[FINAL]

3 ago 2010

EL PASADO DEL FUTURO PRESENTE


Cómo cuesta saber que mis próximas epifanías me remontarán, inexorablemente, al pasado… Cómo cuesta la conciencia de haber entendido que todo se limita a una línea: cruzada esa línea el tiempo ya no corre hacia el futuro sino que invierte su dirección… Porque la Revelación no está en lo que vendrá, sino que en lo que pasó… En determinado momento todo lo significante se transforma en efecto (reacción) de una causa (acción) que ya es pretérito…
Cómo cuesta saber que comprenderé la importancia de ciertas cosas (mi libro de terror favorito), paisajes (una plaza), personas (mi mejor amigo) cuando esas cosas, paisajes, personas ya no estén en mi horizonte sino que en mi punto de partida.
Cómo cuesta saber que el último viaje dejará una única enseñanza: volver a sentir la vieja alegría (la que existía cuando aún no sabíamos lo que era la tristeza) es tan intenso que duele al punto de ya no querer más vida… Satisfecho el espíritu descubrirá entonces que vivir es dos escenas: la misma, repetida… En una instantánea del pasado estará la clave. Entenderemos TODO, cuando volvamos a ese instante en el que, sin saberlo, fuimos TODO. Escena pura, inocente, enorme, pasional, viva… Luego, con el saber de la experiencia se reflejará aún más pura, inocente, enorme, pasional… Más viva. Tan viva que va a estallar en fragmentos lumínicos, infinitos. Irreversible.
Y así colapsamos, desaparecemos. Agujero negro, nuestro vida comiéndose a si misma, fin, adiós.
Cómo duele saber que mis próximas epifanías me remontarán, inexorablemente, hacia el final.    

[Generación Escarcha]

22 jul 2010

ESTUFA-LIMOSNA
[Generación Escarcha]


Una minita tetona me dio un volante, un día que hacía un frío insoportable. Yo caminaba arrastrando una depresión del tamaño de la poronga de King Kong.
—¿Qué onda? —le pregunté.
—Es para una reunión de la Juventud Libertaria… —respondió.
Después agregó algo pero yo estaba en otra, preguntándome cómo podía ser que llevara un escote tan zarpado si apenas hacía tres grados. Bajo cero.
—Bueno, voy. ¿Cuándo es?
—Ahora.
—¿Ahora? No tengo forros…
—¿Y para qué…?
—No importa. Dejá. ¿Dónde es?
Me dio la dirección y fui. Caminando, como un idiota, porque no tenía un centavo.
El lugar en cuestión era un edificio abandonado, en la parte más verga de la ciudad. Conté tres indigentes muertos, congelados.
Golpeé, me abrieron y entré.
Ni una estufa.
“Qué pelotuda es la juventud”, pensé.
—Bienvenido… —me dijo un pibe de cara alargada.
—Ajá…
Me dirigí al centro de la reunión. Quedé boquiabierto.
En medio de una gran habitación que en algún tiempo había sido un amplio living había un árbol. Un árbol enorme. Y alrededor del mismo había un montón de minitas, todas tetonas, como la que me había dado el volante. Chupaban ramas, extasiadas.
Mi primera reacción fue llevarme la mano a la pija. Pero entonces entendí. Y mi depresión creció considerablemente: pasó a ser la chota de Godzilla.
—¿Esto es lo que hace la Juventud Libertaria? —le pregunté al pelotudo de la puerta, ese al que había ignorado hacía unos segundos.
—Sí –contestó orgulloso.
—¿Me estás jodiendo?
—No… -su cara pareció alargarse más. Lo odié con todo mi rabioso ser— Nosotros…
Lo cagué a trompadas. Sin amenazas de por medio. El muy puto se puso a gritar y al cabo de un rato aparecieron un montón de chabones con los pantalones bajos, que estaban escondidos quién sabe donde. Me dieron una paliza suprema. En un punto dejé de defenderme.
Ahora estoy tirado en la calle y no tengo ganas (ni fuerzas) de levantarme. El frío entró. Ya no duele.
La nueva generación sigue regando el Árbol de la Vida con semen infectado, al tiempo que le suplican piedad con malas mamadas.
Me sorprende haberme vuelto viejo tan pronto. No lo vi venir.
Va a ser un Invierno largo. Va a ser el último.
Las tetonas ya no me excitan.
Espero que el infierno (fuego, fuego, ¡fuego!) esté atestado de pibas poco exuberantes, de esas que saben echarse buenos polvos de verdad.

