¡callateestrellaputa!

17 feb. 2013


YO QUERÍA SER un QUIERO SER
(ganaste vos o perdí yo)

 

Trato de convertir todo el sentimiento en una nueva visión, un nuevo lente para poder comprender, que si no estoy bien es por algo que estoy por descubrir,
y toda la epifanía se desdibuja cuando la alquimia me deja desnudo, con un paisaje devastado, porque en mi esencia siempre hay una bomba por estallar y aunque quiero remarcar que me abrazo fuerte para no causar ningún daño ansío que tus sueños te digan que necesitás esas historias que nadie cuenta mejor que yo, cuando la noche dice hola y subo el volumen de alguna canción, cuando todo se hace niebla y me olvido 
(de olvidar), 
entregado a una misión que me parece tan ajena que la podría adivinar, tan ajena que no sé a dónde va, tan ajena que no me permite ser el autor, tan ajena que no sabe que vos
ya
no 
estás
pero las tramas complicadas son mi especialidad y me disfrazo de súper-héroe, borracho, en el baño, con lo primero que pueda encontrar, 
y salgo dispuesto a enfrentarme al portero, al vecino, a cualquier vendedor, golpeando las paredes de las casas donde todos seres pacíficos y entregados miran su televisión, sin saber quién soy, con la vista clavada en las nubes que no dan señales pero parecen una flecha, que me dice que me equivoqué
otra
vez
y me importa tan poco que la luna, aunque disimuladamente, se empieza a reír y le dice a las estrellas que dejen de refunfuñar, que arruiné otro guión, pero que vale la pena ver a alquien
que 
aún
cree
en
improvisar-


La valija de un narco.



En el país de la normalidad
llevo un paraguas de turista
y las exclamaciones rebotan
se chocan
y se deforman
y se me hacen signos

de
preguntas
que de pronto lo llenan todo
y estar lejos de casa
no me parece tan mal
porque no recuerdo de dónde vengo
pero seguro
no era un feo lugar
sino 
no se explica
porque extraño 
y no dejo de extrañar
y sigo llegando
porque me acerco
aunque los bocinazos
los ojos vacíos
las arrugas tristes
los llantos solitarios
el contra-reloj
el temblor
los cigarrillos acumulados
la resaca del dolor
me digan
con insistencia 
que NO
y se encaprichen 
en seguir llenando de nubes
con certezas de libros de antaño
llenas
llenísimas
siempre estallando
doloridas madres en parto
para dar a luz
al hijo de la traición
porque una mentira
tras otra
nunca generan una verdad
en ninguna ecuación
había que seguir mintiendo
y no sé quién violó el juego
pero no me causa satisfacción
y sé que puedo escapar de esta tormenta
aunque los vidrieras de moda
los programas de televisión
la esperanza ajena cuando deprime
en lugar de dar motivación
la trampa de tanto pedir “por favor”
los fantasmas que se fueron solos,
porque nunca nadie los escuchó,
el tipo que no me mira
y me vende más alcohol
digan
con insistencia
que NO
y a mi alrededor 
las revelaciones se mueren ahogadas
se llevan a algún dios
en charcos
en un barro que mancha
se mete en la piel
corre por las venas
y hace un pantano en los cerebros
que rápido empiezan a saber contestar
sin dudar
sís
y 
nos
contínuos y sin pasión
qué suerte que sigo siendo un turista
en el país de la razón.

"mastardeenesemismolugar"


Cuando la víctima de turno pida a gritos: "¡matame!"



Lindo día para comprar un cómic
meterse en un bar del centro
y dejarse matar
para que cuando el rectángulo que anuncia
“más tarde, en ese mismo lugar…”
te encuentre
recorriendo
invisible
esa porción de vida
infinitas veces representada
que cada vuelta de página gasta
que cada nueva mirada
vuelve
a 
rebobinar
y en algunas ocasiones
cuando la imprudencia
se hace curiosidad
un escalofrío recorre la espalda
de alguno de los personajes
que empieza
a
sospechar
y de pronto se distrae
y sus líneas se modifican
sin saber que ese será el detalle
el secreto
lo que nunca
se podrá
contar
y siempre habrá
un: “más tarde, en ese mismo lugar…”
que sólo 
se 
puede
imaginar
cuando quizás el héroe cometa un crimen
o el villano se enamore
y sólo quiera una casa
dónde
vacacionar;
cuando uno de los secundarios
se mude de barrio
y en una tarde de nostalgia
salga a comprar un cómic
para emborracharse
y pasar a la viñeta que sigue
a la viñeta
final.

