vidas-en-vida

31 mar. 2012


HEMEROCALLIS


Estamos sentados al borde, justo, justo, justo donde termina todo, mirando las agujas que nos esperan, preguntándonos qué hay un poco más allá, cuando la sangre brota y ejerce su poder, cuando las rosas salen rojas, de verdad y por única vez.
Y me preguntás si ese movimiento significa que alguien nos espera y te digo que vos te movés, que el resto es un decorado que, a lo sumo, da vueltas sobre un eje gastado, chirriante, sólido como todas las ganas que tenés de taparte los oídos.
Pero el chirrido sigue, 
te guste
o no. 
Estamos amaneciendo, después de una noche demasiada larga, y ya sabemos cómo son las cosas: los dos escuchamos a Kurt, a Jim y a Curtis: ningún cuerpo vive dos días, lo dijo Poe, Lovecraft, King. Lo dijeron en el noticiero y lo gritó, entre sonrisas de gusanos invisibles, el tipo que se llena los bolsillos con tus ganas de garchar
(FRÍGIDO),
lo aulló el ocaso, con pájaros confundidos, gatos alzados y perros perdidos. 
¿Y sabés qué? 
No lo dijo nadie. 
“Hasta mañana” significa “para siempre”,
casi tanto como “amanecer” significa “morir”.
Estamos de la mano, y alguien dijo las palabra “vacaciones”, lo que sólo puede significar que, quizás, podamos recuperar la Luna, antes de que se vaya,
para reclamar lo mío, 
que es todo tuyo,
porque soy tu dueño,
por eso hacés lo que querés, 
por eso no te debo disculpas. 
Quizás podamos eternizar, hablando sobre lo eterno, porque las vacaciones sólo son ese momento en el que uno intenta no terminar,
Nunca,
Por favor.
Ya no más.

demasiado melodrama


DECLARACIÓN DE FINALES


¿Cómo no creer que es posible,
Si nunca es suficiente?
Inmóvil todo este momento, para mi, con tus ojos clavados en los míos, encontrando nada, 
Decepcionándote,
Dándote otra razón
De las tantas que tenés para sonreír sobre mis palabras, que quieren hacerte mierda
(lo tenía que admitir)
¿Como no creer que es posible,
Si siempre es distinto?
Atravesando el tiempo, con cada segundo en horas que se hacen largas, con mis enojos, que se vuelven una parodia de mi buen humor,
Tan igual:
Un chico 
Con demasiado
Melodrama.
¿Como no creer que es posible,
Si la pantalla estalló?
Los momentos que nunca voy a ver, pero que, debería asumir, están
Consumiendo
Tu
existir.
¿Cómo no creer que es posible?
Hoy
Soy
Vos.

cordura-de-acero

26 mar. 2012


VOY A TRATAR DE EMPEORAR


Quiero que sepas, 
que estoy de la cabeza 
y voy a tratar de empeorar.
Me mira desafiante el destino, y me acuerdo de vos:
-¿Querés venir a charlar?
Y no
Me quedé mirando el techo, sin pensar que estaría, mucho tiempo después, disfrutando de cada espacio sin llenar,
Tus silencios
Rompen
Mis tímpanos
Y mi
Corazón.
Porque sos cada partícula del presente, dibujada mañana, tan borrada ayer.
Y seguís empeñada en negar
Tu
Condición.
Quiero escuchar tus palabras,
con el disco al revés,
adivinarte desnuda
y correr.
Escaparme, para alcanzarte, un segundo antes
antes
antes
antes, ¿eras vos?
Y hoy, ¿qué nos separa?
Aparte de estas dos cervezas,
of corse,
Y el día que nos limita, porque mientras dormías, yo soñé. 
Y ahora me olvidé parte de lo que encontré,
Sólo me acuerdo de mí, 
Razón suficiente para venir, y reflejarme, sin un reflejo,
Con anzuelo
Y morder.
Ahí.
En tu cordura de acero
para perder.
Siempre
Perder.

