sube/baja

29 feb. 2012


[ESA ACTRIZ QUE TE CALIENTA PERO NO TE LA PONE DURA]


1-Las piedras gastan las olas (y las olas no dejan de intentar)

Nada 
vamos 
a encontrar.
Como el mar
o desterrado siempre:
Realidad.

2-Drogados en autitos chocadores

Un edificio que se vuelve shopping;
los límites de la percepción,
los mismos códigos de siempre:
en el cine,
una de amor.

3-¿Cuántas cosas mueren en Navidad?

DESPERTAR
Un mundo,
Que nunca,
Voy a mirar.

4-La inconsciencia requiere del acto consciente para poder funcionar

Una vez acorralado
sólo resta
mutar.

Y volver
Y volver
Y volver
Y volver
A golpear.

Como el mar,
o desterrado siempre:
REALIDAD.


lo vi en la tele

28 feb. 2012


EL TRUCO MÁS BOLUDO DEL MUNDO


Corremos, nos perdimos.
En el horizonte: 
llamas
el humo
la explosión
el nuevo amanecer, cargado de misterios. 
Todos los dioses 
(los nuevos, los viejos, los tuyos, los míos)
congelados, expectantes.
Siempre aparece una nueva lapicera, una nueva partícula de imaginación, un nuevo encuentro,
un 
nuevo
sol.
Las rejas, 
en cajas de cristal
dentro de calabozos,
prisionero de la idea de la prisión.
Prisioneros.
Escapamos.
Corremos.
Una puerta, directa, al exterior.
Y me acuerdo de la vez que me dijiste que podías sacar el mantel de la mesa sin tirar las cosas que estuvieran arriba. 
Me acuerdo de las risas, mientras levantábamos las copas rotas, las botellas heridas.
Las velas.
El incendio.
La explosión.
Como si recién hoy, tanto tiempo después, pudiéramos entender cuán mal salió el show.
Por último recuerdo tu sangre,
la mía, 
el brindis con los restos.
Murieron nuestros amigos.
Murió todo lo demás.
Murió
Todo.
Y corremos.
Como si alguien hubiera sacado la realidad de debajo de nuestros pies,
sin alterar nuestro equilibrio.
Aplausos, de pie.
Mientras
corremos.

liberación


HAY UN SÓLO MODO DE HABITAR EL VACÍO:
ser el vacío.


La conciencia absoluta, la que a veces viene, está embargada, y sólo quedó la confusión, el horror de comprender, demasiado tarde, que ya no te garcho como ayer, que todo, en realidad, siempre fue la duda, que no hubo error en las pesadillas de presagios, de magia, de liberación.
(magia
para liberar
las
pesadillas)
La conciencia absoluta se esconde, para luego escurrirse entre los dedos, de modo irremediable. Como agarrar agua
Como fluir
Como mojar
Como las lágrimas
Todo.
La conciencia absoluta brilla, mejor que nunca, y no sintoniza ninguna otra conciencia, como si hubiera perdido mucho,
pero ganado más.
La conciencia absoluta está sola.
Sola
está.

histérica y explosiva

25 feb. 2012


COSECHA-BARDO


Dejo los temblores, debajo de la almohada, con la carta que me escribió mi amigo imaginario el día que se suicidó, porque yo era muy aburrido.
Le llevo flores siempre, ¿sabías? Y bailo sobre su tumba, para compensar todo el tiempo en que le di vuelta la cara… Bailo porque es lo que él hubiera querido; lo que él hubiera hecho en mi lugar.
“pero olvídate, yo no me mato ni en pedo… todavía hay muchas cosas que me gustaría morir
(y, algunas, con vos)”
Dejo los suspiros en un mueble viejo, que antes guardaba las revistas que compraba y no leía, los cuadernos tímidos, de tapa roja, los libros feroces, los licores de fuego (bautismo: bienvenido al resto de tu vida).
Del pasado guardo el recuerdo
de lo que recordé una tarde, cuando jugué a recordar
lo que seguro recordaría
en 
un
futuro.
Ahora.
Así que dejo la alergia, la paranoia, la cara de miedo que siempre me vendió, las palabras susurradas, los gritos necios, los intentos fallidos, los golpes contra la pared, las paredes escritas, las monedas gastadas en juegos de sacar muñecos con pinzas flojas, los exorcismos, cuando yo vomitaba mi propia cara, cuando yo me decía: “¡calmate puta!”, 
y no me daba ni cinco de pelota.
Dejo esas pajas con videos amateurs, que siempre me resultaron tristes, que siempre redundaron, cerca del final, en pensamientos pelotudos
(“¿seguirán juntos esos dos?”)
Dejo.
Riego.
Me desparramo.
Dinamito.
Y espero, tranquilo, que alguien, algún día, pise un fragmento de mí,
que me descubras, 
por error,
y pierdas una pierna, una mano, 
la cabeza, 
el corazón.
Dejo.

