Estamos acá

28 nov. 2011


¿Quién salta conmigo?


Me roban algo que me pertenece pero que no es mío; y lo hacen con violencia, en cada madrugada, perfeccionando el ataque en cada ocasión, sin escrúpulos.
Me enseñan a hacerlo, me cuidan, me odian. Me dejan pistas que no dicen nada, que no revelan ningún misterio, que no llevan a ningún tesoro. Hay un único mensaje: estamos acá, y no podés hacer nada contra eso. 
Me dan una linterna, en un desierto oscuro… y por cada sombra que logro, muerden. Para que no me distraiga. O para que me distraiga y deje de hacerlo, así dejan de distraerse. 
Me estoy alterando, no voy a negarlo. 
Toda la inmensidad, las risas en el viento, las lágrimas que caen junto a mis zapatillas llenas de polvo, cada vez que agacho la cabeza. Me rodean, pero no están ahí, me estudian, a pesar de que saben todo de mi, estoy donde querían tenerme, pero, aún así, están asustados… Y me dejan caminar, otros cuantos kilómetros, porque creo que están enamorados. O yo estoy enamorado. O están enamorados de que yo esté enamorado.
Sea como sea: muerden.
Un poco más.
Yo pregunto “¿dónde estoy?”.
Ellos preguntan, embriagados: “¿a dónde vamos?”.
Los sueños son de arena, el tiempo es de arena.
Las playas del Mundo, las vacaciones, el mar.
Los llevo, porque me llevan.
Otro desierto.
Soy como el flautista de Hamelin… Sólo que las ratas no son ratas. 
Son dioses.

sincro-profético

24 nov. 2011


Perdón, pero, ¿cómo te llamabas?


Si vos hubieras leído los libros que yo leí en quinto grado estarías del orto, como yo, con una sonrisa de pelotudo que te va a durar toda la vida. El mundo es Lindo. La puta madre.
Si vos hubieras estado cuando me emborraché por primera vez sabrías por qué me gusta ir a visitar a ciertas personas con una cerveza bajo el brazo.
Si vos hubieras sentido lo que yo sentí cuando imaginé a mi personaje favorito muriendo en una cama de hospital sabrías por qué estoy tan convencido de lo que digo súper convencido. 
Si vos hubieras visto lo que yo vi el día en el que me dejaron sólo en una casa que no conocía sabrías que cuando hablo de otras dimensiones estoy siendo revelador. 
(¿Soy un profeta, mi señor profeta?)
(¡Claro!)
Si vos hubieras olido la muerte que olí una vez en una cárcel que ya no existe te parecería lógico que la justicia me suene, siempre, tan relativa. 
Si vos hubieras predicho que yo me hubiera imaginado qué hubiera sucedido si vos me hubieras conocido sabrías tanto que es tonto que escriba lo que vos estarías escribiendo. Escribís. 
ESCRIBÍS.
Si vos me hubieras aplaudido, hoy el Mundo sería diferente. O no. Posta.
Si vos hubieras conocido mi pene sabrías que la fuerza no está en el tamaño.
Si sabés eso, ya está.

 ***

Ah, claro, somos como una cadena de conexiones no lineales, como esas que pasan cuando soñás… Y pasa que cuando me extrañas, yo existo, y vuelvo real a otra persona, a la que extraño, a la que no conocés, que no te conoce. Y esa persona piensa en alguien fuera de la ecuación, trasformando una premisa en una infinidad. Somos Historia, que es lo único que inventamos.
Hasta que nos agarre una amnesia universal y quedemos puteando, por los rincones, borrados, en una sola conciencia.