rugir-motor

23 mar. 2012


En el espejo retrovisor dibujé un corazón


Cuánta pared malgastada, con la prioridad exigiendo, como cada madrugada, como si hubiera vendido una porción de mí, como si yo no fuera mi pertenencia, como si ya no pudiera tener juguetes, porque soy el entretenimiento de un científico drogón, obsesionado con destripar esperanzas, argumentos y buen humor.
Soy la pizarra con la teoría más pelotuda de la historia, una que dice, sin números ni letras, que los años son hormigas,
quemadas
al 
Sol.
Cuánto rostro desconocido, para entender que no voy a dejar de sentir que siento algo por vos, por mucho que no sepas nada de lo que me mantiene despierto, cuando la luna duele más, cuando los perros aúllan y la niebla pasa, 
por debajo de la puerta
para matar.
Cuánta melodía disparada, como una ofrenda al dios de los adolescentes de risa quebrada, como un himno, a tanta confusión, con miedo 
y felicidad
(sin una remera que grite
la tristeza
que pude conquistar)
Cuánta bronca que pienses que entendiste lo que yo no sé que quise decir, y me dejes con la reflexión por venir, siempre un paso adelante, asumiendo que nunca dejaría de caminar, pero las huellas hoy no son mías, aunque no haya nadie
a
quien
culpar.
Cuánto paisaje de nieve que alteró tu percepción,
todo es blanco
todo es cualquier color,
lo hermoso es una trampa,
entonces, ¿de qué color sos?
¿soy?
Cuánta advertencia para decirme y decirte que no existe el marcha atrás, que llegado el momento las fuentes se secan, los árboles no florecen,
las ruinas no cambian,
jamás.
Cuánta predicción, para que no sepas lo mejor:
en los cines de mañana
el último domingo
habrá una reunión:
en el aire silbarán las bombas,
dolor 
nostalgia
y amor.
Cuánto,
irrefrenable,
violento,
sagrado,
amor;
cuando se apaguen las luces de la sala,
¿la película será sobre mi
o
(te odio)
sobre vos?
Y en la puerta el motor encendido,
extinguiéndose,
con la función.

brotar

22 mar. 2012


CUANDO SALÍ, TOQUÉ TIMBRE
(sobre los límites y la pertenencia)


Bailar, sin estar en mi, es la mejor forma de entrar. 
Entrar en mis pupilas, mirándome en espejo, sabiendo que nunca rompí un corazón,
Que
Siempre
Lo rompí.
Romper, sabiendo que sin estar roto jamás hubiera pensado en romper, sabiendo que si no tuviera los pedazos en las manos nunca hubiera imaginado más.
Imaginar, sin imaginar más que una pala
Y escarbar
Más, 
Y más.
Escarbar y llorar, creando el barro necesario para brotar,
Una flor,
Sin necesidad.
Y brotar, para necesitar.
Necesitar para alejar, 
los pensamientos, 
tus museos,
lo que vendrá.
Y venir,
Para bailar.
La fiesta que no acaba
y no deja
de empezar.

al mejor postor


IRSE POR LAS RAMAS


Los árboles presenciaron accidentes, 
del mismo modo que escucharon temas, que nunca vas a escuchar.
Y te ignoran, mientras los mirás, 
Porque los árboles sufrieren romances, 
que se hicieron tatuaje, que nunca van a partir,
como si a alguien le importara,
¿qué puede pasar?
El movimiento es la revelación, y el idioma oculto florece, entusiasta por inundar, 
llenando de graffitis tu casa, 
con mucha maldad,
con alguna idea, llena de esperanzas,
pero sin piedad,
con mucha certeza,
de un futuro
sin mañanas,
ni despertar.

Y mañana nos conocemos,
después de tanto dolor.
Luz 
Cámara 
Acción
Los árboles presenciaron accidentes,
del mismo modo que escucharon de vos, 
Y fueron al cine,
sin emoción,
y vieron una comedia, 
que terminaba siendo de amor:

cuántos chistes malos
no podría
ser
peor.

