Génesis

29 abr. 2011

Éramos una casa rodante rumbo a la muerte






‎-Pasó hace mucho tiempo…
Ella llevaba un delantal blanco. Debajo del delantal, que estaba desprendido, llevaba lencería negra, de encaje, detalles en rojo. Medias altas.
Dijimos que sí, porque el resto no importaba: buenas tetas, de culo bien. ¿Qué más podíamos pedir?
Y por la ventana seguía la lluvia de estrellas. 
Fuegos artificiales pero al revés.
Las personas sufrían en las calles. Es duro no saber cuándo vamos a morir.
La pizarra, nuestra pared, se llenó de números. Letras. Símbolos.
Garabato de nene.
Garabato de nena.
Una nota musical.
-El Principio era un lugar fácil…
Su voz era delicada y autoritaria. Combinación sexy.
-Aspiré cenizas una vez… Las cenizas blancas de papá… Y pude descubrir que mi mamá había muerto antes de que yo naciera… Todas nuestras madres mueren… Siempre es así…
Miré a mi mejor amigo, sólo que ya no era mi mejor amigo. Era un muñeco de mi mejor amigo: una imitación bastante digna, pero sin ojos.
Supe que decía la verdad ni bien lo oí.
Supe que esa mujer que me había enseñado tanto (o nada) era una impostora.
-¡No existen las mentiras piadosas! –grité, conmocionado.
La casa rodante hizo una curva con violencia. Salimos despedidos.
Bueno, ella no.
Ella se quedó en el lugar.
Las luces parpadearon.
-Vas a tener que violarme.
Y ya no era tan atractiva. Era un pulpo.
Dios.
No sé si alguna vez te lo imaginaste así, pero Dios es un pulpo.
Perdón si te amargué con la noticia.
Sentí que avanzábamos a más velocidad.
Los edificios se volvían ruinas, las ruinas polvo, el polvo se mueve con las brisas. Debajo, nada.
Toda la ilusión de una vida perfecta en un sitio perfecto.
Nunca fuimos dueños.
Me levanté con certeza.
-Claro que voy a violarte…
Supe que esto que estaba por pasar ya había pasado.
Hace mucho tiempo.
De cero.
Yo sería mi padre y mi madre.
Es parte del chiste.
GÉNESIS en la Noche del Mundo.
Éramos una casa rodante rumbo a la muerte.



***


Es algo perturbador descubrir que ciertas cosas no se repiten.
Estoy sentado en un banco, las madres pasan con sus hijos por delante mío.
Ya nunca voy a poder sentir ese bienestar, ese vértigo apacible de correr hacia casa bajo el Sol.
Y en algún momento voy a ver a un joven sentado en una plaza, mientras paseo con mi auto, y voy a pensar en que ya nunca más podré sentir este huracán tan hermoso.
Vientos soplan; sigo en pie. Soy el centro.
(Quizás no)
Después voy a extrañar al adulto del auto, después al tipo que mira por la ventana.
Finalmente extrañaré a ese viejo que mira el techo y ve la mancha de humedad que había en su habitación de chico.
Las manchas de humedad son sabias.
Capaz es todo un relleno, porque lo único que tenías que saber ya lo sabés hace rato.
Lo que siguió fue un recreo enorme…
Y vos te lo pasaste en el aula, haciendo tarea.
Correr hacia casa bajo el Sol.
Podría correr hacia casa bajo el Sol.
¿Podría?
Podría.
Pero casa tampoco es casa.
Mamá elegía mi ropa, no recuerdo mis preocupaciones.
Nadie preguntaba si pasaba algo.
Y pasaba mucho.
¿Entonces?
¿Sólo puedo aspirar a ser la referencia para otro?
¿Y lo que siento?
Ojalá no sintiera la necesidad de que lo sientas.
Sería más simple.
Pero…
Yo podría haber sido puro, el mejor.
Soy puro y el mejor.
Nos tendríamos que haber dado cuenta antes, porque ahora es imposible hablar. Todos duermen la siesta.
Escribí un buen discurso, para leer en el Funeral de alguien.
Sin embargo, los Funerales nunca son importantes. Sólo son un día para enojarse mucho.
Nadie escucha, a nadie le importa.
La Naturaleza es fuerte.
Seguimos.
…seguimos…
Y ciertas cosas ya no se repiten.
Estoy en edad de sonreír.
Solo.
En un banco.

Carretera; Polvo.

