Con Profundo Cariño

28 sept. 2011

Mi Primer Verano



Era una noche de verano, porque, por mucho que suene cursi, esas cosas te pasan, siempre, en verano. Y cuando estás dado vuelta, claro.
Tenía un cómic en la mano, unas cuantas botellas alrededor y la taquicardia que produce saber que estás solo en casa, que podés hacer lo que querés, pero que no quedará nadie con quién compartir la revelación. Y toda revelación digna es un instante… El resto es el cuento, la ficción, la anécdota que te contás para darle sentido, para poner en un plan de continuidad algo que es eternamente fugaz.
Tenía ganas de llorar, de tenerme autocompasión y sentirme triste a mis anchas, pensar en cosas que me dolieran y me parecieran lindas, sólo para fastidiarme. Tenía ganas de seguir emborrachándome porque ya me había pintado la paranoia… Y a esas voces hay que ahogarlas. No queda otra.
Descubrí aquella noche que me importa una mierda salvar al Mundo. Me gustan las historias de súper-héroes, porque ellos están tristes y enojados… Porque ellos confían en que las personas puedan aprender, puedan contagiarse… Pero más me gustan porque quieren morirse, todos los días.
Descubrí también que tenía ganas de romperle el corazón a alguien, creo que estar roto es maravilloso… Porque los hombres de acero son de mentira, el masoquismo es de verdad.
Esa noche supe que alguien, en algún momento, iba a leerme en esa exacta situación. Supe que me convertiría en mi propio personaje, porque sé mis debilidades y supuse, mirándome con algo de desaprobación pero profundo cariño, que iría desesperado a la computadora, para abrir un archivo en blanco.
...Eternamente fugaz...
Supongo que esa es mi kriptonita, mi casa vacía y mi noche de verano… ¿Y sabés qué? Me encanta.

Símbolos Mágicos

21 sept. 2011


COMEDIA



Somos un circo, en un camión rotoso, con símbolos mágicos que ya nadie recuerda bien, borroneados por el polvo, por el camino recorrido, por el Sol, que se roba lo que destella, por la lluvia, que derrite el secreto, por el viento, que se lleva lo intenso.
Somos un circo, demasiado alucinados, agitando botellas, con la música al palo, cantando mal los estribillos, sin tiempo para bailar. Y llevamos un baúl pesado, con todos los Grandes Horrores, con un museo de emociones deformes, de traumas mal negociados. Toda una colección de monstruos legendarios.
Somos un circo, en un camión rotoso, rumbo a la madrugada final, soñando con llegar, para estirar las piernas, para hacer sonar la espalda, para palmearnos los hombros y mirarnos con algo de culpa, de complicidad, con pronta nostalgia, con los ojos estallados, con resignación y valentía.
Somos un circo, en un camión rotoso, rebotando, en un ataque de risa mortal, porque esto está mal, porque no es sano que maneje el payaso, que está pasado de merca, que dice que es el mago, que baja la ventanilla para vomitar. Sí, todo esto está mal, pero no deja de ser cómico y el chiste vale más. Vale más que yo, que vos, que esta farsa. Así que sigamos el show, hacia la próxima estación, que es Nunca, que es Jamás. Que es Hoy.

