másvidasqueestrellas

7 abr. 2013


LOS PERROS QUE SONRÍEN 


Me acuerdo que no me acuerdo
de los lugares dónde no estuve 
la vez que recorrí todo el mundo
el universo
las galaxias
más lejanas
en tres segundos
y besé cada flor
para contagiarme todas las alergias
y suspiré todas las noches
y tomé de los vasos 
que siempre quedan
cuando alguien salta por la ventana
terminé con las pastillas
robé los discos
los libros
arranqué posters
lloré
en
ascensores
descontrolados
que llegaron hasta el centro
del centro
y vi un corazón
el sol
la semilla
o la única casa
lo que contiene todo
la araña
y lloré
y prometí que nunca iba a contarlo
pero que iba a morirme
intentándolo
y miles de imágenes se agolparon
pidiendo entrar
y no pude agradecer
tanta
belleza
tanto
despertar
tanto agradecimiento
y vi a perros ladrando
detrás de rejas
y los vi sonreír
a otros perros
que corrían libres
igual de felices
y no pude elegir
mi
lugar
y sentí tanto amor
que me desmoroné
y vi a un pibe de mi edad
y supe que se llamaba como yo
y esperaba
o sólo estaba ahí
y no me alcanzó el tiempo
para descubrir
si iba a quedarse solo
o si lo iban a sorprender
y vi al poeta maldito
un paso después
cuando todo el dolor se volvió revelación
y fue tan intenso
que supe
que no lo podría soportar
aún no
por favor
pedí
una
y mil veces
por favor
aún
no
y vi las tormentas de ultramar
los peces del sin tiempo
los monstruos
siempre intentando morder
las lluvias
la oscuridad
marineros 
aventuras
la soledad
y vi a todos los trenes
superpuestos
el dibujo de todas las vías
un mensaje en movimiento
el abecedario de la imaginación
y un sin fin de curiosos
con miedo a exteriorizar
suponiendo cada uno
que entendía lo mismo que el otro
y perdiendo la magia
de 
inventar
vi cada pequeño movimiento
en simultáneo
desatando
la onda expansiva
del 
final
una chica haciendo equilibrio en el cordón de la calle
un chico cayendo de su bicicleta
una carrera hacia el videoclub
un accidente
y una noche en un hotel
con una 
desconocida
que dice que hace mucho
que nos conocemos
que dice que es común 
que no me acuerde
que tuve más vidas
que estrellas
que acá estoy
otra vez
que es
hermoso
y horrible
que lo que fue
será después
diferente
novedoso
en cada 
amanecer
donde el sueño se vuelve blanco
y me acuerdo
que no me acuerdo
dónde estuve
y dónde
estaré.

frutossecos


LOS ÁRBOLES MUEREN DE PIE es un libro de mierda
(estoy demasiado drogado, hablemos de tu ex)