infinidad de veces

23 feb. 2012


SI EL ECO NO EXISTE, 
¿qué nos queda?


Un desierto, en bicicleta, tratando de no cerrar los ojos, para evitar la tentación.
Y la tentación es dormir y soñar:
con un desierto
recorrido en bicicleta.
Mientras las pupilas continúen mutando (inventando cada centímetro) el sueño será eterno, crucificado a orillas de un manantial que no existe, o que queda del otro lado, como un chiste contado de madrugada, entre susurros. 
El chiste del que te reís, por más que no llegas a escuchar el final, por más que la situación no amerite contar un chiste:
a veces,
el chiste
(y la ilusión, siempre la ilusión)
está.
Quieras o no.
Y no queda otra que pedalear, sin chance de poder dar media vuelta y volver:
los desiertos no tienen puntos cardinales: los desiertos son un único camino, superpuesto infinidad de veces.
El viento en la cara: arena de vidrio:
una cicatriz.
dos.
tres.
todo en vos
(como un único camino,
superpuesto infinidad de veces)
Y la sangre es la nueva lluvia, musa de las flores muertas, que jamás nacen en el desierto,
que jamás nacerán en el desierto.
La arena formando los rostros
que pronto serán arena;
como si todo hubiera estallado, en minúsculos diamantes, sin que puedas entender si esa porción de piel es el brazo de tu amigo, la pierna de tu novia, la mejilla de papá:
es un pedazo de piel más:
todos somos un mismo lugar.
Y pedaleamos, para ser otra cosa, que no se desarme tanto,
ni sea una mentira.
Pero estás acá y allá, 
nunca yendo
ni viniendo
pedaleas
en 
la 
nada.
Es 
un 
hermoso 
desierto.

hacer todo mal

22 feb. 2012


CASI COMO UN CORAZÓN


Si no existiera la manzana yo la inventaría y diría que no sólo es una manzana… Y jugaría con ella. Y le pondría nombre. Y sería mi mejor amiga. Y le hablaría mal de todos, tirado en el césped, disfrutando su dulce compañía. 
Después, de a poco, le empezaría a decir que sí, para hacer no. Y espiarla. Y ver si me extraña. Y sentir que siente amor. Y sentir que siento dolor. Alejarme. Pensarlo. Meditarlo. 
La manzana me conmovería. 
Le diría “chau”, pero no me la podría sacar de encima. 
Y si no llamara ella, llamaría yo.
Le contaría, una noche de tormenta, súper borracho, que yo la creé. 
Va a decirme que ella creó mi deseo de crearla. 
Yo me reiría. 
Me diría: “si vos no existieras yo te inventaría”.
Dejaría de reírme. 
Qué ganas de hacer todo
Mal
Mal
Mal
Y tratar de no ser esclavo de mi libertad.
Y sentir que soy un lugar lindo, prendido fuego.
Qué 
bueno
desearte.