[Psicoactivo]

 [ENSOÑACIÓN]



Sonríe y me pide (ruega) que juegue con él… Pero mirarlo me da repulsión. 
Es un niño, pero no puedo evitarlo. Le falta un brazo.
Retrocedo cuando se acerca... y al tercer paso comprendo que debo ayudarlo. Entonces me doy media vuelta y empiezo a correr... Tengo vergüenza: me gustaría explicar unas cuantas cosas... Pero confío en que tarde o temprano me entenderá.
Una mala decisión y estoy perdido en el bosque…
Sin pensar en cuentos de terror sigo corriendo, pegajoso, agitado, hasta que veo a la niña ciega de vestido blanco... Claro, la estaba buscando, sólo que no lo sabía. Intento decirle algo pero de mi boca no sale nada. Su palidez me lastima. Su brazo se levanta con lentitud y señala un camino estrecho. Retomo carrera en esa dirección y recuerdo que una vez alguien me dijo "Te amo". 
Esquivo ramas y eludo las piedras. En determinado momento llego a un arroyo de aguas negras y lo salto. Me veo reflejado y un dolor abrumador se instala en mi pecho… Recuerdo a mi juguete favorito… ¿Me extrañará tanto como yo a él? ¿Extrañan los juguetes? 
Me detengo unos metros después, porque veo la casa. 
Es una casa chica, pero de puertas enormes. De la chimenea salen pájaros que gritan nombres de personas que no conozco. Detrás de ellos, imponente, la Luna. 
Amarilla. 
Enferma. 
Agoniza. 
Aunque no quiero, me acerco y los sapos me saludan, vomitando hijos muertos. 
Entro sin golpear (algo me dice que allí uno siempre es bienvenido) y veo a la anciana: Cien años. Mil años. La nariz luce podrida, sus ojos son rojos. 
En una mano tiene un cuchillo enorme y con la otra sostiene al niño... 
Va a amputarle el brazo.
Entonces grito con todas mis fuerzas... Tan fuerte que por un segundo me veo en mi cama, durmiendo...
Grito hasta ya no poder más e instintivamente cierro los ojos...
Al abrirlos (un siglo después) descubro que la anciana ya no está y que el Sol entra por la ventana. El chico, en medio de la habitación, se mira ambas manos. 
Agotado, sonrío y me acerco. 
Pero ahora es él el que no quiere jugar conmigo. 
Da media vuelta y empieza a correr. 
Y me quedo solo.



[Experiment]

EXPERIMENTO Nro. 314
 [de los laboratorios de Planeta Oniria]