Sin releerme
y al mejor postor,
porque los árboles presencian accidentes,
y el accidente
es hoy.

crash

20 mar. 2012


HOLA, ¿TENÉS FUEGO?


Las cenizas encendieron mi ropa y quedé disfrazado de paisaje, justo cuando un niño me miraba por la ventana de un auto que viajaba directo al accidente que te desvío de tu ruta, que te hizo llorar, que te hizo pensar en las cosas que no vuelven, en el tiempo que se va; que te hizo dar media vuelta y manejar entre animales furiosos, entre límites de artificio, casas de miedo, lagos sin reflejos, pero con sol. 
Manejaste como si nunca hubiera existido el espejo retrovisor, como si las luces no existieran, como si la noche fuera igual a vos. 
Y quemaste, cuando no hubo qué quemar, subiendo el volumen de esos temas que nunca buscaste, pero que te buscaron, hablándote de la distancia, de otro conductor, con piel de gallina, rumbo al precipicio.
Y, abajo, las llamas.
Como las cenizas que encendieron mi ropa,
cuando me encontraste y te creíste el chiste de la casualidad,
cuando me dijiste, entre lágrimas, que algo horrible había pasado,
cuando te creíste, también, mi ingenuidad.
Cuando yo 
aprendía a fumar.
-Los accidentes, accidentes serán.
La primera de tantas miradas que no volverían.
Jamás.

centro


EL EQUILIBRIO ES HOY:
Hoy No Existe


El día que dije lo que no me acuerdo que dije estaba pensando en lo que vendría, mientras viajaba en caída libre, para atrás.
ATRÁS.
Atrás conmigo, intentando entender por qué abría la boca si era tan fácil mantenerla cerrada, desglosando, por inercia, el porvenir, los castigos, el premio, y cada disparo en el corazón. Una mancha en la pared de adelante.
ADELANTE.
Adelante, sin mí, espiando entre líneas, sintiendo las líneas que me describen tan pervertido, con el morbo prendido, los ojos iluminados, de tanta curiosidad, acá.
ACÁ.
Acá, yo, esbozando el discurso de la fantasía, el himno de mis fracasos, con la poesía de lo mejor.
Con
Ausencia
De 
Rimas.
En ningún lugar.
Para vos.

¿dónde estoy?

18 mar. 2012


USTED TIENE UNA LLAMADA PERDIDA
(La revancha punk)