acepto

21 feb. 2012


Los mapas se prendieron fuego en el primer accidente


Y cada vez me cuesta más entender al personaje de los primeros cuentos… Los cuentos de verdad, cuando ya no había Jhonn, ni Mike, ni Eddie, ni tanto adorno que era lindo, pero poco sincero; cuando aprendí el oficio de robar, perdido en un laberinto de espejos, cuando hice la promesa más importante, cruzando los dedos; cuando buscaba mesas solitarias, esquivando el hogar (sin ansias de hogar); cuando construía en base a flechas, círculos y fórmulas, embriagado por una melodía en cámara lenta; cuando el video clip, con mucha poesía, me tendía la trampa (ACEPTO).
Y cada vez me cuesta más
(y más)
entenderme,
a la vez que cada detalle se vuelve una sonrisa escondida (un cuchillo oxidado), cargando de lógica mi caverna, las cuatro paredes que ya no temo, que son una nave que despega, explora, se estrella… y la inocente lapicera que cuelga de mi (con el héroe que pierde, la minita que muere y el villano asustado) ya no soporta tres segundos sin pedir a gritos mis silencios.
Cada vez me cuesta
más;
y cuanto más me cuesta
más 
fácil
es
(entender, que jamás podré entender,
Los paisajes por venir)

piedra libre

19 feb. 2012

-Veo, veo.../ -¿Qué ves?/ 

-No lo vas a querer saber.
Me veo en un hotel, distante, de frío mármol, de noches frescas y cargadas de fuego, en alguna montaña perdida, una primavera eterna, con jardines de flores violentas, con dolor, con hermoso misterio.
Flores extraterrestres.
Me veo bien vestido, envejecido, en una habitación circular llena de fotos: mías, de otros, de pelis, de libros, de nadie. Me veo arrodillado, tan quebrado que me dan ganas de pedir, por favor, para que todo lo que tenga que suceder, suceda.
Por favor, quebrame.
Me veo con un puño cerrado, como si cerrado estuviera el corazón, como si cerrada estuviera la puerta, como si cerrada estuviera la memoria, que ya no recibe visitas, que se dispone a vaciar.
Me veo ahí, habiendo atravesado, profano, víctima de una visión que me excede.
Espiarnos en sueños
Un graffiti con una amenaza de muerte
Una frenada inoportuna
Un disparo
El ladrido de un perro
Alguien en el techo
Humo
Discos rayados
Cenizas
Me veo solo, intuyo los tácitos de cada arruga, de cada cicatriz, de cada amuleto mal disimulado.
Me veo.
Estoy riéndome
De mis lágrimas
Que hoy, 
Tan lejos,
Me parecen cercanas.
Mi palpitar retumba en el palacio.
Fuerte
Acá
Allá
Todos mis yo respiran igual.
Me veo: 
Me veo recordando:
recordando el momento en que me vi 
por vez primera.
El inicio
te todo.
¿cuánto me queda por descubrir?

Gracias, pesadillas...

18 feb. 2012


APRENDÉ, PANDORA


Ves que la puerta se abre sola, y la ilusión del viento es tu tonto consuelo, tu osito para abrazar cada noche, tu copa tardía, para desmayarte y no pensar.
O pensar que algunos días ya se acabaron, que ahora, las pesadillas, hay que guardarlas y dejarlas, para el que viene. Adentro de la caja, un lindo moño, decir gracias.
“Gracias, pesadillas… gracias por mamá con cara de lobo, por las calles cubiertas de pantano, por los cines en llamas, los escombros de lugares profanos
(lejanos)”
Vos ves una puerta que se abre sola. Yo veo el picaporte girar. 
El viento, es viento.
O son voces.
Pero el viento no abre puertas.
En mi Mundo no.
Y ese es el conejo con el que me acuesto, todo lo que hasta el momento me niego a devolver: no me importa quién venga detrás, esta caja la encontré tirada y no la voy a regalar.
Incluso está más llena.
Siempre pesa más.
Como los pasos en el techo
O los susurros de la oscuridad
(son gatos que se pelean
a los muebles les gusta respirar)
Ves que la puerta se abre sola.
Yo veo el picaporte girar.
En algún momento de éxtasis nos vamos a encontrar, para que yo me vuelva más escéptico y vos empieces a gritar.