examen

23 nov. 2011


Todas las formas posibles
-Memoria en Múltiple Choice-


No me acuerdo. No sé si primero estuvieron las figuritas de monstruos o las figuritas de dinosaurios. No me acuerdo si mi mejor amigo primero me inspiró o me mintió. No me acuerdo si primero me reí o te rajé una puteada. No me acuerdo si primero tuve ganas de pajearme o me enamoré. No me acuerdo si pensé que me estaba mintiendo o si siempre me creí mis palabras. No me acuerdo si la primer historia fue de zombies o de fantasmas. No me acuerdo si mi primer noche sin dormir fue por una pesadilla o por una chica. No me acuerdo si mi peli preferida la vi por primera vez en casa o en casa de mi abuela. No me acuerdo si terminé de leer IT en mi habitación o en el colegio. No me acuerdo si estaba contento o enojado. No me acuerdo si fuiste vos la que dijo “Hola” o si fui yo el que dijo “Chau”. No me acuerdo si el día que confié en mí estaba nervioso o simplemente con ganas de cagar. No me acuerdo si lloré más de lo que reí. No me acuerdo si me imaginaba de chico o si nunca existí. No me acuerdo si mi papá siempre fue igual o si será que nunca cambió. No me acuerdo si cuando me iba de vacaciones extrañaba a mis amigos o extrañaba estar sólo en el lugar más chiquito y confortable de la casa. No me acuerdo por qué me conmoví el último día de clases… Pero me conmoví.
(¿Qué boludo, no?)
No me acuerdo si el primer día de facu ya supe que no terminaría la carrera o si eso fue una sorpresa. No me acuerdo si me importó pensar en el tiempo perdido o si me cagué en todo, sin querer, pero casi riendo, como SIEMPRE. No me acuerdo si cuando me obligaron a usar zapatos me sentí conforme o muy traidor. No me acuerdo si la primer noche fuera de casa pensé en que me matarían lejos de las personas que me conocían o si recé por ser eterno, no volver y ya.
No me acuerdo si cuando entendí cómo hacer lo que hacía sin entender festejé borracho o drogado. No me acuerdo si festejé.
No me acuerdo si cuando por fin me compré un disco original lo hice por curiosidad o porque sabía lo que quería. No me acuerdo si primero me dieron una buena trompada o un buen beso (de los que no son para vos pero quedan en el borde el labio, temblando). No me acuerdo si la plata con la que me compraba remeras negras con inscripciones de bandas mamá me la regalaba o yo la robaba. No me acuerdo si antes de estos graffitis había otros graffitis. No me acuerdo si ir a un recital era igual antes que ahora. No me acuerdo si no atender un llamado siempre me dio culpa o si la culpa es culpa de mi propia culpa por sentir culpa. 
No me acuerdo si decidí nunca tener hijos el día que mis viejos me entendieron o si fue el día en el que yo los entendí a ellos.
No me acuerdo muy bien de las cosas que dejé de acordarme.
De a poco, muy de a poco, todo empieza a quedar lejos. 
Muy lejos.
Yo te avisé.
Acordate.


[las respuestas erróneas no restan puntos]

conspiranoico

22 nov. 2011


Pijas cortas y Soles en rebajas


Creo que soy un tipo tonto, dentro de un Mundo lleno de chabones piolas, que saben centrar su atención, planificar a futuro y construir, con certeza y frialdad, toda esta enorme maquinaria, llena de luces de colores, de fuegos artificiales de mentira… Llena de prisiones y de casas, de escuelas y psiquiátricos, hospitales y plazas.
Soy un tipo tonto, dentro de un Mundo lleno de copados que entendieron la alquimia de ceros y unos, aniquilando al dos, que ya no vale nada, borrando de los libros de historia el tres, que antes era la meta y ahora es fósil. 
Soy un tipo tonto, dentro de un Mundo lleno de flacos que hacen en función de una utilidad, tan seguros de que estamos y estaremos, que somos raza… Y yo me siento solo o muy diferente a todos (tonto) dentro de un Mundo que no abraza, pero no te golpea. 
Sabemos convivir. Qué mal.
Soy un tipo muy tonto, dentro de un Mundo donde el más mínimo detalle puede ser explicado… ¿Por qué veo Magia? ¿Por qué por qué por qué? 
¿y si es tan fácil, por qué no lo entiendo?
Ah, claro, porque soy un tipo tonto, dentro de Mundo de superdotados del cerebro, de pijas cortas y soles en rebajas. 
Soy un tipo tonto. Muy. Tonto. 
Pero eso no significa que no piense. Significa que no pienso como vos. 
Pienso. 
Como vos.
Lo mismo, pero no es igual. Porque yo soy un tipo tonto, que si se equivoca sería un tipo que escribió la Conspiración más indignante de todos los tiempos. 
Y eso me convertiría en un genio, ¿no?
Así que no sé. 
Soy un tipo muy tonto, con aspiraciones.