Descalzo
…y el frío me reclama, me vuelve fiel seguidor, un monumento al dios de las entrañas revueltas, y mis raíces son mas profundas que ayer, como las ramas esqueléticas que me vuelven torpe y no me dejan salir, porque si me muevo podría tirar los adornos que tanto amás, los que colocaste, casi en trance, los que nunca me pude memorizar, en ese orden que me obsesiona, que significa madrugadas de intentar entender qué mierda tiene que ver ese súper-héroe fracasado con esa piedra de Córdoba, o con esa foto mal recortada de ese actor con mala suerte (o buenas intenciones, suicida, joven, ritual), o con ese disco rayado que casi me animo a decir que nunca escuchaste entero, o con esa cerámica que para mi tiene forma de conejo por mucho que digas que es un gato (“¡pero mirale las orejas!”, “¡pero mirale la cola!”), o con esa foto de tus amigas, tan del año del pedo que yo creo que es mentira, que sí, seguro, sos vos, eras vos, da igual: sospecho que la dejaste para que me pregunte éstas boludeces, porque de esas personas nunca te escuché hablar bien, porque ésta es una conchuda engreída y la otra una puta reventada (“¡pero qué tetas!”, agregaría, si me dieras dos segundos de calma), y nada tiene que ver con nada, y menos con esa artesanía que compraste porque el flaco nos chamuyó con una historia que estaba buena, pero que era tan de moraleja sin moraleja que asqueaba… y tendrías que haber visto tu cara tan fascinada, y, ese día, te lo digo hoy, te hubiera escupido el chicle de sandía en el pelo, a vos y al hippie de tono calmado, ojos reflexivos, rostro curtido, mágico, y la concha de tu hermana… ¡Si ni se te movió un pelo cuando yo te conté, llorando, que había soñado con mi muerte! Igual, ¿sabés qué? MEJOR: te mentí… porque en el sueño te morías vos… Sí. Vos. VOS… y me dio miedo decirlo en voz alta y por eso inventé y bardié y lo arruiné… y no, todo eso no tiene nada que ver con ese dibujo que enmarcaste, tan orgullosa, y aunque es verdad que no te salió mal, dibujar paisajes es como garchar con las medias puestas (te lo dije, tomá), y ojalá pudiera deshacer tu santuario, pero reprimo mis vientos, una vez más, y me vuelvo un árbol de hielo, observando el caos, hipnotizado por lo real que te volvés cuando no te entiendo, y es la luna por la ventana mi alimento, y son lágrimas de cristal mi fruto, que se estrella contra las baldosas estériles que ya no recuerdan los pasos de mi ansiedad, ni tus berrinches, ni los saltos de ojos cerrados, cuando la música nos entumecía de felicidad, ni mi espalda, al lado de la tuya, ni las caricias cuando llegaste a la conclusión de que estaba loco, y sólo quedo vaciarnos, despertar, cerrar… y quiero envejecer acá, hasta ser sólo yo el bosque que oculte tus secretos y ser el guardián de cualquier mariposa y cualquier huracán, de todo lo que no voy a poder formar parte, la poética de tu memoria, que es la memoria de mi poesía: soy el punto de referencia en el que van a pensar cuando te quieran encontrar, el detalle que los ambiciosos van a ignorar, lo que los amantes más van a apreciar (van a tatuar iniciales en mis venas, para que todo vuelva a empezar), el punto exacto en el que una pareja de ancianos se va a detener, para tratar de hacerse con la sombra que yo nunca voy a poder brindar, cuando el sol esté más y más grande y queme peor y esté inflamado, a punto de explotar, cuando ni vos recuerdes las películas que viste, los viajes que hiciste, las personas con las que compartiste tu infancia, las anécdotas forras, los mamarrachos, las mentiras para dejar de pelear, las peleas para dejar de mentir, las ganas de que no todo fuera tan así, las ganas de que sí, las tormentas sin abrazos, las borracheras de llamar, las mascotas de nombres raros, los deseos bajo la mesa, fumar, las plegarias largas, las recetas cortas del azar, la sensación de tener todo, o tener nada, los libros prestados, las duchas para bajar, las plazas, las vías, las promesas en un idioma propio, para no admitir que siempre se promete de más, las decepciones en los días soleados, caminar, calles siniestras, besar, los labios, cualquier labio, escuchar, los temblores y cada confesión hecha sin piedad… cuando ni vos recuerdes mis hojas, cuando estaban vivas y caían, las que alguna vez pisamos juntos, en un jardín eterno, riendo, con la hermosa melodía crujiente de todo lo que no tiene un después 
ni 
un
FINAL.

24hsabierto


UN BAÚL LLENO DE DISFRACES


Cierro los ojos
y no sé qué vale más
no puedo asegurar qué va a pasar
si vas a encontrarme vomitando
detrás de la casita del terror
o si eso fue otro cuento
capaz soy la mala memoria
cargada de mala armonía
la confesión final
mientras un grupo de piratas me empuja
sobre la rampa
para que salte
al infinito
y el pelo 
ya blanco
acaricia mi rostro
y mis manos
ya arrugadas
no se cruzan en una plegaria
y hablo 
de este día
el de la profecía
pero olvido 
los detalles que serán rescatados 
por otra muerte
o por otra alucinación
porque todo se recicla
y mi mente se particiona
creando
miles de habitaciones
y qué extraño
que ninguna sea digna
para habitar
aunque nunca falta una madrugada
en la que los amantes escapan
y no hay elección
y siempre sobran asesinos
con ansías de descansar
y soñar con colinas de diamantes
y sacrificios
tributos
a un 
viejo chamán
y los ladrones necesitan un respiro
de vez en cuando
y duermen abrazados al motín:
un tarot antiguo 
con figuras realizadas
por un niño prodigio
y ya sabés cómo son los poetas
y la difícil que es hacer
que no gasten sus monedas
en un mal vino
y con los pocos centavos que restan
terminan en mi hotel
acosados por los genios nauseabundos
que se desprenden de los corchos
y nunca cumplen deseos
pero gritan
temblorosos
por el horrible cautiverio
y dicen 
(repiten)
que cualquiera comete un error
que no es justo
que para ciertas cosas
no haya
vuelta atrás
así que no termino solo
después de todo
aunque de lo mismo
cuando 
cierro los ojos
y me pregunto si despertar es tan necesario
o si tendría que preocuparme 
por soñar con más fuerza
y encontrar el hogar
que se esconde en la arena
y que siempre va a mutar
porque quizás sea un disfraz el de viajero
y soy el viento
que altera el paisaje
y estoy atrapado en el frasco
de souvenir
que es tu realidad
creando los micro-tornados
que levantan exclamaciones
en mansiones de lujo
donde los párpados nunca descienden
hambrientos
haciendo que el show no termine
y los personajes
siempre criminales
siempre felices
no dejen 
de 
desfilar.