en el medio

16 feb. 2012


Alguien no nos veía,
y le dimos Libertad


Perdoná, sé que no te cabe hablar de esto, pero, insisto: Cuando jugamos a terminar, ¿vos te lo estabas creyendo?
Porque resulta que todo empezó a terminar. Y una vez que algo termina después queda terminando, como en un espiral, que nace del centro y se expande… Imparable, pero predecible: las circunferencias poseen una sabía inteligencia.
Como esa banda, que fueron siete veranos, que fueron las puteadas más tristes y más de verdad… Con ganas de ladrar desde debajo de la mesa, porque: “me calienta, me enojo porque es mío, pero no pedí que sea mío”. 
Me tomé mi tiempo para traicionar a mi primer amor… Luego, el fin no dejó de suceder, y cada nuevo comenzar es el dolor de todo lo perdido, lo hermoso, lo que antes no había entendido 
(y siempre desfasado en la revelación)
¿Por qué me sorprendo cada vez más? ¿asimilo más? ¿cuánto menos asimilo?
Como ese libro que era una totalidad y ahora es un grupo de fragmentos, que orbitan…
Una nueva dimensión. Y nos seguimos expandiendo, dividiéndonos, con cada punto final
.
Como esas charlas tan bien entretejidas, que de pronto empezaron a enredarse, con idas y vueltas, cuestionando a la propia trama que les daba de comer.
Perdoná, sé que no te cabe hablar de esto, pero pensalo así: si fuéramos esa peli que no nos cansamos de ver éste es el momento en el que el chabón se mira al espejo y frunce el ceño, asustado y fascinado. 
(vos sos uno, yo soy el otro)
Sé que te ponés paranoico cuando lo menciono, sé que pensás que alguien podría escucharlo, pero despreocupate… No sos tan importante.
Yo tampoco.
Sé que te incomoda un poco, pero vamos a asumirlo:
Había alguien.
Ahí, en el medio.
Había alguien.
Lo sabés.
Lo sabés tan bien como sabés que lo matamos.
O lo dejamos morir.
Tranquilo.
No hay que juzgarnos.
Los muertos
muertos son.
Sólo quería decirte, y perdóna, sé que no te cabe hablar de esto, que deberías pensar en una tercera teoría, que es el origen de toda luna, de toda tierra sin explorar. Una tercera puerta: la del sótano.
Porque había alguien.
Ahí, en el medio.
Y capaz se pegó un tiro,
Al tiempo
Que
Sonreía.

Capaz
Recién
Empezó.
Era eso.
Perdón.

juicio

15 feb. 2012


RECORDATE 
(de atrás y adelante)


Versión 1
Es como un menos diez (-10), porque hay cosas que nunca van a dejar de restar, porque sumaron demasiado y todo (+), con el tiempo, pierde el pelo, las mañas, las uñas. Todo (+) es un futuro (-). 
Lo mismo.
Pero sin un algo.
Que, 
a veces,
puede ser demasiado especial.

Versión 2
Y estás hablando de la inmensidad, de cómo estamos deshaciendo el mundo, sin fijarnos… Y te juro que te entiendo, pero ya no te quiero escuchar. Porque no pienso que estemos mal, pero tampoco voy a festejar.
Hoy, lo único que quiero es preguntar.
Porque de tanto predecirlo
lo dije
de un modo
especial.

Versión 3

Vos diciendo que ibas a decir en el pretérito de una futura afirmación:
“lo peor,
para vos, 
es no ser especial”

Veredicto
Uno nunca deja de ser un desconfiado, sólo que aprendemos a fingir.
Todos somos un punky borracho que sueña con cambiar algo mientras le meten el dedo en el culo, le sacan una foto, la suben a facebook y lo etiquetan.
Es un poco humillante ser tan
pero tan
pero tan
especial.