I

-¿Dónde estoy?
Y preguntaba por décima vez; presentía el retorno, el espejo, la caída en espiral, el deja vú… Me presentía la voz, como si viniera de un futuro que no necesariamente significara una progresión en el tiempo. Un futuro, de tantos otros posibles… En algunas realidades yo era (soy/seré) el fantasma de un yo fallecido de modo prematuro. La revancha punk.
-Estás en casa… Y fue más divertido de lo que esperaba…
Ella era alta, de ojos saltones pero introspectivos, sonrisa filosa, pelo rosa muerte. Porque la muerte va de rosa, lo supe alguna vez y el conocimiento se me grabó.
Se levantó y caminó hasta una botella que había en una de las esquinas de la habitación. Cuando se agachó el sol hizo una parodia de su figura, muy estirada, siniestra. Podía ser amanecer o atardecer. Podía ser cualquier día. Yo no tenía otro día que no fuera ese día.
-¿Ayer me emborraché?
Ella me ignoró y tomó lo que quedaba en la botella (un líquido que sospeché caliente, agrio, con textura de lija). Llevaba botas altas. El pelo en dos colas, una chaqueta que en la espalda tenía un parche de EASY RIDERS.
Supe que EASY RIDERS era una película que ella jamás entendería. JAMÁS.
-Ayer me contaste que de grande ibas a pensar qué cosa te gustaría ser de chico… Es raro… tenés razón… Uno no elige qué ser de chico… Esas cosas suceden… Eso es libertad, ¿no? No estamos eligiendo un camino para negar cien… Estamos transitando una línea que es Universal, un camino que no es camino, porque es todo…
Me levanté y me puse las medias. Fue lo primero que hice, no sé bien por qué.
Una media de cada color… no me pareció extraño… Me imaginé en casa, a cien años luz, preocupado, sacando del lavarropa a la pareja impar. Me recordé en una plaza, sentado bajo un árbol.
Me recordé así porque siempre recuerdo esa tarde cuando me enamoro. Esa tarde bajo un árbol, un poco drogado, con música demasiado alta, el Sol en los brazos, quemando, cosquilleo en el estómago, ganas de tener algo, ganas de leer, pero sin fuerzas para sacar el libro de la mochila. El momento era Dios. Dios era el segundo del pretérito, todo era la nada, mitad eterna, mitad Nunca.
Lleno y triste.
-¿Ayer dije todo eso?
-Sí.
Subió el cierre de la campera y se giró. Era una buena peli.
-Estaba borracho.
Ella se acercó, se sentó a mi lado y sacó un cigarro, no sé de dónde.
-El cigarro es un detalle muy snob…
-¿Eh?
-Nada –soltó, al tiempo que levantaba el cómic- Pasa que… ¿Una historieta?
-Es un cómic…
-Claro… Ponele… pero eso es nerd…
-Bajá el arma… -retrocedí.
Choqué con el ropero, con un ruido seco. Ruido  de huesos rotos.
En la casa de mi abuela comíamos pollo en Navidad. Comer pollo implica romper huesos. Siempre me pareció muy violento.
Se acercó con paso firme, sin temblar sobre su tacones, el traje pulcro, los lentes disparando destellos, el pelo suelto, corto, amarillo brillante
(amarillo patito).
Blusa blanca. Sin corpiño.
-Es muy puber… ¿Querés amanecer con las sábanas duras y pegajosas?
-Ayer me emborraché…
Y la habitación, acababa de notarlo, no tenía puertas. La única comunicación con el exterior era la ventana… Y el exterior parecía un lugar lejano, peligroso, hostil, diferente a nivel extremo.
Me sentí como un astronauta, con la frustración de no poder abrir la puerta… a un paso de dejarse bañar por la noche infinita, sudoroso, loco, enfermo…
-Ayer me emborraché en el espacio… -sonreí.
-Tampoco es para que hagas un monólogo. No tenés habilidad para eso.
Me giré, asustado, buscando la voz. Salía humo de todos lados.
-¿Dónde estoy?

II

-Es una fiesta, Viole…
-Ya sé que es una fiesta… Lo pregunté indignada… Fue una pregunta interna, de fastidio, de culpa, por haberme dejado arrastras a un lugar así…
-Listo, te entendí. Andate a la puta que te parió.
-Esto es cualquier cosa… Están todos del orto…
-Hay buena música…
-Para escuchar buena música me quedo en casa… Eso de la música es muy choto como excusa. Uno va a fiestas para poder garchar…
-Bueno, si seguís rompiendo las pelotas acá nadie va a garchar...
-¿Qué será de la vida del primer pibe que me garché?
-¿En serio estás haciendo esa pregunta tan pelotuda?
-¿Qué tiene de pelotuda?
-Todo.
-¿Qué es de la vida del primer pibe al que te garchaste?
-Me importa un huevo…
-¿Te lo garchaste a la tarde o a la noche?
-¿Cómo?
-Sí… ¿A la tarde o la noche?
-A la tarde…
-¡¿Viste?! Yo sabía…
-…en un lugar público…
-No te pregunté.
-Puta.
-…
-…
-¿Sabés? Seguro que la mayoría de las veces se debuta a la tarde… Debe haber una teoría al respecto…
-No creo que exista esa teoría… La gente que tiene ganas de escribir pavadas escribe autoayuda.
-Cuando garchás de noche te estás vengando del día. Nada más… Además…
-¿Qué? ¿Además qué?
-¿Qué están haciendo esos de allá?
-Ni idea.
-¿Están jugando al juego de la copa?
-Ah, sí, mirá…
-¿Posta?
-¿Qué tiene?
-¡Es el juego de la copa!
-Es una fiesta, Viole…