ahorcado

16 feb. 2013


ESPÍO TU VOZ
(nuevos caminos de perversión)

 

Coloca una palabra- enlace
entre el día y la noche de cada suceso
transformando la cadena de casualidades 
en algo más resistente
y el trapecista de las epifanías
el poeta que muere en cada show

cruza, fascinado 
en el equilibrio etílico de los excesos 
porque ninguna persona sobria 
podría 
jamás
bailar con tanta claridad
y conquista a los astros
que por mirarlo, chocan
y los futuros se siguen desdibujando
en el sentido que esconde
todo lo que no tiene sentido
convirtiendo los libros ocultos de la infancia
en un mapa
que entierra un adulto
porque el mejor tesoro es la búsqueda
y los pasos 
que la conforman
agigantados y fatales 
que dibujan a un niño ahorcado
en un pizarrón
cuando alguien no adivinó
en lo que estabas pensando
y quedaron sueltas esas letras
destinadas a no ser lo que tendrían que haber sido
pero mágicas por ser
algo
nuevo:
porque eso sea quizás una vida:
obsesionarse con encontrar el significado
de algo 
que 
sin querer 
inventamos
y podríamos redactar un libro infinito
con sólo tratar de explicar 
qué es un diccionario
donde todo posible conjuro
se encuentra diseccionado
esperando que la música
azarosa
del no-azar
teja las melodías
que
en el momento menos pensado
te impulsan a cantar
inventando versos,
que seguro ya existieron
o que existirán,
y es entonces cuando te das cuenta 
que con los ojos
también
se puede escuchar.

(punto-clave)

LAS CHICAS LO HACEN MEJOR
(salvando al mundo de todo lo que sobra)



Los portales triangulares se abren 
tipos altos se aproximan
ocultando el paisaje cósmico
son hombres de batas largas
y muestran jeringas
ya vacías

porque toda la droga ya corre por sus venas
porque sos la alucinación experimental
de algún dios lejano
futurista
en épocas de la cavernas
porque lo que sucedió al salir al exterior
es la mayor de las mentiras:
toda la historia se escribió en jeroglíficos
que en tu mundo se llamaron “matemáticas”
y todos los sueños 
acostumbrados a rebotar
a chocar contra las paredes de esa cápsula que todo lo contiene
se empezaron a mezclar
-como las pócimas
en tubos de ensayo-
creando tus sueños
y el sueño superior
que es ese
en el que soñás,
en el que siempre hay laboratorios 
aunque no los reconozcas
camuflados
prendidos fuegos
para borrar evidencia
o por algún error
esos sueños 
que siempre 
olvidás
en los que tus venas están,
incansables,
a punto de estallar
y son los cables que unen todos los puntos mágicos 
de 
la
ciudad/
electricidad
las palabras que viajan
sin frenar
dejando las señales necesarias
para que el próximo asesino
pueda
decodificar
y clave 
(punto-clave)
el filo en el centro exacto,
como penetra la aguja la piel,
y haga explotar la burbuja
para que se contamine
lo que aún 
falta contaminar:
psico-científicos 
enceguecidos
dementes
sin saber si lo hicieron mejor
o 
muy mal-

elmejorpolvazotelepático

7 feb. 2013


CUANDO UNA LAPICERA SE EXPLOTA
la tinta nunca se hace letra


Es tan fácil como dejar de hablarte por dos días, entonces se rompe la sincronía, la única importante, la que hace que los engranajes se ajusten en un reloj compartido, posiblemente a las 3.02 de la madrugada de un sábado, con los ojos en perfecta comunión, el miedo en la pupila derecha, el desafío en la izquierda y todo un circuito se desata: retroalimentación que convierte lo impredecible en lo inevitable y el vino se derrama, porque a toda copa vacía (3 veces vacía, 7 veces vacía) debe seguirle una copa invertida y los diálogos se traducen en otra vida u otra muerte: “¿quién sos?”/ “¿cómo te moriste?”/ finalmente: “¿qué querés?”, y las respuestas, en goteo, mentiras microscópicas que conforman, de a poco, el mejor polvazo telepático, porque las casas embrujadas aman a los amantes, casi tanto como los amantes aman las trampas y las agujas dejan de correrse para buscarse, besarse, cada vez a mayor velocidad, hasta que los resortes se desprenden y saltan, disparados, para que alguien los confunda con una estrella fugaz y piense: “ojalá estuvieras acá”;
es tan fácil como dejar de hablarte y permitir que las 48 horas que acusa tu calendario sean las 48 noches que no puedo recordar, con los años acumulándose en las historias que te hubiera querido contar, en el funeral de cada personaje que no conociste, rompiendo villanos de los que me enamoro, casi sin meditar, y me tiento con los voces felices, borrachas, que llaman desde un más allá que me empieza a tentar, voces que piden más… y trato, con todas mis fuerzas,
de causar el dulce desencanto,
trato
fuerte
de no contestar.