ciudades

14 feb. 2012


CON EL PUNK ROCK EN LA CONCHA


No me parece edificante de tu parte que me hagas “fuck you”, como si pudieras reírte sin llorar, como si por las noches no soñaras con la habitación en la que te criaste, en la que te dibujaron el cuento de la princesa, en la que rompiste trece vestidos, sintiendo que crecías, que eras enorme, que podías morder al Mundo y chuparle la sangre
(es agua con colorante)
No me parece edificante de tu parte que hagas esa mueca que hace que tus ojos me recuerden que te vas a morir, como si estuvieras afuera, como si yo fuera un tremendo pelotudo por estar adentro, por preguntarme, una y otra vez, “¿qué está pasando?”, como si no hubiera tiempo para representar la función, como si te cagaras en el público
(“mirá, nos miran…")
No me parece edificante de tu parte que rompas mis libros, como si todavía te picara la concha con el punk rock, como si te emborracharas para ver dibujos animados, como si creyeras que la sombra del baño es un fantasma, como si te asustaras de verdad, como si leyeras convencida, como si no hubieras vuelto mito lo único que jamás debiera volverse mito: el pasado
(hola, no sos tan interesante)
No me parece edificante de tu parte que cierres de un portazo, como si no fuera verdad que te reprimís los gritos, por temor a reconocerte ahí, como si no fuera verdad que lloraste con una peli bien forra con tal de salir a mirarte en otras pupilas por unos microsegundos miserables y llenos de nubes, como si no fuera verdad que le mentiste a alguien en un mensaje de texto, por mucho que sabías que más bajo no se puede caer, como si no fuera verdad que mentiste sobre las aventuras con tus amigos, que nunca fueron tan épicas
(fueron mejores)
No me parece edificante de tu parte que ya no escuches lo que ahora estoy diciendo, como si
quisieras dejarme sin sonido
sin voz
sin eco
suspendido
en
PAUSA
en
el texto 
Inconclu-



(ya no me acuerdo tu cara:
dos
ciudades
fantasmas)

el quién anterior

13 feb. 2012


VOY A SER UN BUEN FANTASMA


¿Y quién va a llenar el patio cuando yo ya no salga a la madrugada, afiebrado, a mear las plantas, con lágrimas en los ojos y el corazón estallando, preguntando, tembloroso: “¿qué pasó?” ?
¿Quién va a cocinar para amigos cuando yo no esté para freír porquerías, para drogarme con la puerta cerrada y preparar tragos berretas, corrosivos y cargados de buena imaginación? ¿Quién va a prender las hornallas cuando yo no esté para apagar los incendios de cucarachas, de bichos, de lo-que-sea?
¿Quién va a mirarse en el espejo del baño cuando yo no esté para dejar la luz apagada y vomitar, sonriendo, mis buenas intenciones, mis malas intenciones, mis intenciones completas? ¿Quién va a peinarse con esmero cuando yo no esté para enredarme el pelo en la ducha, disimulando el dolor, deseando que el agua me arrastre, me lleve, me haga conocer la alcantarilla tan, tan, tan profunda?
¿Quién va a rezar en esa almohada cuando yo no esté para desmayarme, para esconder el tarot debajo de la fundas? ¿Quién va a soñar con algo feliz cuando yo no esté para soñar con algo diferente, igual, mejor y peor? ¿Quién va a garchar en esa cama cuando yo no esté para pensar en poner otro cuero, ser perverso jugando, ser egoísta y no ser, de tanto ser otra persona? 
Todo.
Y no.
¿Y quién va a mirar las noticias viejas de mañana cuando yo no esté para tirarme en el piso a decir cosas tontas, de esas que te hacen pensar que soy un pretencioso y un infantil? ¿Quién va a tomar mate cuando yo no esté para prender otro cigarro y suspirar, como si eso dijera algo, como si fuera suficiente, como si pudiera decir?
¿Quién va a pensar en otro “quién” cuando las agujas demuestren que todos los días son iguales, partidos en dos?
¿Quién va a pensar en el “quién anterior”?
Soy la respuesta a todas mis preguntas.
Y cada certeza adquirida es la duda de mañana.
Que siempre
Fue 
Ayer.
Mi casa
Es
Tu casa.

