no. Todo se resume a “Actuar o morir”. Y no le temo a la muerte, le temo a dejar de actuar. Quizás le haya agarrado el gusto, quizás sea inercia, quizás se trate de oficio. Quién sabe.
Lo hago porque aún tengo esperanzas de que todo este mal entendido se termine algún día y aparezca esa chica de la que me enamoré de modo espontáneo… Esa chica de la que ni siquiera me acuerdo el nombre. Esa chica que quizás pueda explicarles a todos que yo sólo estaba de paso.

[Meado]

21 nov 2010

"A vos te queda mal el rojo"



‎[-No sé que hay después del Sol… -admití, sin bajar la vista.


-Después del Sol estás vos… -dijo con la mejor cara de hija de puta. Orgullosa, triunfante, una vez más, riéndose, sin reirse, de mi falta de brújula.

-¿Significa que te vas?

-Puede ser…

-Ojalá supieras mentir… -le escupí. Apuré el vaso y cerré un rato los ojos. ...

“¿Cómo mierda terminé en este bar?”

-El problema de tu Mundo es que no sabés diferenciar entre tu poronga y la poronga que te rompe el culo…

-Tu problema es que pensás que en este Mundo hay culos sanos…

-El discurso pesimista te queda mal…

-A vos te queda mal el rojo…

Me levanté, llevándome la última palabra, para no quedar invicto. Choqué con rostros jugosos, sonrientes, de parpados caídos, tontos y felices. Mi rostro.

Fui hasta el baño. Todos los mingitorios estaban ocupados… Fui hasta la pileta y me lavé la cara, con fuerza.

“¿Cómo mierda terminé en este bar? ¿Ayer no era primavera?”

Una de los tipos que meaba se giró y me miró con fijeza: era joven, los ojos le brillaban. Llevaba campera de cuero, remera de los Ramones. Me hizo acordar a mis épocas en Cemento.

-¿Sabés qué pasa, loco? Algún día, en algún buen reci, el cerebro se te despegó del resto del cuerpo… ¿Entendés?

Lo pensé un rato.

-Pará… ¿Entoncés nunca pasó eso de terminar el secundario? ¿Nunca pasó eso de no saber qué estudiar, de fracasar en todo, de perder a mis amigos, de deprimirme tanto, de perder a Violeta por una discusión pelotuda?

El punky se rió con sinceridad. Se giró de cuerpo completo: su pene era enorme.

-La tenés clara, man… La cagamos feo, ¿no?

Me vinieron unas ganas locas de ponerme a llorar, de despertarme transpirado en la casa de mis viejos, de agarrar la mochila, de ir al secundario, de fumarme un porro en el baño, de reírme de un chiste del flaco José.

-Ché, no hay ningún culo sano, ¿no?

El punky se sacudió, llenándome de orina.

-Que sé yo…

Sin pensarlo dos veces salí del baño y fui hasta la mesa donde estaba Violeta. Se estaba chamuyando a un chabón. La agarré de uno de los brazos y la obligué a levantarse.

-¿Qué te pasa, tara…? Esteban… ¿sos vos?

-Estoy en algún recital, muy inconciente… Voy a despertarme tarde o temprano y voy a mostrarte que acá ninguno se salvó…

Ella me miró con compasión dolorosa. Su vista bajó a mi entrepierna.

-Esteban… Estás todo meado… Estás borracho…

-¡No se salvó NADIE! ¡NADIE!

Sentí un escozor picante en los ojos.

-Esteban…

De pronto empezó a sonar música en el lugar.

Me desplomé.

“Por favor… Que sea primavera…”

Y brilló el Sol.

Hay un tema veloz, que aún no termina… Sé que no dura más de dos minutos, pero llevó una eternidad escuchándolo. Pude terminar en cualquier momento y no sé que va a pasar. Sólo me arrepiento de haber dicho que el rojo le quedaba mal. Era mentira.

“¿Qué hay después del Sol?”]