lanoviarobada

6 feb. 2013


Sólo me sé chistes que tienen a Jesús de protagonista


Y cuando me giro porque acabo de acordarme el chiste que hizo que estuviera distraído cuando llegaste me doy cuenta de que ya te fuiste, y no puedo saber si te fuiste porque yo estaba en otro lado o si fue porque me viste demasiado cerca y aunque intento decirme que metí la pata, me río, porque me sale acordarme un único momento, un único instante, congelado, como si el director de la función, muy ofuscado (copa en mano) hubiera interrumpido la escena, enojado, con ese enojo que sólo trasluce una verdad: lo estamos haciendo demasiado bien y eso no le gusta... a nadie le gusta; un segundo de esos que seguro estarían retratados en una foto si existiera un fotógrafo para cada vida, para llenar un álbum que quizás visitemos ante la chimenea de la eternidad, en alguna ocasión y sin saber lo que hacemos, hasta que, tarde o temprano, porque las noches no son eternas, nos topemos con la foto en la que estamos dormidos, junto al fuego, con un libro lleno de imágenes olvidado en las rodillas… imagino el momento en el que tu fotógrafo choca con el mío, ambos muy abstraídos, haciendo su trabajo, y me pregunto algunas cosas que capaz te preguntás cuando no te das cuenta de las cosas que pensás, preguntas que quizás figuran en esa libreta donde la mano anota lo que los sentidos repiten, por no poder decodificar:
“¿disfrutan haciendo su trabajo?”/
“¿se enamorarán?”
pregunto, fascinado (otra vez), por las implicancias de una respuesta positiva o una negativa; ese momento estático que podría ser la viñeta de un cómic que viniera con instrucciones muy claras de ser leído un viernes por la noche, con el corazón desbocado, y soñar con ese momento épico, obviando las caras de los potenciales protagonistas, para poner dos recortadas de las revistas de chusmerío interno, donde siempre hay un rostro en común, y el que no sabe de lo que se habla que se resigne a pasar de largo, porque sería absurdo explicarle que hay viñetas que uno se tatuaría, para, siempre, poder volver a ver; ese segundo que sucede cuando ya no estamos rindiendo examen, ni prestando demasiada atención, cuando no tenemos que estar pendientes de que cualquier idiotez puede ser utilizada en un tramposo y egoísta parcial, ese segundo de recreo pleno, donde las cosas se conocen con la temerosidad del científico que mezcla sustancias y, ante la eventual explosión, se coloca antiparras, con una ingenuidad tan genuina que lastima, porque después se hace rutina, sí, incluso eso, y lo sabés; ese momento en el que uno puede manejar de modo consciente funciones que siempre son de robot, y te decidís a respirar sólo el aire del otro, llenando pulmones, vida, dando el beso más apasionado del mundo, que de pronto es un suspiro delator; ese segundo en el que tu auto y el mío son compactados, porque no hay mucho lugar donde ir, y las chatarras se unifican hasta que conforman un pequeño cubo, con ambos motores fundidos en uno, con las radios balbuceando, en armonía, el mismo tema, o uno muy parecido; ese momento en que se destapa la botella que es la visagra al quiebre, y no hay mucho más para perder: los hombros encogidos y la sonrisa triunfal de un perdedor; ese segundo en el que la ecuación más larga, de pronto, se empieza a simplificar, leyendo desde el signo igual, para ambos lados, de modo equivalente… y, de pronto, sólo quedan los signos, pero los números están todos tachados;
ese momento (clave, esencial, obra maestra en algún museo en ruinas) te muestra inclinada hacia mi, casi despreocupada, mientras percibo una banda sonora que encaja a la perfección… y me contás algo que me da mucha risa
algo que
otra vez
empiezo
a
olvidar.
Algo que
quizás 
nunca escuché de verdad.