de reojo

12 feb. 2012


ME GUSTARÍA QUE MIS OJOS TUVIERAN EL PODER DE PRENDER FUEGO LO QUE LEO


Observo tembloroso, de tanto estar entero, escondido entre las sombras, evaporando paranoia y apretando los puños; presintiendo de antemano el fracaso de mi intención de mostrarme despreocupado, valiente, dueño.
Mi intención de mostrarme amigo.
Amigo de la noche.
Del peligro.
Pero el sólo hecho de asociar la noche con el peligro me vuelve una parodia de mi mismo… Porque veo los rostros duros y fascinados de los que no enfrentan nada.
Nada más que la dureza
y la fascinación.
Veo los rostros que me miran de reojo, que no detienen sus conversaciones cuando pasan cerca, que no van a dedicarme una reflexión tardía, cuando se encierren en sus casas.
Probablemente porque no se encierren en sus casas.
Veo los rostros iluminados, que aún no alcanzan a explotar.
Todo el potencial de la destrucción.
Y la soledad.
Todo 
el 
potencial.
Y ya soy un poco extranjero de ciertos lugares. Porque conquistar unas tierras es abandonar otras.
-No me preocupa que maltraten el césped de mi antiguo jardín. No me preocupa que allí se festejen fiestas. Que allí se cometan asesinatos. Que allí haya orgías, bailes y excesos desenfrenados… Sólo me preocupa que mi antiguo jardín me haya olvidado.
No se trata de ser algo para alguien, sino que alguien para algo.
¿no?
Todo 
este
algo.
Observo tembloroso, de tanto estar entero, escondido entre las sombras. Y sé que no estoy haciendo más que observarme. 
Le doy un sutil 3D a una caricatura clásica, ya gastada desde mi infancia. 
Todo lo que no comprendí, lo que no podría haber comprendido, lo que siempre supe que sería así.
Yo, mirándome de reojo.
Dos veces.
El cuadro se completa, con la muerte del artista.
La 
Prematura 
Muerte
Del
Artista
que es la eternidad del espectador.

hace una fiesta atrás...

11 feb. 2012

LAS RESACAS NO SE COMPARTEN


[Resumen de la situación:]
Despierto en un vehículo que avanza a toda velocidad. Es de noche. No hay música. El motor no ruge: respira. Me imagino a una bestia que corre con los ojos cerrados, furiosa y pasional.
Suicida.
Estoy recostado en el asiento, por lo que no distingo el paisaje tras las ventanas. Fragmentos de luces. Luces enceguecedoras. 
¿Dónde estoy?
¿A dónde voy?
Tengo la sensación de que recorremos la ciudad, pero no puedo dejar de pensar en un desierto. Un desierto de arena oscura, de nubes bajas. La luna asomando en interludios histéricos, burlona.
O cautiva.
Como yo.
¿Quién maneja?
Es el auto de otro, sin dudas.
Como tampoco hay dudas de que vengo de una fiesta.
La cruda nostalgia, la culpa, el temblor en el pecho, el escozor en los ojos, el gusto de algún beso, las marcas de una pelea. Sí. Una fiesta. De las buenas.
Conservo una botella.
Vacía.
De las de antes.
¿Y ahora?
No recuerdo.
No me levanto, para no alarmar al conductor. De pronto me parece terrible la idea de un accidente.
Me parece terrible la idea de que todos justifiquen mi muerte: “venía de una fiesta”. Con tono despectivo. 
Como si eso dijera todo.
¿Podemos resumirnos a así?
Antes no le tenía miedo a los accidentes.
Ahora tengo unas tácitas ganas de vomitar. 
No quiero. Pero sí.
Y mi techo es este techo: el de este vehículo que avanza, 
a toda velocidad.
Suspiro e intento relajarme. Hay algo de felicidad corriendo en mi estómago, girando, con hiperactividad. Como un perro que se persigue la cola.
Necia.
Y pura.
Felicidad. 
Decido que no quiero ver los ojos de quien conduce. Podría pasar que descubra pupilas que no quiero descubrir, clavadas en el espejo retrovisor. Podría pasar que descubra que no hay conductor y estoy en una pendiente.
De un modo,
u otro:
Sería triste que sólo me quedara gritar.
Pienso.
Siento.
Pienso.
¿Cómo era todo antes de la resaca?
Me dan ganas de reír.
Nunca voy a poder contarle nada a nadie.
Es lo mejor que puedo contar.
Eso y que la fiesta sigue sin mí.
Estoy
Muy
Seguro.
[Fin del comunicado.]