27 abr. 2011

Le Grand Magic Circus et Ses Animaux Tristes


Carretera, polvo. 
Carteles que no sabés qué pudieron decir.
Ningún nombre tiene sentido hoy.
Melodía de piano:
Beatles.
Y los cuervos surcan todo el cielo naranja, a una velocidad vertiginosa.
El chamán vestido con plumas está junto a vos:
“Noche”.
Sólo una palabra y te das cuenta que está hablando de caballos, de ese lago que no te ahoga pero te duerme, de las pirámides de plata, que están escondidas, de los hombres que viven debajo de la tierra, de los hilos que nos cruzan.
“Noche”.
Es viejo y a veces se quiere morir. Es algo que sabes al toque, de movida. Se le nota en cómo camina.
Es sabiduría pura.
Las plantas lo miran, las plantas están mutando, las plantas sufren para evolucionar.
Las plantas van a ganar.
Pero no te importan las plantas. Estás pensando en lo curioso de no ver Sol ni Luna.
“Noche”.
Claro. Asentís, casi te sentís libre.
La rueda oxidada: ya no habrá “hasta mañana”.
Y todo quedó suspendido. Tanto esfuerzo para que al Mundo se le acabara la cuerda.
Suspirás.
Carretera, polvo.
Sentís la trampa, pero no te sentís estafado.
Seguís rumbo.



***


Hay olor a podrido, hay una nota desafinada y entonces no podemos construir nuestro hogar, que es una canción, que es la tormenta, que no es nada, que la verdad no importa, que es la declaración absoluta de Libertad.
“¿Y ahora?”
“Ahora NADA”.
Y todos los árboles se mueren por morir, porque morir es la posta, porque no tener que explicar es la posta, porque si sos cadáver nadie te interroga, y mejor ser un muerto antes de ser un vende dealers
Todo se pone verde.
El pantano es la tumba de tus buenas intensiones, que se hacen de goma, que no despegan, que se desgarran, que mueren. Porque hay que saber de qué hablás si querés dar una mano.
¿me das una mano?
La ecuación está incompleta.
No sabés qué cosas sabés de tu otra vida. No importa.
Empataste.
La vida no es un contrincante fácil.
Una tarde al Sol es suficiente.
Dos tardes de Sol y los laberintos están adelante tuyo. Esta vez vas a perderte con esmero; vas a elegir mal pero bien.
Hay una minita atrapada en el medio. En el Centro de Todo.
Es la Trampa.
Vos quedate conmigo; quedate que tengo bocha de pavadas para comentarte. El resto ya fue.
¿Te acordás? Vos y yo hicimos una película.
No, yo tampoco me acuerdo, pero estuvo genial. Estuviste genial.
Se taparon las cañerías.
Era eso.
Pero la mugre sigue siendo nuestra.
Quiero merendar en el basurero.
Una vez más.



***


Creo que son niños muertos y no puedo sentir compasión.
El cielo es rojo y las lágrimas hoy no están.
Hay un hombre armado, tiene una máscara horrible.
¿Sabés qué?
Me reí.
Creo que él también se río.
Hay calma desde ayer. Te tapaste mucho cuando fuiste a dormir… Nunca pensabas que el Verano estaba por llegar.
Llegó.
Hay fotos viejas, que se pudren. Y algún día el pasado no existirá.
Sepia. Cuánta mierda.
Antes había mar, antes los pájaros no estaban todos muertos.
Antes.
Ahora está bien.
Y pensar que antes tuvo un antes.
Eso me deja despierto varias noches al mes.
¿te pasa?
¿Nunca te preguntaste de dónde había salido el revolver que papá guardaba en el placard?
¿Y si perteneció a un asesino?
Ahora puedo ser adulto y hablar de la nostalgia como lo que verdaderamente es.
Soy un hombre adulto con nostalgia permanente.
Digamos que no soy una novedad después de todo.
Me siento a esperar, aunque ya no tenga mucho sentido.
Los autos son pedazos carbonizados.
Una vez en el cine eso nos asustó.
Ojalá estuvieras acá.
Pero soñar no es de a dos.

Subliminal

[OBEDECE A LA CHOTA]