[Espontaneidades]

18 nov 2010

[DE (FORMACIONES)] 


DeForMaCiÓn 1

[Deberían dejar de intentarlo. No es tan grave si lo piensan... No está tan mal que no pueda hablar con ustedes del partido de fútbol de ayer, ni del discurso de ese político que dejó a todos indignados, ni de lo que pasó en el programa de noséquien. No está tan mal que haya chistes que no me causen gracia, que no me interesen los titulares del diario, que no tenga ganas de quejarme, con euforia... No es que no pueda hacer nada de eso. En serio, podría. Pero entonces dejaría de parecerles un tipo raro. Empezarían a decir que hablo de más, que soy muy joven y no hay fundamentos en mis palabras. O que estoy loco. Sea como sea, me dejarían solo. Y no es que me agrade todo lo que ven, opinan, dicen... No es que me agraden los chistes que cuentan. Pero a veces yo también necesito que me salven de mi. Al menos por unos segundos.]

DeForMaCiÓn 2

 [Hoy conocí a un tipo muy viejo: muchas canas, muchas arrugas, poca estatura. Ojos claros y húmedos, cara hundida, dientes ficticios. Sonreía. Lo percibí vivo y creo que eso fue lo que me llamó la atención. Uno no suele encontrar viva a las generaciones de antaño.
El tipo no estaba quejándose de cómo había cambiado el Mundo, no estaba dando conferencias de vida, no parecía débil.
El tipo, para dejarlo claro, no estaba rompiendo las pelotas, como suelen hacer los viejos.
Nos pusimos a hablar, no sé bien a base de que puntapié.
Me contó que acababa de jubilarse, que ya no tendría que trabajar, que ya no tendría que soportar horas y horas entregando su alma... Me contó, con orgullo, que era Libre.
Me arrepentí mucho de haberle dirigido la palabra.
De pronto ya no vi al hombre encorvado, sino que al joven que lo precedía... Esa ecuación no es para nada justa. La balanza no está equilibrada. Una persona muere durante demasiados años para empezar a vivir.
Espero que cuando sea viejo los jóvenes se den cuenta de que viví con énfasis cada una de mis muertes...
Estoy dando todo.]

 DeForMaCiÓn 3

[No hay nada de malo en lo que ellos hacen. NADA.
Todo lo hacen por tu bien, de verdad.
¿Sabés qué pasa? Deberías empezar a darte cuenta que quizás no precises que te estén salvando... No necesitás que alguien apague el fuego, no necesitás a un policía evitando tu prematura muerte, no necesitás a un socorrista sacándote del pozo...
Necesitás bailar en llamas, morir alguna noche y hundirte bien profundo.
Necesitás pasar días enteros allá abajo. Necesitás no necesitarlos.
NO NECESITÁS SEGURIDAD NI SENTIRTE BIEN.]

 DeForMaCiÓn 4

[LA NOSTALGIA es la llave.
Las personas sin Nostalgia avanzan, intrépidos; lo logran, pueden ser dueños del futuro. las personas sin Nostalgia pueden dialogar con cualquiera, casi de cualquier cosa. Pueden soportar un Mundo de ruidos, tienen Fe. Hacen las compras seguros, tienen lucidez: pueden cenar y ver el noticiero sin que eso les arruine el estómago. Pueden continuar, suspiran, aguantan de pie.
Sin embargo, las personas sin Nostalgia se pierden la película.
Las personas con Nostalgia viven un presente sin tiempo que no es percibido como un punto aislado, sino como quiebre constante: el abismo de lo que fue y podrá ser; ese segundo en el que se ven los decorados caer, las escenas que se aproximan. Las personas con Nostalgia corren el riesgo de desintegrarse en cualquier instante, en busca del instante. Avanzar en dos direcciones (opuestas) a la vez no es fácil... Siempre dos, siempre dualidad, siempre complemento, siempre contradicción. Siempre una pregunta, el silencio, el cine, una película siempre nueva, extrañamente familiar. El reflejo de un sueño, dejá vù. Sala vacía, sala llena. La historia de un desconocido cuyo único propósito es encontrar ese edificio viejo y hermoso donde a toda hora proyectan la comedia más absurda de todos los tiempos. En el medio el drama, la aventura, el romance... Los disparos, el héroe, la redención, el villano.
Paciencia, vas a llegar tarde o temprano. Que no te de culpa hacer una parada en un bar o descansar un rato en una esquina soleada, disfrutando de un buen tabaco.
Sólo recordá que la Nostalgia es la llave. El resto son aplausos, llantos, abucheos.]