Entre desconocidos

17 nov. 2011


ACCIDENTAL-MENTE


¿Me conocés? ¿Nos conocemos? ¿De dónde?
Estoy un poco enojado, así que te quiero lejos de mi vida, tan lejos que puedas escucharme cuando susurre que mejor me quiero esconder bajo la cama… Y dame la mano, bien fuerte, tanto que me hagas gritar de dolor y me despierte empapado, en medio de una pesadilla horrible, donde incendias árboles de Navidad, sonriente. Voy a lavarme la cara, para mandarte a la puta que te parió, para desear que tus lágrimas me mojen, para estar bajo el Sol, para sentir tu rostro caliente, contra el pecho, que se agita, que se comprime y estalla, porque el corazón ya no soporta las sombras de la casa, así que rompo todos los cuadros de paisajes inventados, al tiempo que el avión se estrella y vos y yo nos quedamos sin vacaciones, al tiempo que nos miramos a los ojos, ansiosos por no ser dos desconocidos, ansiosos por pensar que al final no estuvimos solos, que no puede ser tan banal, que no podemos estar tan lejos de casa.
¿Me conocés? ¿Nos conocemos? ¿De dónde?

des-hecho

15 nov. 2011


CATALEPSIA COMPULSIVA


Empiezo a borrar las pistas… Porque sólo soy una huella más, con cinco dedos en cada pie (tamaño promedio), librando una cruda batalla contra el asfalto, que se niega a eternizarme.
Y ser uno más es ser uno menos. 
Así que veo la película, veo las líneas… recorro párrafos ajenos, recojo el eco de una conversación que nunca existió, colecciono frases que dejás caer, cuando viajas en bondi. Porque hablar en sueños te puede mandar en cana, pero hablar en bondi es peor.
Me enamoro de las ideas con las que coqueteas por la madrugada, en éxtasis… Esas mismas ideas que amanecen en la puerta de tu casa, asfixiadas en bolsas de consorcio. 
Ahí estoy yo: acariciando muertos, en busca del Frankenstein final.
Rompo documentos, soborno a quienes me conocieron… Y por mucho que sienta el fuego, que me sienta morir, que me sienta feliz, que me sienta estallar… Por mucho que precise que me entiendas sólo cuento con las mismas herramientas que a vos te hacen incapaz. 
¿Y dónde quedan mis postales?
En el momento. Que es tan intenso. Que es tan ayer. Y tan ayer el cemento estaba fresco. Entonces estoy, pero alguien conspira contra mi, contra vos, contra hoy. 
Estamos. Abajo del asfalto frío y hostil. Pero estamos.
Siempre vacío, llenándome, y me pregunto si alguien revolverá mi basura mañana, cuando, otra vez, no sea suficiente. 
Cuando ya esté en otro lugar. 
Irrastreable, una vez más.

Lleno de luz

14 nov. 2011


CÁRCEL EN NEGATIVO


Cierro los ojos: hay un hombre en la oscuridad; una figura que se recorta en las sombras. Alto, difuso.
Está en una habitación que podría ser cualquier habitación, con la salvedad de que no es cualquier habitación: es la habitación en la que vos pensás cuando yo digo “habitación”. Sí, así. 
Y no te olvides de las fotos en las paredes. 
SIEMPRE hay fotos en las paredes. 
Cierro los ojos: hay un hombre en la oscuridad. El hombre en la oscuridad cierra los ojos. 
Entonces me ves: te estoy mirando.
Podrías estar en cualquier habitación, salvo que no es cualquier habitación: es la habitación en la que yo pienso cuando digo “habitación”. 
Nos atrapamos en conceptos ajenos.
Y las fotos muestran a un hombre que saluda, radiante, lleno de luz. Quizás sea un niño.
Cerrá los ojos.
(las fotos son una persona oculta)