Caminá hasta el quiosco más cercano. Quedate a unos metros. Tené paciencia.
Prendé un pucho o dale marcha a los auriculares, como gustes. Refugiate del viento u ocultate del Sol, según el clima.
Tranquilo. Puede tardar.
Intentá, por sobre todo, no resultar sospechoso con tu actitud, no es la idea que alguien llame a la policía y te terminen deteniendo por portación de cara.
¿Qué esperás? Simple. Esperás a que un niño se acerque a comprar. Esperás a ese niño infaltable que se aproximará corriendo a la ventanilla y con ojos abiertos de par en par y ansiedad comprará una golosina o un paquete de figuritas.
Cuando eso ocurra prestá mucha atención.
No te pierdas ni un detalle de la cara de ese niño/a. Observalo cuando pague, despreocupado por el dinero, sin algo tan banal en la mente como: “Antes las figuritas eran más baratas”… Observá la sonrisa enorme, el éxtasis, la fascinación. Observá en esas pupilas lo grande y maravilloso que es el Mundo cuando tenés lo que querés…
[“¿Qué querés?
Un paquete de figuritas… o un chocolate. Cualquiera. Si es con maní, mejor.”]
Observá a ese niño y olvidate de que él te mire… Él está sumergido en sí, disfrutando.
Pleno.
Quizás tengás ganas de gritarle a esa pequeña personita que pronto todo cambiará en su vida, que ya no habrá simpleza, jamás, que despierte, por favor… Quizás quieras hacerlo por maldad (en definitiva ya creciste) o quizás quieras hacerlo por su bien (otro síntoma de que creciste).
Quizás prefieras quedarte callado y disfrutes del nudo en la garganta, de la falta de aire, de la nostalgia absoluta.
Quizás llores.
Lo único cierto es que acabo de arruinarte el día. Qué bien.
Otra vez solo, en tu rincón, fumando u escuchando música, pensando en el niño que se acaba de alejar con felicidad, vas a revisar tus bolsillos. Si tenés suerte encontrarás unas cuantas monedas.
¿Y entonces?
Supongo que esa parte te toca a vos descubrirla.

Pequeños Atentados

15 jul 2010

PEQUEÑOS ATENTADOS

"Y se me agrandan más los ojos..."
MASSACRE, La Reina de Marte

INVASOR

-Es el último que queda vivo... -sentenció el Civil devenido en Militar.
-Está destrozado... -observó el Héroe, orgulloso.
El Invasor respiraba con dificultad, el cráneo partido, una pierna amputada.
-Voy a hacerle un favor con ésto...
El tiro retumbó en todo el lugar y el sonido de la bala que marcaba el fin de una especie recorrió kilómetros de calles vacías y solitarias.
El Científico entró unos segundos después, transpirado, alterado. Al ver los restos de seso en la pared se llevó una mano a la boca.
-Hice estudios...
-Tarde, ya nos libramos de la amenaza...
-Ellos no venían de otro planeta... Eran nuestra evolución...
Los dos hombres se giraron con brusquedad hacia el recién llegado.
-¿Qué?
-Eso mismo... Aniquilamos el futuro...
-No... No puede ser...
-Lo hicimos...
-No... Es absurdo... Y suponiendo que tuvieras razón... Eso significa que vamos aprender a viajar en el tiempo...
-¡Es cierto! ¡Podemos usar esa capacidad para evitar esta guerra! -exclamó el Civil, culminando el razonamiento del otro, contento por ayudar.
El Científico le clavó sus ojos cansados y viejos.
-Evitar la guerra es lo que Ellos estuvieron intentado hacer todo el tiempo...
El Cobarde, que había estado escuchando todo, salió de su escondite.
-Hey... No se alarmen... -dijo sonriente- Las paradojas y esas mierdas existen porque la gente fuerza a la razón y la lógica... Las cosas son más sencillas... Sin un futuro sólo somos más libres...
Los otros lo miraron, horrorizados.
-Sos un maricón de mierda... -le soltó el Héroe, dando un paso al frente- Querés escapar a los problemas...
El Cobarde lo observó, confundido. Su sonrisa se evaporó.
-No... Estoy diciendo que somos libres... No hay problemas... Se soluciona todo nunca viajando en el tiempo...
La idea volvió a causar escalofríos en sus interlocutores.
-Por gente como vos todo se va al carajo siempre...
El Héroe no dudó y le encajó un tiro en medio de la frente. Sus compañeros lo vitorearon y luego todos se pusieron a idear el plan para poder no fallarle al Destino.