28


TELEPÁTICA
(mi letra es horrible, pero mis cuadernos no tartamudean)




¿No ves que si estoy escribiendo no hay modo de que pueda decir “te amo”? No quiero retardar el momento pero para hacerlo tengo que ponernos la escena adecuada, y eso me aleja los casilleros suficientes, porque los personajes no existen en las elipsis, pero respiran y necesitan aire y esa máquina funciona imitando los latidos, así que el ritmo es lo único que vale, lo que me vuelve la única esperanza, porque olvidate que le de a otro la lapicera: antes rota, y la tiro debajo de un bondi, o la gasto sin pensar, mamarrachando lo mismo, una y otra vez, en todos lados, en los baños, plazas, los rincones más sepia de la casa, esos espacios que tuvieron que irse junto con lo que pasó, porque la memoria es del ser, pero el espacio también es real; además, si me ves tan enroscado deberías pensar en todo lo que me estoy jugando, que confío en esa idea de que los genios, alguna vez, empiezan, llegado el final, a ver más simple, así que sigo exorcizando, sin dar bola a la voz que dice que capaz a mi no me llegan los quince segundos de revelación, que capaz no soy tan grande y nunca llego a poder usar una palabra por cada diez, lo que me deja del otro lado, donde duermen esos enfermos que usan una coma tras otra, paréntesis, corchetes, llaves, porque pierden el hilo o lo tienen demasiado atado, lo que no me priva de creer que quizás la magia esté en vos, que siempre lees verdades mucho más concretas, dándome a veces el motivo que yo no descubrí en la creación; me estás leyendo completo, de modo literal, y te veo durmiendo sobre mi hombro, mientras el avión sigue cayendo en picada, hace ya algunos minutos, horas, días, meses, años y me pregunto, sabiendo que lo soñás, si nos vamos a estrellar alguna vez, mientras mis palabras se postergan en pos de conseguir que tus oídos sigan bien atentos, porque mis silencios dicen, con creces, todo lo que vos, 
de modo inevitable, 
al escribir,
querés 
escuchar.

círculodearena

5 feb. 2013


SALVAJE Y LEJANO SUR
(crónica de una fuga constante)


Arden mis ideas
mientras el rabioso delincuente,
lleno de polvo,
cargado de malas intensiones que brillan,
como luciérnagas en medio de la estéril noche de la moral,
del revolver,
de los recuerdos de la cueva-habitación,
con mamá contando el final feliz,
con las expectativas de una sonrisa,
de un envejecer no tan solitario,
levanta ambos manos,
dejando caer la bolsa,
que choca,
 pesada ,
como sus párpados que deciden cerrarse
y se nutre de la esplendorosa imaginación
que lo dibuja en otro cielo
distante
 pintado de rojo
gracias a la influencia de la sangre
que nunca pudo ignorar
y mientras los caballos se aproximan
furiosos
jinetes de un apocalipsis escrito en la corteza de un árbol
como promesa
de
eternidad
cuando el atisbo de una vida plena exigió
para concretarse
terminar,
y esa savia que brotó
vuelve a brotar
desde los cactus
para besar la arena
y rodear,
en una danza silenciosa,
porque la magia sucede
siempre,
cuando no mirás,
y, de pronto,
desaparece
para encontrar una bala
mucho más veloz
y
eficaz,
 se sube a mis pensamientos
recobrando la juventud
que lo volvió peligroso
y
tan
fatal
y emprende la ruta
desesperado
libre
cargado de amor
sabiendo que no tiene tiempo
que sólo es cuestión de conquistar
un universo
tras otro
hasta poder volver
a esas iniciales
iniciáticas
y traer un botín
mucho
mayor
“por un momento me pareció no verte”
“es que a veces me voy”
y arden mis ideas
camino
al
Sol.

asfixia

4 feb. 2013


ALGUIEN TE ABRAZA, ALGUIEN TE APLAUDE
(alguien se quedó afuera porque no te quiere ver)



Escenarios se prenden fuego
y el eco de los brujos siempre atrapados en las llamas
dispara la melodía sobre la que se teje la obra 
sílabas que se desprenden
y forman un nombre
un recuerdo que 
en forma de chispa mortal
crea un agujero en el vestuario del protagonista
haciendo que un espectador 
que no ve la hora de salir para poder prender un cigarro
de pronto
se sienta atraído
y se levante
conmovido
atrayendo la atención
convirtiendo la anécdota en estas líneas
que lo tienen como personaje
como tronco
rama seca y viva
que se incendia
para mutar
en un espeso humo
que siempre ciega
captura
devorando todo
hasta que sólo exista la asfixia
y el crepitar 
adormeciendo
como los primeros cuentos
que abrigaban
abrigan
y siempre
van 
a 
abrigar
como las llamas
cuando bailan
y dicen 
algo más.