Hay un video que muestra a un conejo que se para en dos patas, se acerca a la cámara y, con los ojos totalmente rojos, recita fragmentos del Necronomicón.
Dicen que todos los que ven el video tienen sueños húmedos en los que se garchan a su propio cadáver, como si no fueran ellos
(pero sí).
En el sueño al cuerpo le salen alas negras y la habitación se prende fuego. Dicen que te despertás con la sábana empapada de un líquido muy extraño con olor a cenizas.
Hay un virus que hace que tu pc se prenda cuando vos dormís y te habla de unos seres que viven en las manchas de humedad… Dicen que la casa se te empieza a llenar de musgo, te envejecés, te pones amarillento, te morís. Y te haces semilla, y volvés al centro del Mundo, germinás, todo se reinicia
(y volvemos a meter la pata, más que claro).
Hay una pepa que te venden en Parque Rivadavia los domingos, abajo del ombú, a las 23:55. Dicen que si comprás esa pepa pasás de dimensiones. Once dimensiones en una hora. Dicen que esa hora, en realidad, equivale a una eternidad… Así que la verdad es que no volvés, pero sabés más que nadie, sos absoluto.
Y ves a tu novia enamorarse de otro, ves que ya no tenés vida, que se te fue todo… Y te ponés feliz y triste. Todo junto. Y te convertís en el hongo nuclear que impactó tanto, hace unos años
(sí, ese).
Dicen que esa pepa está hecha con partes del prepucio de Cristo. Dicen que lo trajo un pibe que viajó en el tiempo gracias a la merca especial que se dice que venden en el sótano del Alto Palermo y que dicen que está hecha con las uñas del primer Tiranosuario Rex.
Hay un reci de los Doors pirata, grabado en vivo, que tiene un tema que sólo hicieron esa vez: una zapada que si la escuchás te llenás de escamas y podés hacer todo lo que quieras
(¿zarpado, no?)
Stephen King es sonámbulo y por las noches, en el estado de la inconciencia, cuando se levanta, escribe en un blog. Dicen que si encontrás ese blog entendés que éste es un lugar bello a pesar de todo, que debe haber pasto verde debajo de tanto cemento de mierda, gris, opaco, asesino. ASESINO.
Dicen que empezás a confiar en las estrellas, en la cara de la Luna, que te guiña un ojo. Suenan melodías piolas, que conmueven.
Dicen que te sentís pleno, por primera vez. Entonces se te aparece un espejo. Y ahí cagaste. Ves lo peor de lo peor. Tu miedo más profundo, el mal ancestral, todo lo siniestro. Inmediatamente enloquecés. Y te abrís un blog. Y empezás a escribir.
(¿qué escribís?)
Hay un tipo que en vez de ojos tiene corchos de botella. Pasea por una prestigiosa galería de Florida. Dicen que si lo ves Charly Manson se te aparece en sueños y te cuenta un chiste. A partir de ahí perdés el sentido del humor.
Dicen que te volvés malo, ortiva. Te comprás un traje.
Zapatos que brillan.
Dicen que nunca te volvés loco
(NUNCA).
Hay una banda stoner fantasma que aparece de telonera en recis que no tienen músicos teloneros. Dicen que si la escuchás pasas un buen rato y la banda principal te chupa un huevo
(mal).
Hay un mito urbano según el cual vos y yo no nos conocemos.
Dicen que sabés todo de mi.
Siempre es cuestión de creer.
(Porque las distancias no existen, pero que las hay, las hay).

Mambo Raro

JESÚS Y LOS SNOBS



No cambio el caos de esa habitación, cuando estaba lleno de ganas pero triste sin razón, mirando las manchas de humedad del techo, convencido de que el futuro no llegaría jamás. 
No cambio esa calle en la que reboté, borracho, aquella noche, cuando vos dijiste que mejor no, que mejor era hacer de cuenta que no nos habíamos conocido. Ytanto insististe que me olvidé tu nombre.
No cambió esa pared, que aún me habla, con las líneas que escribí alguna vez, cuando ser rebelde era poder correr al lado de un amigo, las manos manchadas de pintura, la certeza de que las palabras nunca iban a significar nada.
No cambio esa plaza, cuando me quedé solo, cuando escuché al silencio por primera vez, a las tres de la mañana, esperando un colectivo que ya había dejado de pasar.
No cambio la ciudad en la que nací.
El resto sí.
Mañana es hoy; las palabras son todo; te llamabas Libertad.
El silencio no existe. El silencio es un eco.

***



Se agolpan en la puerta una sucesión de figuras extrañas, que no sé si se escaparon de algún sueño afiebrado o de tu cabeza podrida, ya repleta de mierda, saturada de colores opacos… Sos las luces poronga de un reci de barrio, todo triste, todo mal, jugando a gritar, a que no te importa nada. Y contás moneditas para el bondi y pedís prestado para el taxi.
Son tres segundos de fama.
Y a mi me rompen las bolas y me despiertan al mediodía, insistentes por querer entrar; todos los payasos de un corso patético, con la ropa desprolija, olor a mugre, transpiración.
Delante de ellos un cura con ojeras, calvo, enfermo, amarillo peste, amarillo pus, amarillo gastado. Amarillo vómito.
Amarillo vos.
Tiene un libro que no puede leer porque está ciego, porque, además, el libro no dice nada.
Es el libro que enloqueció a generaciones y generaciones de pibes como vos, como yo, que vamos a la escuela, que aprendemos que una letra, junto con otra, hacen una palabra.
Las palabras matan
La ausencia de palabras mata.
Morir no está mal.
Pero sigo enojado, porque hoy quería dormir hasta tarde y no se van a ir hasta que les abra.
Abro desnudo.
Y tanto grito para que terminen espantados por una pija.
Pecado.
Mi templo es sagrado. Mis creencias son nómades.
“¿Querés pasar?”
“No, gracias…”
Sos puro folleto.
Media vuelta y se van tranquilos, casi confundidos.
Estaría feliz si no fuera porque ya no voy a poder volver a dormirme.
Vos seguís sin despertarte.
En un punto, tengo suerte.