 ***

«...y la peste caerá y todo será enfermedad.... Y el Mundo se irá a la mierda. Pero mal. Y de la tierra devastada brotaran tumores radioactivos que provocaran impotencia en los hombres y sequedad vaginal en las mujeres y la raza más estúpida por excelencia entenderá demasiado tarde que hubiera sido preferible garchar y no tanto juzgar y juzgar y juzgar...
Ya no habrá alcohol para mantener ebria a la desesperación y cuando alguien grite por ayuda, el Salvador (TU Salvador) estará super drogado y contestará a modo épico, dándole un final al libro del Destino: "Fumate Esta..."»

[APOCALIPSIS según Matías Oniria, 11, 4-14]


***



♦Portal... Libro, Viaje, Caída, Domingo, Humo, Infinito, Sombra, Garabato, Palabra, Cuento, Dios, Conejo, Cruz, Explosión, Sol, Césped, Infancia, Misterio, Magia, Fuego, Agua, Hoja, Vacío, Birome... Portal

 [pic by CONDUCTA M]




*** 

Estoy muy convencido de que en la otra vida fui una bruja... Y sé que nos conocimos...
Fuiste parte del ritual (el sacrificio; la mejor parte) que me permitió hoy reencarnar en este ser huracanado que no tiene un segundo de paz...
Y ahora te escribo, para devolverte el favor, para darte la vida que una vez te quité...
Vas a ser mi personaje favorito y vas a escribir el cuento que siempre quise escuchar: el del escritor mediocre y resentido que creía que había sido bruja en su vida anterior…

***

Brindaron, rompieron las copas, se cortaron el rostro... Después, con la sangre, dibujaron corazones en el piso.
"El Mundo es un lugar absurdo...", dijo él, con una sonrisa; enamorado.
"Sí", afirmó ella, sin dejar de admirarlo.
Se desmayaron.

Al otro día sólo tenían cicatrices, sangre reseca y una resaca de la puta madre.
No intercambiaron palabra, no se saludaron, no volvieron a llamarse.
 
*** 

Otra vez mirando para abajo [cara de preocupado], calculando los metros que me separan del piso... Otra vez la capa puesta, empecinado...
La verdad es que a veces no quiero. Y a veces me cuesta.
Pero alguien está aniquilando a los superhéroes... y no puedo soportarlo.
Otra vez noche, viento, tristeza.
Sin poderes...
En serio, no es justo...
Voy a putearte en la caída. Y va a ser una caída larga.
Algún día van a darse cuenta: cada vez que me hago mierda estoy salvando el Mundo.

***


TRASTORNO

-Que nadie te diga nunca "Te dije"...
Ese es el consejo que me dio ella aquella noche, en ese callejón oscuro.
Nos quedamos callados un rato, mientras el vapor salía por nuestras bocas, dibujando conversaciones mudas.
-¿Me hiciste venir por esa boludez? -pregunté, algo contrariado.
-Bueno... -lo dudó un poco, se aclaró la garganta, quiso sonar profunda- No es ninguna boludez...
-¿Vos viste el frío que hace?
-Pensalo...
-Pensalo las bolas...
Me dí media vuelta y me fui, congelándome a cada paso, tiritando, masticando una puteada.
Y ella se quedo ahí, entre las sombras, con orgullo, parada bien firme, aguantando las lágrimas con el mismo esfuerzo digno de admiración con el que yo me aguantaba de matar al Mundo.
Al final de ese día yo sí lloré y ella mató el resto de humanidad que quedaba entre nosotros.

Nos volvimos a encontrar un tiempo después. No fue casualidad.
-Es muy tarde... Hacela corta... Me despertaste... -le dije, mirando el reloj. Hacía días que no dormía. Venía arrastrando un insomnio bien hijo de puta. Estaba enfermo de tanto no poder escribir.
-La otra vez tenías razón... Era una boludez...
-Viste... Te dije...
Me reí del chiste por dentro, sin ganas. Detesto mi humor. Me hace sentir mal.
-Cuidate...
Se giró y empezó a marcharse, decidida.
-Antes de decir una boludez, pensalo dos veces... -le grité, sólo para ver si lograba mantenerla un rato más cerca mio.
Pero fue en vano.