III

-No es una fiesta, es un ensayo… Si vas a venir a chupar y fumar todo bien, pero entonces dejá el bajo ahí y chau, man…
-Ok, listo… No vuelve a pasar…
-Pero loco… Dale, media pila…
-Ya está. Dije que no vuelve a pasar… Además no te metas.
-¿Qué no te metas, boludo?
-¿Vos también te vas a meter?
-Es una banda… Si te pones a hacer ruidos encima de un tema lo cagás para TODOS…
-Ok.
-Pero dale… Aflojá.
-…
-…
-Esto no vale la pena. En serio. Tenés razón, Pola.
-¿Qué?
-Eso. Tenés razón. No me cabe. Recién soñé con ese lugar al que fuimos la vez que…
-¿Soñaste? Estabas tocando… mal, pero tocabas… No estabas soñando…
-Estaba soñando.
-Recordando…
-…
-…
-¿Si digo “recordando” me dejás seguir?
-¿Qué lugar era?
-Ese en el que perdí el celular…
-Ah, sí… Buen viaje.
-Zarpado.
-No perdí el celular…
-¿No lo perdiste?
-Lo tiré…
-¿Qué?
-O lo rompí. Depende del sue… del recuerdo. La memoria es sueño. No voy a usar la palabra, pero es así…
-¿Cómo que lo tiraste?
-Me llamó Claudia…
-¿Cuándo?
-Ese día. Por eso lo tiré. O lo rompí.
-¿Te llamó Claudia?
-Sí. Ella y yo jugábamos a los video juegos cuando éramos chicos… La mamá de ella venía a casa, para hablar con mi mamá. Eso no se lo puedo explicar a nadie… ¿Entendés?
-¿Rompiste el celular por eso?
-Si. O lo tiré. Ella y yo no somos. Era como que me llamara un fantasma… no sé… Esas cosas no me gustan… El juego de la copa es algo que me asusta.
-¿Te sentís bien?
-Desenchufá esa mierda que está acoplando…
-Si, si…
-¿Estás bien?
-¿Por qué no volvimos a hacer un viaje?
-Porque chocamos…
-…y vos fuiste el único que no quedó atrapado en las llamas…
-…y no pudiste llamar a nadie, porque habías “perdido” tu celular…
-Y nos morimos.
-¿Te acordás esa parte?
-¿Soñás con esa parte?
-Banda de rock, accidente, muerte… ¿Qué chiste fácil, no?
-¿El cáctus te afectó el cerebro? ¿O fue nuestra “culpa”?
-¿Así que ya no podés recibir visitas?
-¿Algo para decir?
-…
-…
-Perdón… De pibe quería que mis temas sonaran en fiestas de mierda…
-Ok. Pero esto no es una fiesta, es un ensayo y…