Un secreto

19 sept. 2011

-Donde hubo techo, techo queda-



Creo que lo único que hacemos es levantar paredes, silbar bajo el Sol, mientras apilamos ladrillos, con un poco de orgullo, porque la casa es nuestra, pero algo tristes, porque si tenés un techo, entonces, de a poco, tenés que dejar de construir, para empezar a mantener lo que está en pie, que a veces es poco, que a veces es demasiado. Lo cierto es que el clima siempre es hostil, porque los días buenos te levantan la pintura y los malos te tuercen los costados, te rompen los vidrios, te vuelan las tejas.
Podés agregarle habitaciones a tu casa, podés elevarte, podés tener un palacio o una cueva llena de dibujos arquetípicos, probablemente más profundos de lo que un vistazo simple podría evidenciar. Podés también decidir que pagás demasiados impuestos, que el sacrificio es en vano, que es tonto, que no tiene lógica, que aquello sobra… Podés tratar de exiliarte, de abandonar la obra… pero donde hubo techo, techo queda. No hay nada contra eso.
Los cuadros, los libros, los adornos…. tratá de sentirte bien, nadie te apura. También es tuya la decisión de tener o no vecinos y tu chimenea es tuya, así que quemá todo lo que precises quemar. Y si no lo precisas pero te cabe quemar, quemá. Son tus reglas.
Vos sabés si abrir la puerta, vos sabés a quién dejaste afuera, vos sabés quién te espía por la ventana, vos sabés a quién esperás, vos sabés qué casas visitás, a quién le envidiás los sillones, a quien le admirás el sentido estético, a quien considerás un desastre. Vos decidís en qué pensar cuando te acostás.
Lo cierto es que tarde o temprano el precario vecindario que uno decide se empieza a llenar de cortinas. Porque ponemos cortinas, porque la luz hace bien, pero lastima; porque la noche es excitante, pero es peligrosa. Una cortina y un par de candados.
Y sin embargo, aunque ya nadie salga, nos entendemos… De un modo u otro y por mucho que queramos sostener que no, que el diario no lo demuestra, que la tele no lo demuestra, que el teléfono mudo no lo demuestra. Nos entendemos.
Quizás sea algo del cemento… quizás nos intoxicamos, y mientras la estructura empezaba a definirse como un hogar empezamos a tener alucinaciones… Y nos hicimos humo. Nos elevamos. Es nuestro guiño, nuestro secreto.
En fin. Creo que también somos el cielo.
Y a veces llueve. A veces está nublado. A veces no existimos.
Son esas cosas que están en un mapa pero no se ven ni quedan en ningún registro.

NADA

13 sept. 2011

Onda Expansiva



Todo está a punto de desintegrarse… si prestás atención vas a ver que hasta el material más sólido tiembla, se retuerce, como si minúsculos insectos lo cubrieran y se debatieran, ansiosos, histéricos. La concentración en el símbolo llegó demasiado lejos, demasiado fuerte; demasiada obsesión y demasiada plegaria. Demasiado de todo y poca fe. Hay una sobrecarga: el símbolo es Dios, todo Dios muere, como parte del mito que lo hace real. El símbolo ya murió, o está muriendo… Está en ese estado que da igual, que es lo mismo… Pero la explosión es inminente, y el paso a la etapa siguiente está a la vuelta de la esquina, enganchado en la tanga de la striper que te robó la vida con la promesa de un buen polvo, profético, de esos que producen tsunamis en Japón. 
Al final siempre es lo mismo: nos falta garchar.
Los días están más luminosos que de costumbre, tus sueños son más reales: tratá de hacer memoria, creo que nos vimos en un paisaje un poco desolado, con elefantes que volaban alrededor. No sé de que te reís. Es el Futuro. No entiendo por qué tanta seriedad.
El símbolo, ¿no lo ves? Pequeños insectos, alineados, formando palabras, creando esta inusitada empatía. Vos también sabés que nos queda poco, que nos vamos a la mierda… Yo te invado. Me invadís.
Salí al Sol y mirate las manos.
Todo tiembla.



***


Cuando no estés con vos, espiate, desconfía, porque cuando estés en otro lado, haciéndote el boludo, el perdido, el “fue sin querer”, es probable que rías, que compartas alguna anécdota boluda, que te imagines de viejo, igual que ayer, en un banco, al Sol, derrotado por lo absoluto y la belleza de lo simple, de lo abstracto. Sin techo, con alguien especial, sin expectativas, sin frustración, sin buen humor, sin putear: maravillado. Presente, y nada más.
“Hola, mi nombre es Misterio.”
“Hola Misterio, me enamoré de vos.”
Cuando no te encuentres, perseguite, porque hay una brecha, un atajo, un punto en el que el nudo se empezó a tejer, para ocultar el núcleo. Es un laberinto, idas y vueltas, excusas, madrugadas, lágrimas, insomnios y pesadillas, de las buenas, Luna. Hay ecos y sombras estiradas, indicios, pistas. Caminás hacia el centro, porque hay una inercia Universal, nos acercamos al Cero, a la Nada, dispuestos a todo, aceptando todo, soportando todo.
Ecos. Sombras.
Nacemos en el centro de la historia, cuando la historia comienza a ser historia… No tenemos mucho pasado, porque siempre es una mentira y no hay futuro, porque siempre es retrospectiva. Sol y Luna. Y nos buscamos, con linternas o con la mano haciendo de visera, enceguecidos, en un desierto. O en medio de una ciudad muerta, pero llena de almas que rebotan, de pared en pared.
Cuando no sos, sos. Parece que te desdoblaste, pero por fin sos UNO.