*alguna vez*

10 feb. 2012


Desperté todo mojado: lloraba.


Recuerdo que tuve una buena idea…
Alguna vez.
Recuerdo haber festejado, prematuro y embriagado.
Recuerdo cada copa.
Pero ya no la idea.
Y presiento, 
(presiento el complot
presiento la conspiración
presiento los agujeros en la pared)
que la ausencia era parte de la idea. Como si la idea misma hubiera decidido que era demasiado grande para dejarse cazar.
Y me cazó.
Imagino a una idea, con otro adepto pasivo.
La idea está en mi, latiendo, llenando de vacíos los espacios. 
Pero es intransmisible como idea.
Sólo
Puedo
Decir 
Que
Está.
Alimentándose
para mutar;
para ser escupida como otra cosa.
Robándome.
Violándome.
Quiero que ya nadie confíe en mis palabras.
Creo que soy un virus más.
Otro concepto que rebota,
en el pecho agitado del mundo.
Un pelotudo, 
muy conmovido,
con ganas de trascender.
Recuerdo que tuve una mala idea…
Alguna vez.

café, café

9 feb. 2012

LA MUERTE DEL RITUAL


Todo está lleno de cables, de significados intrínsecos, de hermetismo eléctrico, de luces parpadeantes, de impulsos y reacciones, de magnetismo, sonidos en morse.
Radiación y cuenta regresiva.
Todo por un café.
Caliente.
Y creo que la trampa consiste en entender cómo funciona, para entender, por consecuencia, lo que no. 
Siempre no.
Todo no.
FUNCIONA.
Y ya no hay garantía para tanta maravilla, porque la sorpresa agoniza con cada interruptor que grita, con entusiasmo: “podés conseguir lo que quieras… que se pueda conseguir”.
¿Te pusiste a pensar en la complejidad de cada cosa?
Cada
Pequeña
Cosa
Y quizás no me lo merezco. 
Y quizás soy un mediocre más.
Pero más que mi micro-ondas me gustan las palabras que, en armonía, conjugan una idea:
“Todo es tan simple que asusta”
El problema consiste en saber que mientras más pensás más 
(más y más)
se enfría tu café.
Tu
Puto
Café
Caliente.

unayotravez

8 feb. 2012

LAS NO-INSTRUCCIONES


Cuando todo empieza a tener sentido, y es imposible que no lo tenga, el no-sentido destila como única respuesta a cualquier interrogante de carácter universalizante.
A su vez, el no-sentido máximo del existir (ser) es, sin dudas, la prueba final y contundente de que cada acto-individuo está ligado de modo profundo a cualquier otro acto-individuo, sin importar que la naturaleza del mismo sea, en apariencia, opuesta.
Resumiendo: el no-sentido tiene demasiado sentido, y eso nos vuelve piezas en negativo (no) de un circuito ya oxidado.
El circuito de algún juego roto y olvidado bajo pilas y pilas de manuales y textos escolares. 
Un juego simple y tonto que nunca pudiste ganar… 
¿Abandonaste?
Para que las luces se enciendan sólo hay que conectar
(unayotravez)
sin sentido
hasta descubrir que la gracia siempre fue no saber qué había que hacer para ganar.
Es lo único que tiene sentido:
Poder
Volver
A
Jugar