IV

-…estamos todos muertos. Si no conseguimos desactivar esto estamos todos muertos.
Señaló hacia algún lugar entre la nostalgia y las ganas de dejar de respirar. El equilibrio, lo de siempre, el Domingo.
Corrimos. Velocidad, autopistas rojas, luz.
Un golpe, dos golpes…
TAMBORES.
El Ritmo lo llenó todo.
-Estoy harto de que siempre sea así… Empiezo a pensar que no le hacemos bien… De verdad.
-Callate y agarrate.
Me callé. Y me agarré.
-¿Qué podemos perder? ¿Una vida?
-Una realidad… Se incendia.
Consiguió ponerme nervioso, por unos segundos. Después lo pensé y perdió fuerza. Algunos conceptos están sobrevalorados.
-¿Yo qué pierdo? ¿Y vos?
Me tiró una mirada fugaz, envenenada.
A nuestro alrededor viajaban colores, formas, galaxias.
-Pierdo mi trabajo… Es una cadena… Pueden sobrevivir sin eslabones… Pero vos, sin el total, no sos nada…
-Eso no tiene…
-NADA. No sos nada. Y si nos quedamos sin trabajo después otros van a preguntarse qué pasó. Y otro. Y otro.
-¿Así puede quebrarse? ¿Así de simple? ¿Cómo uno de esos juegos en los que paran fichas de dominó?
-Así.
-…
-…
Cerré los ojos. Pensé en mi, fuera de mi, diferente. No pude sentir algo que me conmoviera.
-Si querés pensarlo como un juego también vale pensar en un rompecabezas…
Lo miré. Me guiñó un ojo, como si acabara de darme la lección de mi vida.
“Metete la lección en el orto, la puta que te parió”.
 -…si se pierde una ficha estamos...
-Si, ya sé: estamos muertos…

V

-¿“Muertos”?
-Sí, es un nombre malo, ¿no?
Se rieron y entraron al cine. Era invierno, las calles estaban vacías, los árboles agonizaban, el viento cortaba, las personas estaban susceptibles. Un poco.
Él quiso sentarse en el medio, pero ella insistió con sentarse adelante. En realidad no tuvo que insistir demasiado. 
Doce minutos después de que la película comenzara estaban metiéndose mano. La película era tan mala como su título indicaba.
Cuando sus labios por fin se encontraron él mantuvo abiertos los ojos durante algunos segundos; los suficientes para que el rostro de una mujer lo engullera. El rostro de alguien que en ese momento estaría en otro lugar, sonriendo, cocinando, dándose una ducha, filmando otra peli… pero en otro lugar.
Supo que iba a dedicarse a la música en un cine.
“Esa actriz, incluso, puede estar muerta…”, pensó, lleno de un miedo primitivo, puro, infantil, “Todos los de esa peli pueden estar muertos”.

VI

-¡Mas vale que está muerto! ¡Qué pregunta pelotuda! Si no estuviera muerto usaría el Facebook para mandar mensajes, no esto…
Risas generales.
-Sos un pelotudo… -con algo de rubor- ¿No escuchaste hablar de dimensiones paralelas, realidades alternativas y esas cosas? Imbécil.
-Ok, dale, ¿qué más vas a inventar?
-¿Se pueden comportar?
Miraran a la chica, que, para esas alturas, estará perdiendo la paciencia.
-Perdón.
-Sí, perdonalo… Obviá la pregunta. Damos por sentado que está muerto.
Por lo bajo:
-Chupala.
-Bueno, de nuevo… -se va a aclarar la garganta-. ¿Estás ahí?


VII

-Acá estoy…
-¿Tanto tenías que tardar? ¿Qué estabas hacien…? ¿Te pasa algo?
-Quiero que nos vayamos, Viole.
-¿Por?
-Me quiero ir…
-Pero si eras vos la que…
-ME QUIERO IR.
-Nos vamos.
-Gracias.
-…
-…
-¿Qué pasó?
-¿La gente cambia de número de celular muy seguido?
-No sé…
-Es dicifil comunicarse con los vivos, ¿no?
-¿Por qué llorás? ¿Y ese cigarro?
-¿Por qué no me atiende, Viole?
-¿Siempre llevas puchos encima? ¿Fumás siempre? ¿Por qué yo no sabía?
-No saludemos… nadie se va a dar cuenta de que nos fuimos…
-Pero si no saludamos es como si nunca hubiéramos venido…
-¿Y? ¿Qué importa, Viole?
-Nada, no sé...
-¿Qué pasa?
-Se me puso la piel de gallina…
-Tengo miedo, Viole… ¿Por qué no atiende?
-Mirá si nunca vinimos…
-Vamos…
-Pero tengo que saludar… Estoy acá… Corresponde que salude, ¿no? ESTOY ACÁ…