El tercer encuentro fue azar puro. Que es como decir que lo planeamos ambos, sin saber.
Ella estaba particularmente feliz, a pesar del rimel corrido.
-¿Qué pasa? -le pregunté, después de toser. Estaba afiebrado, con la barba crecida.
-Tenías razón... En todo... Voy a dejar de soñarte...
Me cayó como un balde de agua fría.
-Pero...
-Antes de decir una boludez pensalo dos veces...
Nos sonreímos con sinceridad. Fue un momento espléndido.
Nos despedimos agitando la mano, con timidez.
Como si no nos conociéramos.
Inocentes, como al principio.
Cuantos buenos consejos.
Cuanta mierda.

Y las hojas siguen en blanco, cayendo a mi alrededor.
Espero que pronto cambie la estación, porque el cáncer avanza y estoy un poco harto de estar despierto.

***
Dinamita debajo de tu almohada.
Dulces sueños.


Tiempo Verbal

28 jun 2010

[PLUSCUAM-im-PERFECTO]

 
Hoy me asusté bastante y descubrí que pocas cosas desconciertan tanto y producen un temor tan profundo como escuchar hablar a una pareja de ancianos y darse cuenta de que se encuentran en la misma situación que uno.
Ella, pulcra, coqueta, dolorosamente esperanzada, lo miraba con ojos tristes a él, que no paraba de quejarse, manos en los bolsillos, rostro de resentimiento.
“Todo es una mierda, no deberíamos haber salido…”
Igual que nos pasa a nosotros a menudo… ¿No te asusta?
¿Es necesario que las cosas sean así? ¿Habrán tenido ellos esa charla por más de cincuenta años?
¿No te perturba que…?
Y no sigo porque descubro que ya, con mis planteos estúpidos pero inevitables, arruiné la salida.
Sí, una vez más… Otra vez, por querer alejarme, caí en la trampa.
Y me doy cuenta por tu mirada. Por tu gesto de resignación.
Tus ojos tristes.
Hasta hace un rato era un lindo día de Sol para caminar sin mayores preocupaciones. Ahora sólo es otro día.
Y vos suspirás, con valentía. Sé que estás esperando que la próxima vez no suceda.
Y yo, sintiéndome un idiota, una basura, un “no merezco que me tengas tanta paciencia”, me muerdo la lengua para no decir lo que siento…
Porque siento que todo es una mierda y que no deberíamos haber salido.
Qué simple es el Mundo.

Apéndice [BV]

24 jun 2010

Apéndice:
BRUJA VIOLENCIA



Al curioso lector se le informa que los títulos usados en los capítulos (estrofas) del cuento BRUJA VIOLENCIA hacen refrencia a "maquinarias" de tortura que a lo largo de la historia el hombre ha desarrollado dejando muy en claro su crecimeinto evolutivo por encima del resto de los seres vivos.
Mierda. Estamos mal.

Quien así lo desée sólo debe dar un paseo por google con la info proporcionada y verá de lo que hablo.

Otro dato interesante a tener en cuenta es el nombre de las calles del pueblo en el que transcurren las desventuras del personaje principal... Pero esa es otra historia.

SALUD!
Larga vida a la Bruja!

Matías C.

Bruja Violencia [VII]

Bruja Violencia,
punk rock bizarro

[Acordes desafinados para la Inquisición]
-Parte VII-
 FINAL

QUINTA ESTROFA: “LA FLAUTA DEL ALBOROTADOR”

No todo es lo que debe ser,
 El niño tiene crueldad,
Con inocencia o no,
Nacio para matar...