tontas, tontas esperanzas

7 feb. 2012


OFERTA:
como si se tratara de enamorar a alguien


Salen por las grandes puertas. Salen de la fortaleza. Salen del templo del nuevo Mundo.
Salen cargados de bolsas, con miedo, con culpa, con poca pasión.
“¿Cuánto gastamos?”
“¿Podríamos haber gastado menos?”
Y las puertas se abren y se cierran solas. Porque ellos no te necesitan… Y por mucho que te guste pensar que se abren porque tenés un alma la realidad es que entrar a un lugar a cambiar papeles de colores por comida no te hace, justamente, merecedor de un alma.
Mi alma está borracha, en casa. Y sin embargo las puertas también se abren para mi.
“Bienvenido”
“Andate a la puta que te parió”
Es la actividad para la que nos entrenamos, es todo nuestro instinto de supervivencia, el instinto básico, reducido a una pelea en la caja, para llegar antes, para poder descargar un poco de ira, para mirar mal y bufar, para observar, con terror, como los números se acumulan, formando cifras sinistras. 
Nadie lo ve gracioso, pero reímos.
“¿Aceptás tarjeta?”
“Sí”
“¿Cuántos pagos sin interés?”
Y sonreímos más, como si se tratara de enamorar a alguien. 
Esperanzas.
Tontas, tontas, esperanzas.
Trato de disfrutar lo poético del acto. De lo miserable, de lo jodido.
Estamos jodidos. No deja de ser poético.
Y trato de disfrutarlo, mientras tengo fuerzas suficientes como para ignorar el miedo, la culpa, la poca pasión. Trato de disfrutarlo, a sabiendas de que todo se paga.
“Es gracioso, ¿no?”
“Eeeeeh, ¿lo qué?”
“Esto… Todo se paga… Es gracioso”
“Eeeeeh, sí… Ponele. Son 105, 95”
Y ya no sé si me río por la poesía implícita o por querer caerle bien a esa chica.
Para 
Una 
Pequeña
Rebaja
Pero sólo consigo:
“¿Querés donar los 95 centavos?”
Y eso ya deja de parecerme horriblemente bello para parecerme horrible. A secas. 
105, 95 en cervezas. 
Me voy.
Todo esto es una mierda.
Una gran mierda.
Mi mayor preocupación es que mi alma no haya muerto atragantada con su propio vómito.
Por favor…
Hoy no.

violeta intenso

5 feb. 2012

Cuando las calles horribles de siempre
son las calles hermosas de nunca


Hay un conejo al lado de mi cama. Es blanco. Como todo en el hospital.
Me dice que la tormenta se aproxima, que el cielo, afuera, es violeta. Intenso.
Como vivo.
Como muerto.
Hace rato que no miro el cielo. Lo suficiente como para haber olvidado mi primer amanecer, cuando no era importante ver un amanecer, cuando sacar fotos era el ejercicio más pelotudo del mundo. 
Como dormir siesta.
Como preguntar “¿cómo te fue?”.
Llegan ecos: de risas, de llantos, de peleas… A veces parece que hay una pareja garchando (imagino a dos enfermeros jóvenes, pasándola de lo mejor). Pasos, corridas: algunas sombras por debajo de la puerta. El Mundo sigue, pero me quedo afuera. O muy adentro.
Como cuando salíamos de vacaciones y no queríamos admitir que extrañábamos las calles horribles de siempre.
Como cuando dijiste, por primera vez: “Mirá… Capaz que deberíamos aflojar un poco con esto”.
La tele quedó con una perpetua lluvia de puntos blancos y negros. Y a veces sueño que abro los ojos y la programación sigue. Y nos veo. Cuando no nos veíamos. Cuando, a decir verdad, no pensaba en contarte mis secretos. Cuando no hubieras sido capaz de matarme.
Como matamos al verano.
Como matamos al pogo, que un día se fue, y nunca más volvió.
(chau pogo, que bronca nunca haberme despedido)
La radio se quedó sin pilas, y tiene el cable cortado. Dejamos de escuchar música, para poder escuchar, de verdad, lo que ya habíamos escuchado alguna vez. Y todos los temas hablan de este lugar, de lo que me pasa ahora, de lo que siento ya, ¿no es la mejor sensación del Universo?
Como cuando leer no era más que un hobbie.
Como cuando escribir no era más que un hobbie.
Vivir
Era
Un 
Hobbie
Y supongo que a todos nos toca agonizar, porque para vivir hay que estar muriendo.
Una vez.
Y otra.
Y van cien.
Y el conejo blanco me mira. El único testigo de una pérdida precipitada.
-¿Falta mucho?
-…
-…
-Se aproxima la tormenta.
No puedo evitar sonreír, cerrar los ojos y desear que sea una hermosa, hermosa, hermosa tormenta.
Amén.