Tonto y borracho

13 nov. 2011


DIENTES AMARILLOS


Dos, con un poco de frío.
Envejeciendo, lejos de las calles que nos dieron luz. 
Y soy todo lo que extrañas, lo sé del mismo que sé que podría hacerte reír con un chiste de antaño, de esos que no se escuchan en ningún lado, de esos que se inventan cuando querés decir “Te amo” y decís otra cosa, con cada segundo de tu lado.
Las charlas detenidas, en el vértigo del murmullo.
Mil ojos, siempre dos; uno pensando en otro, en una cadena de no-correspondidos, sosteniéndonos, abrazados bajo la lluvia y sin poder predecirnos un segundo después. Evaluando, especulando, sacando cuentas:
-¿En qué pensas?
-En nada… ¿vos?
-En nada.
Y da risa entender qué genuinas son la trampa y la mentira, que siempre nos permiten descansar, en paz. No hay mejor modo de tener la conciencia tranquila.
Unas vacaciones donde pudimos haber dejado de existir, porque colapsamos y seducimos al Fin del Mundo, haciéndole un baile tonto y borracho… Pero nos distrajimos con pavadas y resultó mejor de lo que esperábamos. Mal pero bien. O bien pero mal.
Sea como sea: estoy seguro que esa madrugada nadie más pensó en mi. Nadie, nadie, nadie. 
Un atardecer con promesas, un restaurante cómplice, un lugar que solía visitar para comprarte cosas que en realidad me gustaban a mi. Perdón, me gustan mis regalos.
Algún bar conmovido, un cine de excusa y cigarrillos sin temor, cuando vos no tosías y cuando a mi no me preocupaban los dientes amarillos.
Dos.
Dos puchos. 
Dos vos; dos yo.
Dos, secándose al sol.
Una eternidad.

...

9 nov. 2011


Lo que hoy cobró vida


Hola, venía a decirte que todos esos discos que te dije que eran una mierda en realidad están buenísimos y que cada vez que me enojaba no estaba realmente enojado. Quería decirte que muchas veces me quedé solo por tonto, porque no sabía que después iba a dejar de tener esa chance, porque mi habitación aún seguía siendo mi mejor amiga y el mundo exterior, con vos y todo, dolía y no parecía un buen plan a pesar de que yo sabía que no podía salir mal.
Venía a decirte que una vez me hiciste mierda, que una vez te esperé y no quería verte… o quería verte y no te esperé. Venía a decirte que yo también tuve miedo con esa peli y no te dije nada porque quería que entendieras que el miedo no era lo que más me importaba en ese momento, quería mostrarte que era especial, que podía fascinarme con otras cosas. Como ahora. 
Venía a decirte que todo eso que está en el medio y quema, que es un abismo, que es un pozo, es lo que hoy cobró vida y nos devora… Creo que rompimos algo importante del Mundo, algo que hace que el Mundo se está comiendo a si mismo… Sé que lo debés sentir, durante las noches.
Venía a decirte que no tengas miedo, que no te preocupes.
Venía a decirte que sé cómo arreglarlo. 
Venía a decirte hola.

Emocionado

8 nov. 2011


Nos vemos.


Va a llegar el día en el que se corte la luz y yo sea chico, otra vez. Un día en el que no habrá ningún adulto, en el que voy a llorar, iluminado con una vela temblorosa, que va a llenar de tristeza los rincones, las telas de araña, los adornos de ayer. Voy a esperar a ese monstruo en el que siempre confíe, con el que dialogué mucho, con el que reí, mirando por la ventana, cuando las estaciones pasaban y los árboles se morían, para renacer, para volver a morir.
-¿Somos un ciclo y nada más?
Preguntaba él o preguntaba yo. Y no sé qué nos decíamos, pero siempre nos mostrábamos los dientes. Y él quería matarme y yo me quería morir, del mismo modo que él quería estar vivo y para eso yo tenía que vivir.
Vamos a vernos la cara por última vez, cuando toda la electricidad estalle, cuando la noche entre en cortocircuito y las estrellas se apaguen de golpe, sin estruendos.
Voy a abrazarme las rodillas. Él va a sentarse a mi lado.
Vamos a asustarnos, contándonos todas las anécdotas que nos divorciaron, toda la madurez que nos alejó, toda la racionalidad que nos embalsamó. 
Siempre fuimos él y yo.
Uno de los dos con garras, el otro con lápiz y papel. 
Rompiendo, ambos, siendo el secreto del otro, en mundos desconocidos y distintos, súper iguales. 
-Nos vemos en la próxima realidad…
Y a la cuenta de tres vamos a soplar, sacándole a tus sueños el último escalón, llevándonos todo, con emoción.