Le gusta destruir
Disfruta corromper
Es sólo un juegos más...
Flema, “Sólo un juego más”
1

Volví de la casa de la Bruja sin soltar el collar de Ramón.  
Supongo que pensaran que debería haberme traumado… Creo que eso no pasó…
Cuando estuve a una cuadra de la plaza vi el fuego… Aún había bomberos.
Consulté mi reloj. Supuse por la hora que mi viejo ya se había ido al trabajo y decidí pasar por casa.

Entré por una de las ventanas, de un modo que sólo yo conocía. Luego ayudé a Ramón a que entrara.
Mamá estaba desmayada sobre la mesa de la cocina, con un vaso caído a su lado.
Pasé al baño, me lavé el rostro y luego me dirigí a la pieza de Samanta. La desperté susurrando y cuando me vio ahogó un grito.
-¿Qué hacés acá?
No le contesté y dejé que Ramón se arrimara. Al verlo mi hermana se llevó ambas manos al rostro.
-¡No puede ser!
El perro saltó a la cama y ella lo estrujó contra sí, entre lágrimas.
-Cara de pija, estás bien… Estás bien…
Se separó de él y me miró. De a poco su rostro se transformó.
-¿Qué pasa?
-¿Fue la Bruja, no?
Otra vez la sensación de que todo era un sueño, un alucinación.
-¿Qué?
-Desde que me quemé la pierna… Tengo unos sueños feos… Antes no te había dicho para no asustarte… y siempre hay una bruja… Le hacen cosas feas… Me despierto con la quemadura ardiéndome mucho…
-Capaz se te infectó o…
-¿Fue la Bruja?
Asentí.
-Eso es ilógico… Es como en las pelis de dibujos animados… Las brujas no pueden volverse buenas…
-No es buena…
Me miró extrañada.
Me incorporé.
-¿Volvés a casa?
-No, vengo a despedirme, me voy… Esta vez en serio…
-Ah…
Bajó la vista. Noté que hacia esfuerzos para no quebrar en llanto.
Me di vuelta y abrí la puerta.
-Te quiero…
-Yo también…
Llamé a Ramón para que me siguiera.
-Sacate esa remera que está horrible…
-Sí…
-Y la herida del labio sigue fea…
-Ya sé… Voy a curármela…
-¿De verdad?
-Ajá… Todavía tengo la plata que me diste…
Y era verdad… El billete de diez pesos estaba guardado en mi media derecha. Por alguna razón no había querido gastarlo.

No me compré una crema pero me tomé un tren. Luego otro… Luego uno más lejos…
Así dejé el barrio, esa misma noche.

2

La remera de Flema la tiré en un tacho de basura de una estación mugrienta.
A poco de irme de casa me enteré, por diarios, que todo el suceso de la plaza (a la policía la mando el gordo de la sala de ensayo que por alguna razón creo que quiso ayudarnos… Luego descubrieron su adicción y terminó preso…) produjo investigaciones que dejaron a la luz todos nuestros enfrentamientos con los skin y todo fue visto como un brote psicótico de adolescentes que se habían contagiado la Rabia… La excusa, el chivo expiatorio, tal como predijo la Bruja.
El perro negro estaba en las últimas y cuando lo vieron así les vino al pelo…
Sin embargo no hay que ser un experto (de hecho es información que se consigue en Internet) para saber que la Rabia incuba durante mucho tiempo… Es una enfermedad lenta al principio…
No digo que no hubiéramos tenido Rabia, sólo que ésta no había llegado a manifestarse…
No me importa lo que me puedan decir, estoy seguro de eso.
Lo que nos infectó fue otra cosa peor…
Fue el odio. El peor odio, el que se pudre adentro, clavada su mordida en el estómago.
Y el odio no se puede detener.