VIII

-¿Dónde? ¿Dónde? ¿DÓNDE?
Empecé a golpear las paredes, para lastimarme, sabiendo que la estructura no iba a ceder por mi rebeldía tan chota.
Cada golpe despertaba la nota de un tema, un tema que no conocía pero que resultaba perturbadoramente familiar. Familiar como la casa de papá y mamá, ya gris, rota, diferente, muerta.  La casa por la que corrí cuando era chico.
Corrí.
Y atrás del tema, casi imperceptible pero mordiendo tenaz, una sirena. Venían por mí, al tiempo que el humo subía, avanzaba, me consumía.
“Somos niebla… nada más”.
Un único refugio: el ropero. El ropero de los monstruos, el hogar del fantasma, la metida de pata.
-¿DÓOOOOOOOONDE? –grité.
Dos golpes más, y casi llegamos al estribillo.
Hay melodías que conmueven
Volví a correr.
Los pequeños detalles que hacen a la historia que uno jamás conocerá.
Volví.
No abrí la puerta del ropero. La atravesé.
Perdí todo, incluyendo la voz:
“¿Dónde?”

IX

-Ahí… Ahí, boludo, doblá y apagá las luces.
Agitados, con el ácido vuelto en contra, la cabeza estallando.
Silenciosos, duros, inmóviles.
Un pensamiento compartido, mudo: “El Miedo es Revelación”.
Casí cinco minutos después, cuando las sirenas dejaron de escucharse:
-¿Habrán visto la patente?
-No sé… Pero no creo que el rosa fosforescente se les olvide de un día al otro…
-Qué cagada…
-Y todo porque estás dos horas para usar ese aerosol de mierda… La próxima pinto yo…
-Sos el único que sabe manejar… no podés manejar y grafittear al mismo tiempo.
-Sí, puedo… Y lo voy a hacer más rápido que ustedes.
-Si vos decís…
-Che, ¿y eso?
-¿Está lloviendo?
-No… son…
-¿Qué es eso?
Bajaron del auto, sin cerrar las puertas, el corazón desbocado, rabioso, con ganas de explotar para siempre.
¡PUM!
-¿Cómo te ves de viejo?
-No me veo…
Todo muy en voz baja, casi sin hablar en realidad. Telepatía.
-No puedo dejar de pensar en un tema que cantaba Luca Prodan…
-¿”Mejor no hablar de ciertas cosas”?
-No, uno que cantaba Prodan pero no era de Prodan…
Silencio, otra vez. Fascinación pura: el milagro llega y sólo podés callarte.
-¿Qué carajo son?
-Papeles… Llueven papeles…
Se agachó y levantó uno.
-Son letras.
-¿Letras?
-Letras.
Una “N”. Una “O”.
La peculiar nevada enfrío el ambiente. El vapor brotaba de sus bocas; tiritaban.
-¿De dónde vienen?
-Mirá… Ahí…

X

-Lo veo… pero no lo puedo creer…
Nos detuvimos
-Te dije que ibas demasiado rápido…
“El tiempo pasa… Nos vamos poniendo Tecnos…”
Brotaba. El Universo es música.
Una plaza.
Me levanté, fui hasta la puerta.
-No bajés… tenemos un trabajo que hacer…
Miré por la escotilla. Sol. Juventud. Luz.
-...si nosotros fallamos nadie más va a poder fallar… ¿Entendés?
SOL.
-Metete la lección en el orto, la puta que te parió…
Abrí la puerta.
-¡HEY! ¡NO!
Pero no se animó a levantarse de su tan confortable asiento.
Yo desaparecí. Esa tarde desaparecí para siempre.

¿Dónde estoy?
Y de fondo, para recordarnos que no estamos solos, suena un teléfono.
Siempre suena un teléfono.