***

¿No se dan cuenta de que es injusto? ¿Por qué nadie me avisó?
Ellos ya lo sabían, mucho antes que yo, por eso me ponían una mano en el hombro y me miraban con una sonrisa triste cuando yo estallaba de ira, transpirado, con las venas explotando en el cuello, exhausto por querer armarlo, por desarmarlo de nuevo. 
Ellos sabían; me hubiera gustado haber dado abrazos que no dí, haber dado unos cuantos golpes, haber manchado más paredes, haberme quedado dormido el día en el que cerré los ojos e imaginé lo peor.
Y lo peor no era mi muerte.
¿No se dan cuenta de que así seguimos quedándonos solos?

Whisky

7 nov. 2011


Lo que siempre estuvo


Hay fotos en las que estoy pero no son mías… Son fotos en las que salgo atrás, formando parte de una instantánea muy ajena… Una foto sobre la que alguien llorará, una foto en la pared de una casa que nunca voy a pisar, una foto que va a terminar en cenizas, una foto hecha pedacitos, una foto dentro de un álbum, con dedicatoria cursi; una foto perdida entre papeles de trámites, impuestos, deudas.
Yo con mi peor perfil, que es cualquiera, el que más te guste, yo en carcajadas, con bronca, distraído, intrascendente, creyendo que los flashes eran míos, alucinado con la historia que siempre nos fascina: esa de que somos el ombligo del Mundo, la pelusa del ombligo, el centro de la pelusa de la pelusa. 
Hay muchos ojos que me miran (que van a mirarme) sin verme, confundiéndome con el fondo o volviéndome de cartón. 
Hay fotos que son mías y en las que no estoy.
Y paso de sentirme paranoico a sentirme libre.

[girar]

5 nov. 2011


Los extraterrestres tienen amnesia


Me arrodillé, frente al inodoro, temblando, más cansado que con ganas de vomitar… Quebrado de adentro, perdido de afuera. 
Me incliné sobre el agua y cuando abrí los ojos, después de un esfuerzo inhumano, me vi. Me vi ahí, vi mi reflejo, que era yo, pero en un futuro, lejano, en otra perspectiva… Un futuro, que por el simple hecho de ser futuro ya me aseguraba una eternidad de noches parecidas, de dolor en aumento, de Mundo explotando, pero estático.
(somos el segundo eterno del desastre… los últimos flashes de un Universo que se desintegra, recordando, como en diapositivas, todo lo mejor, que es todo este peor)
Mi yo de después estaba enojado, con el pelo más largo, más brillante, más violento; la barba desprolija y bigotes duros. Igual de flaco, pero más convencido. 
“¿Entonces tenía razón?”
El yo de mañana me miró, con ojos asesinos. Me escupió. 
Por acto reflejo corrí la cabeza a un costado. Se rió.
Supe que ese día sería clave para explicar el por qué de que yo terminara siendo ese “yo”. Me volví así porque vi a mi yo futuro y cuando tenga la edad necesaria voy a extrañarme y voy a querer verme la otra mirada y me va a pasar esto, ¿captás? Un círculo, un torbellino, un huracán, un remolino.
UN REMOLINO.
Tuve una idea. Dos ideas, muchas ideas. Pero pincipalmente, una idea. El corazón se me aceleró, tuve ganas de llorar, porque entendí que el futuro te visita, pero el pasado se queda donde está y el que viaja sos vos… El pasado es alguien que te recibe bien, pero que jamás iría a tu casa. 
Tuve una idea. Miré a mi yo desafiante (desafiante él, desafiante yo), un tipo que seguro será digno de admiración, aunque incompleto, llorón… Un tipo propenso a reír. Sí, qué boludo.
Miré a mi yo tan yo. 
Y tiré la cadena. 
Me tambaleé en el lugar. 
Perdí consciencia. Caí.
Estuve en las aguas del ser.
Después fui expulsado con violencia.
Otro viernes.

¡PUM!