Es Así, No Es Verdad y Nada Es Tan Cierto.

Pequeño y Enorme

10 nov 2010

 MADRUGADAS DE SOL


Es una habitación pequeña, pequeña, como las esperanzas a las cuatro de la mañana cuando sabés que Morfeo se olvidó de vos y te dejó plantado, otra vez, con los ojos como platos, escuchando los ruidos que hace la casa cuando se piensa que todos duermen.
(O sea que me bajé tres birras al pedo… Y mañana voy a estar sin dormir y con una resaca de colores)
Dentro de la habitación hay un Conejo enorme, enorme, como la satisfacción que causa un sábado de Sol cuando descubrís que no existen las casualidades, que esa acción tonta terminó siendo el escalón para esa revelación tan abrumadora y especial.
(Ya entendí)
El punto es que el Conejo no entra en esa habitación, pero está ahí.
El lector curioso pensará que esto es algún enigma e intentará, mediante ecuaciones insanas, resolver el misterio. El lector despreocupado buscará la metáfora más fácil. El lector sin sangre en las venas dirá que soy un idiota. El lector-amigo buscará encajar algún fragmento de mi vida en lo que aquí se describió… Sin embargo, el lector que entienda de lo que hablo (probablemente la suma de todos los lectores) sabrá de inmediato que esa habitación, de tan pequeña que es, no existe. El Conejo sí.
Pensalo un rato.
A veces hay que dejar de ser lector. A veces hay que agarrar la lapicera, sin importar si es lunes a la madrugada o sábado de Sol. Alguien (vos-yo-el Conejo enorme) necesita libertad.

[NOTA II]

•¿Viste como cuando te sentís triste, convencido y maravillado?• Bueno... Ponele que así. Todo el tiempo.


Lluvia

 CUENTOS DE TERROR


Salí de casa pensando en cuentos de terror que leí alguna vez, encerrado en una caja de cartón. Iba distraído y no me di cuenta de que llovía hasta que fue demasiado tarde como ir a buscar un techo. Caminé, me desorienté y supusé que el Temporal no podía ser otra cosa que El Fin del Mundo. Decidí evitar el camino cotidiano. No fui al trabajo, ni a la facu. No fui a la almacén que siempre me fia las cervezas. No fuí a visitar a mis amigos, ni a mis viejos. No volví a casa. Fui saltando de charco en charco, hasta que de pronto me hundí en uno.
Aparecí en algún lugar extraño... Más extraño que todas esas madrugadas de resaca. Allí me esperaban todos los monstruos, los Dueños del Insomnio.
Supe que todo adquiría sentido, que alguien giraría la página y que sería yo el próximo en salir de debajo de la cama, del ropero, de la oscuridad.

[Hey, patán, dame una seca... Que este Mundo no vale Nada...]

[NOTA]

[TODOS los chicos mienten.... Y los conejos son esas mentiras.]

CINE

FUNCIÓN TRASNOCHE


Fue la mejor película que vi en mi vida... y la miré solo. Al principio me asusté cuando percibí la sala tan inmensa y vacía... Después saqué el licor de la mochila y me relajé... No esperaba nada en especial, sólo necesitaba matar el tiempo y brindar por algún que otro fracaso. No esperaba llorar, pero lloré mucho. Lloré por todo eso que no puedo entender y por todo eso que no puedo expresar... lloré porque todo este Caos me parece fascinante. Y aplaudí de pie cuando en los créditos vi los nombres de todas esas personas que alguna vez se cruzaron en mi vida. Extraño a muchos; me pregunto cuántos me extrañaran... Está mal hacer tratos conmigo, soy difícil de entender... Espero que al menos me recuerden por eso... Quisiera que supieran que estoy convencido, a estas alturas, de que nunca jamás voy a entender nada, pero que no voy a dejar de buscar; que no voy a dejar de hablar, emocionado, conmovido... Quisiera decir tantas cosas... Aunque quizás, lo más importante, ya lo dije hace rato: fue la mejor película que vi en mi vida. Y la miré solo.

[Satánico de amor, caí prendido fuego al piso...]