Pros y Contras

LUZ, CÁMARA, CHUPALA




Se puso en acción, con el eclipse de la cuarta dimensión, en fusión con una galaxia ya conocida, en medio del choque de todos los Sí con todos los No. Se puso en acción, después de cuarenta y dos días de encierro, de horas infinitas conversando con una pared que no tenía mucho que decir, que se aburría. Una pared que sufría la injusticia de ser la piedra angular de toda la autocompasión. La almohada totalmente desquiciada:
“Dicen que ya no volverá a ser la misma”.
Se puso en acción, ignorando al animal de costumbre, que ya era feto, que se aferraba a su sistema nervioso, imprimiendo las nuevas reglas con cada latido: somos todas las limitaciones que elegimos para nuestra vida. Tenemos la capacidad de destruir, lo que significa que podemos asimilar pros y contras de un Universo constituido, justamente, de pros y contras. Lo que dejamos de lado crea un espejo… y de un piedrazo dejamos de existir.
Siete años de mala suerte para vos, siete años para mi.
Se puso en acción: dejó de suicidarse, para empezar a morir.



***


Hacemos colas en la carnicería, hacemos cola para inscribirnos en la facu, nos amontonamos para sacar entradas para el cine, nos cagamos a codazos en un reci que suena mal, nos apilamos alrededor de la tele, nos emborrachamos juntos, aprendemos coreografías pelotudas, pasos de baile, aún cuando no escuchamos la música.
Nos formamos en fila, derechitos, hacemos planes suicidas con tal de llegar a h
orario, somos vecinos alfabéticos en listas largas y absurdas, nos enfermamos a bocinazos, bostezamos en conjunto en el bondi final.

Votamos en el mismo colegio, nos intoxicamos en los mismos restaurantes.
 Vamos de la mano a funerales, una y otra vez.
No hago nada por vos. No harías nada por mi... Lo que realmente nos mantiene unidos se está muriendo, mientras nos cantamos una linda canción de cuna, anestisiando las ganas de llorar, de cambiar, de mandar todo a la mierda de una puta vez por todas.
Nos cantamos una linda canción de cuna... Y me asusta que no desafinemos.

Ni diez minutos

¿QUÉ QUERÉS SER CUANDO SEAS CHICO?





Se disipa el humo y entendés un poco más: el patio no está vacío, hay una fiesta llena de demonios, de brujas, de tipos con capas y sombreros altos. Hay un fuego en el centro y olor a verano muerto.
Resoplás, con ganas de fastidiar el ambiente, con los ojos entornados, los puños apretados, las uñas desgarrando, formando medias lunas en tus palmas, creando estigmas de frustración, miedo, ansiedad.
Creo que necesitamos fastidiarla seguido, para darnos unos cuantos latigazos de autocompasión, para demostrarnos que no somos dueños, para convencernos de que las cosas nos van mal, lo que significa, por supuesto, que nosotros no somos quienes tiramos los dados…  Ya es una injusticia que haya dados, ¿no?
“Bueno, hice lo mejor que pude”.
Querés decirle a los visitantes que se larguen, que están en tu territorio... No tardás ni diez minutos en estar del otro lado, levantando una copa, bailando con la Muerte, besando al Misterio, acariciándole las tetas a la Revelación, al cerebro estirado, derretido. Y sale humo. Humo negro.
Se disipa el humo y entiendo un poco más.
Compartimos el Aquelarre.
Y por las calles, apurados, presurosos, un poco con furia, un poco felices y tristes, ni siquiera cruzamos las miradas.
Tuviste un buen sueño.
Soñé con vos.