4 nov. 2011


EXPLOSIONES DE MADRUGADA


Soñamos con cambiar muchas cosas y cambiamos demasiado en el camino, tanto que la mirada dejó de estar afuera y el corazón se llenó de periodistas curiosos, llenos de preguntas pelotudas… El show empezó a producirse puertas adentro y todo ese vandalismo que deseábamos ahora quema mi cerebro, con bombas molotov mal armadas… Todo lo bueno, pero todo lo malo. Ahora soy el Universo y soy un agujero negro… Soy la perdición, pero si hay belleza es porque estoy acá… Porque voy a viajar en el tiempo y voy a matar a mi padre; voy a resucitar al mayor asesino serial; voy a invocar al Cthulhu, con palabras inventadas; voy a chamullarme al fantasma del sótano, con hechizos pronunciados como el ojete; voy a rociar todos los planetas con gasolina y voy a hacer que Godzilla estornude contra el Sol… Y voy a apagar el fuego meando, silbando una canción mala pero re conocida y pegajosa. Después, con las cenizas, voy a armar un museo que se va a llamar: “La prueba de que acá nunca existió vida”.
Nadie va a conocerte, nadie va a escuchar de vos, nadie va a sorprenderse con tu habilidad para putear, nadie va a reírse porque lloras con una peli muy de pochocho; nadie va a fascinarse con vos cuando intentás tocar la guitarra, empecinada, haciendo cagadas… Nadie va a soñarte después de verte con los ojos resacosos al Sol, tan entera y rota, nadie va a tocarte sin querer en un bondi, nadie va a quedarse tartamudo en el momento de decirte que vestirte con rayas blancas y negras te queda demasiado bien. Nadie va a putearte por no interesarte en preguntar a qué se debe la cara de culo, nadie va a propasarse, con onda, con una buena tocada de tetas, de esas alevosas pero amistosas, nadie va a hacerte el amor, ni garcharte; nadie va a saltar hacia el cosmos por estar dentro tuyo, nadie va a abusar de tus piernas, que no son largas, ni son perfectas pero usan chupín; nadie va a enseñarte las reglas de alguno de esos juegos de mesa aburridos, nadie va a cocinarte tu comida preferida, cuando estés bien en pedo y drogada, nadie va a sacarte el cuero por ser tan conchuda e hija de puta, nadie va a darte malos consejos con ojos tristes, nadie va a invitarte a una noche en la playa, escuchando alguna banda vieja, nadie va a crecer con vos, nadie va a envejecer a tu lado, repitiendo anécdotas gastadas, mientras estallan las risas débiles, de modo inevitable, por estar tan quebrados y tan conscientes. Nadie va a llevarte a la escuela, nadie va a contarte un secreto, nadie va a ser confidente de tus aventuras, nadie va a intentar descubrir de quién gustás, que es algo que parece TAN importante; nadie va a golpearte bien fuerte, nadie va a vomitarte en un cumpleaños, nadie va a empujar tu bici sin rueditas, para que te estrelles, estrenando la mala suerte, en una planta de espinas. Nadie va a retarte por estar mirando tele en horas indebidas, nadie va a despertarte cuando grites en una pesadilla en la que eras un viejo que soñaba con ser niño o un niño que se imaginaba de viejo, imaginándose.
Nadie va a saber tu nombre, lo que significa que nadie va a saber el mío. 
Soñamos con cambiar muchas cosas, pero hay cosas que no cambian. El resto son granadas.

¿Y vos?

3 nov. 2011


Un bardo de voces

"Disfrutaba del sueño más maravilloso: llevaba corbata, sombrero y sin pantalones..."


No, no creo que se me pase.
¿A vos se te pasó?
Te hacés amigo de lo inevitable, de lo lejano, de lo que no está, de lo que nunca estuvo, de todas esas ciudades que capaz no existen. Capaz, afuera es un invento.
¿Cómo podemos saberlo?
Asimilar no es lo mismo que entender, que saber, que intuir… Asimilar es reírse de la locura, entre lágrimas que hierven: todos tenemos voces en nuestras cabezas.
Yo tengo tu voz. Vos tenés la mía. 
Es probable que por eso estemos confundidos, conmovidos, convencidos. Es probable que por eso esté escribiendo: es un piedra libre, es detener el tiempo unos segundos y descubrir, cuando el ritmo cotidiano se reanuda, que no tenés pantalones. Y estás rodeado de personas. 
Un sueño incómodo.
Por eso es bueno que tu ropa interior no esté agujereada. 
“¿Qué pasó?”
No sé.
Pero no creo que se me pase.