Por un tiempo el barrio estuvo muy alterado y el hecho que remató la tragedia fue la muerte de Charly.
Sí, en los diarios y en los noticieros nadie le puso ese nombre (sólo era “un vagabundo”) pero lo reconocí al instante. Al parecer un grupo de hombres fue a buscarlo para que se diera la inyección contra la Rabia a la que todos estaban obligados… Charly se resistió y aparentemente murió en el forcejeo, de un paro cardíaco.
No fue así. Lo mataron… Lo sé porque entre los hombres que fueron a buscarlo estaba mi viejo.
Lo escuché declarar.
Sé cuando miente y sé de lo que es capaz. Y siempre lo hace, a su criterio, por el bien de los demás…
Mierda.

En un hospital público (temí ver a la Enfermera, lo admito), por las dudas, hice que nos vacunaran a Ramón y a mi contra la Rabia y desde esa vez que no tengo contacto con agujas.
Palabra.
Con la marihuana es otro tema.

3

Tuve suerte y todo eso no viene al caso. Changas, trabajos, vida bajo un puente, la posibilidad de un alquiler…
Me las rebusqué bien a pesar de nunca haber terminado el secundario.
De Gabo me acuerdo a menudo… Me acuerdo de sus discursos cada vez que escucho al Presidente en la radio… vivir en un país fascista es horrible… Estoy harto de los controles policiales, pero al menos las cosas no están tan mal…
De Samanta me acuerdo aún mas seguido, pero ella no contesta mis llamados… Está ocupada… Estudia cine… Hace poco me mandó dos de sus cortos…
Son geniales… Deberían verlos…
La heroína de ambos tiene cicatrices que arrastra del pasado… Cicatrices como quemaduras… Me agrada pensar que sólo yo sé que esos detalles son parte de su biografía…
Son cortos violentos, llenos de sangre… El malo no se termina volviendo bueno…
Pero a pesar de todo el mensaje siempre es esperanzador.
 
Entiendo que mi hermana prefiera mantenerme lejos de su vida… Lamento no haberle podido mostrar que mi cicatriz del labio, finalmente, curó.

Papá y mamá siguen juntos.
Todavía no se cansaron y quizá nunca lo hagan… Hay gente que se acostumbra al odio.
No los vi más pero nos mantenemos en contacto.

Lo último que supe de Lucía es que terminó en un Hospital Psiquiátrico.
Dos veces me subí a un colectivo con intenciones de ir a verla. Pero las dos veces, a último momento, preferí seguir de largo.

De la Bruja sólo me acuerdo por las mañanas, cuando rememoro las pesadillas.
Son pesadillas con banda sonora.
La veo arrodillada, sonriente, curando las heridas de los chicos. Pienso en Hansel y Gretel…
Y trato de ya no pensar… 

4

Por último, para cerrar, me queda confesar por qué decidí contar ésto.
Ramón murió hace unos días. Vivió más (bastante más) de lo que se pronosticaba como promedio para un perro como él… No puedo quejarme... Además, yo ya me había despedido una vez… El dolor, aunque inmenso, fue un dejá vù.
El día que lo enterré, mientras estaba en la vereda tomando una cerveza, pensativo, vi a alguien pasar a mi lado. Alguien que me llamó la atención.
Pelo largo, una ligera calvicie, y aros… Muchos aros… Sé que ahora eso está de moda… Pero esa sonrisa entupida es única.
Quise convencerme de que se trataba de un error, pero al otro día volví a salir a la puerta, a la misma hora, y apareció nuevamente.
Aro…
Vi el escudo en su camisa, sé dónde trabaja…
Es mucha casualidad que los dos hayamos terminado en el mismo sitio…

Algo crece en mi pecho y no puedo negarlo… Es satisfactorio…
Todos los días, a las cinco… No me reconoce… Yo sí estoy cambiado…
Hace dos días que me levantó con ganas de escuchar punk…
A todo volumen… Quizás este viejo para eso…
Quizás no…

Lo importante es saber que todos somos inflamables…

FIN: “LA HOGUERA

[ACOPLE…
                      SILENCIO]