***


Es como decirle a tu yo chico que la sombra de ese día sólo era la ropa colgando del placar, que el ruido son los muebles, que esa sensación es una sugestión, que los muertos no visitan a los vivos, que nadie se te sienta en el borde de la cama por las madrugadas, que nadie tira arena para que sueñes, que los duendes no murmuran secretos, que nadie está tan loco como para querer abrir portales los días de luna llena.
"Entonces viví engañado..."
Y ahí va de nuevo: El gran pecado original. Que tire la primer piedra el que todavía revisa abajo de la cama, el que mira de reojo la puerta entreabierta, el que toca tembloroso la pared, en busca del interruptor. Que tire la primer piedra el que corre fuerte en las calles solitarias, el que cierra los ojos, el que aguanta la respiración.
Despertate. El juego consiste en comerte para atrás: si el pasado no tuvo monstruos entonces el futuro apesta.
¿Un montón de ropa apilada puede parecer un monstruo en la oscuridad? La ausencia de imaginación crea las excusas más ingeniosas.

Desconocidos

9 sept. 2011

MI FICTICIO RECUERDO DE LONDRES


Una vez fui a una fiesta llena de desconocidos, sin ningún acompañante. Tomé licor, miré por una ventana, me reí de una idea muy paranoica. No hay testigos a los que pueda acceder para saber si aquello pasó de verdad, es decir, en una asimilación conjunta de percepción espacio-tiempo. Caminé por calles adoquinadas, que me hacían pensar en mi ficticio "recuerdo" de Londres. Crucé una vía que daba miedo. Me tomé un bondi del que no me acuerdo el número.
Podría no haber sido, pero fue.
Creo que siempre es lo mismo: una fiesta, un poco de olvido, nadie con quién compartir la nostalgia. Todo el Universo en una sola calle, mientras caminás tambaleante, sin saber dónde estás, con la certeza de que el próximo paso, inexorablemente, te va a llevar a casa.
Vivir es ir dejando lugares que ya estaban cuando llegaste y que van a seguir estando cuando te vayas.

***
Un pequeño detalle activa tu visión, la de verdad, esa que es para todos igual, el pináculo de la subjetividad que lleva el nervio absoluto de la objetividad divina, la fuente de energía por excelencia: el Único mirando por la ventana del bondi, ya demasiado viejo como para pensar en el resto de los pasajeros.
Todos los que viajan en colectivo lloran, prestá atención.
¿Te diste cuenta de que oscurece de un momento al otro? La progresión es una ilusión y el movimiento activa los recuerdos. Los recuerdos hacen al Mundo, el Mundo está lleno de caminos.
Yo creo, Yo es.
Un pequeño detalle y te quedás ciego.
Todo es cuestión de luces y sombras.

Abajo tuyo

6 sept. 2011

Me saqué un "IMBÉCIL"




Las ranas no llueven porque sí: las profecías podés usarlas a tu favor o pedirle explicaciones a un desconocido, que nunca pero nunca lloró con la película que a vos te rompe el corazón, que ni siquiera sabe lo que es emborracharse. Podés aplaudir o podés escribir en la columna de un diario verga, con párrafos que se visten de traje y se acuestan a las nueve de la noche, porque mañana es un día largo, porque madrugo, porque lo primero son las responsabilidades: la vida es cuestión de sacrificios.
Si todavía no te desmayaste en la mesa del comedor, si nunca te pegaste un tiro silencioso, si nunca abriste los ojos sin haberte lavado los dientes antes de acostarte, si nunca te hiciste humo, entorpecido, místico, idiota, perdido, en el eje de todo, que no es el mismo eje que sostiene las agujas del reloj, pero que se parece (es MUY parecido), pero sin esas cosas de sumar y restar: el tiempo es literatura, jamás será matemáticas… Si nunca te caíste bien alto capaz que deberías intentarlo.
A marzo. No, mejor a abril, derecho.
“¿Qué te sacaste en la prueba del otro día?”
“Me saqué un IMBECIL”
“Bien”.
Así que así estamos, el agua del inodoro no se pone violeta porque sí: podés creerte la epifanía o podés vaciar el botiquín, podés decirte que es hora de mejorar la situación, que los momentos son buenos, pero que no sos estúpido, que sabés qué hacer. Que ya fue. Es hora de crecer.
“Crecer de acá, ¿entendés? Ya no podés seguir dudando de todo”.
Yo creo que te falta una madrugada con un agujero negro, un romance con una pared, un disco sin palabras, un sillón cómodo y una petaca vacía, que sos vos, guiñando un ojo. Le jodiste la vida a alguien. Le jodiste la vida a unos cuantos. Algunos se ríen al recordarte; para otros sos un misterio. Algunos piensan que es una pena no tener tu teléfono. A otros los jodiste, ¿ya te dije?
¿Cuántos te jodieron?
Me parece una mierda que ignores este milagro: no todos los días aparece la cara de dios en la mancha de vómito que tu perro dejó a los pies de tu cama. Abajo tuyo. El infierno. Dios te guiña un ojo.
Y vos podés lavarte la cara y decir que tener alucinaciones, tener sueños, tener fiebre, es un proceso orgánico que complementa la vida.
O podés quedarte un rato, mirando el techo.
Tu amigo dijo, alguna vez: “la posta es darte cuenta de que te rodeas de la gente con la que vas a estar en un bunker cuando el mundo se termine”.
A veces son pensamientos chicos.
Alguien está sufriendo convulsiones, teniendo el mejor viaje de su vida.

La no-posibilidad

4 sept. 2011

BOLLOS DE PAPEL




“Estás a punto de escribir la mejor novela del Mundo”
Pero estás escribiendo sobre la no-posibilidad de hacerlo, porque cada movimiento parece un auto-boicot, tan premeditado como ingenuo, como si supieras que estás cerca, pero estás lejos, lejos, lejos; y te despedís, te tenés compasión. Puerto, pañuelito blanco: “Te vamos a extrañar, che…”.
Pero nunca te vas.
Y decís que estás a cargo del acelerador, decís que no, que hay una ruta, una página final, un atardecer que va a ser el último. Y estás re jodido: porque te lo crees, con el mismo énfasis, incapacitado de darte cuenta de la imposibilidad de convivencia entre tus idas y vueltas, caprichosas, huracanadas, salvajes. Inútiles.
“Estás a punto de escribir la mejor novela del Mundo”
Y esas palabras pelotudas podrían ser buenas palabras para dar el puntapié inicial.



***


‎[En una habitación que no conocés (eternamente familiar) vas a consumirte junto a las velas que iluminan los retratos ausentes del pasado/presente.
No es lo que parece, es lo que es.
En el enfrentamiento final ni siquiera existirá el consuelo de estas líneas… Sólo el abismo mudo.
Cuando la trampa de cera te devore será el momento de mutar y convertirte en la bruma que de pequeño te separaba de tus peores pesadillas]

Le dieron cuerda

3 sept. 2011

El Otro
-TU culpa-




Nos defraudamos, nos quedamos congelados, con la metida de pata a medio camino, tan inevitable que asusta. Somos así, sin mucha vuelta.
Nos cargaron de expectativas, nos ahogaron, nos asfixiaron, nos taparon de deudas, hipotecamos la ilusión, con tal de no arruinar la ilusión ajena. Firmamos cheques en blanco con tal de no corromper la agonía espiritual del vecino, del padre, del amigo, de la esposa, del amante, del forro que te vende caro el diario, del puto que se caga en tu vida, en tu espacio, en tus decisiones; del conjunto de idiotas irreversibles que me mandan al tacho, mandándose al tacho, de la señora mayor, que me mira en el bondi, tres segundos, con envidia, con esperanza, con un poquito de odio. Con final.
Pusieron una bomba de tiempo en tu cabeza, a mi me pasó. Le dieron cuerda. Nos volvemos locos. Ahí está, se dijo: Nos volvimos locos, y no es joda.
¿Captás? Locos hablando de la locura, con las razones más cuerdas. Enloquecimos al animal, somos una mala alucinación, el mal viaje supremo. Somos un vértigo de mierda.
C
A
I
D
A
Me arruinaste. Para poder ser un súper héroe precisás que nadie crea en que puedas hacerlo: nos enseñaron a creer en el otro, nunca en uno.
Lo arruinaste.
Vos tenías que poder…
Vos tenías que salvarme.
Vos –el otro- pusiste tu ojo en mí.
Y yo que esperaba tanto de vos.