***


Jesús se junta con snobs, pero no es snob. Pasa que le caben las minitas snobs. 
Mambo raro. Medio fetichista.
Se puso a salir con una piba sordomuda que no paraba de contarle, con movimientos frenéticos, sobre el arte vanguardista y toda esa mierda.
Él decía que sí con la cabeza, sin entender nada. Estaba al palo.
“¿Sabés qué?”, exclamó cuando ella hizo una pausa, “Estaría buenísimo que me hicieras un pete…”.
Se lo dijo modulando con minuciosidad, para que le pudieran leer los labios sin problemas. Además acompañó el pedido con un gesto explícito que vos también hubieras podido entender.
Ella le hizo una paja.
Él tardó en entender el chiste. Pasa que no tiene mucho sentido del humor.
Al rato la piba se puso con eso de la vanguardia, otra vez. Entonces se la garchó, pero mal. 
Ella, en mitad del orgasmo, en el clímax absoluto, conmocionada, pegó un grito desgarrador. 
Dijo: “¡MIERDAaaaaaaaa!”
(así de largo)
“Ya está”, le dijo Jesús, mientras se recostaba a su lado. “Ahora dame lo que vine a buscar”.
Ella lo observó temblorosa, acariciándose la zona de la garganta.
Él cruzó las manos tras la nuca y sonrió.
“Los milagros son el arte por excelencia”, pensó.
Después se dio cuenta de que pensar eso era de pelotudo.
Porque él se junta con los snobs.
Pero nada, curte otra onda.
Un tipo difícil.

Había una vez...

CUIDATE VOS

(SOBRE CONTRATOS Y DESENLACES FUNESTOS)



Llegan las últimas horas y en el buzón se acumulan epílogos mal escritos, casi todos tristes, sin ganas, porque hay que acostarse y descansar, porque mañana es un día nuevo para volverse a matar. Y los personajes no se entrelazan y no tienen vuelta de tuerca, porque mejor no perder tiempo en conversaciones improvisadas, mejor no descubrir que lo que siempre buscaste lo tenía otro, mejor no enterarse de nada y tratar de poner unos puntos suspensivos al final de ese párrafo que habla de las madrugadas. 
Claro, porque ya no tenés madrugadas, porque está bien no jugar a las cartas con la noche, está bien no endeudarte, no hipotecar tu casa, no ofrecer a tu novia como premio consuelo. Está bien no meter la pata. Además la noche hace trampa.
¿Quién querría apostar con la noche?
Y el buzón explota de tantas huevadas, de tantos "FIN" que no cuentan un fin, que se quedan suspendidos, esperando a que alguien les enganche otra palabra, porque sólo hay una cadena y tu historia es un eslabón. No escribiste un best-seller, asumilo de una vez y nadie saldrá herido.
Capaz (y lo pensás mientras te tapas) habría que haber empezado por un buen prólogo. Si no pusiste "Había una vez...", ¿qué esperabas?
En serio, ¿qué carajo esperabas?
Te estirás y apagás la luz.
Las noches ya no existen.
Te volviste unidimensional.


***


Crisis vital y remolinos de vértigo: gira hacia adentro y se hace núcleo creador. Todo es rutina, esperar, morir. El muelle espera a los valientes. Vos seguís mirando el reloj, porque se te hace tarde, porque el bondi no llega, porque capaz que el bondi dejó de pasar hace años. Algunas criaturas se ríen en el mar y no entiendo lo que dicen, pero peor es saber que te entiendo tanto a vos. Así que nos separa ese charco mugroso. 
"Mirá... Cuidate".
Una mierda.
Cuidate vos.

***

Yo firmo un contrato y a vos te sacan la plata, te roban, porque puedo mostrarme lúcido, inteligente, a veces me suelo peinar... Pero te están robando. Es decir... No quiero justificar nada, pero en un punto te lo buscaste, y no pongas esa cara, porque sé que lo sabes. O deberías saberlo. 
Me dijiste que sí, pero era mentira, me querías un poco más allá, al costado, atrás del árbol en lo posible. Me querías agitando los brazos, estrechando manos, para negar con la cabeza, para escupir en mi foto.
"Qué cara de pelotudo".
Sí, pero lo de pelotudo no viene al caso. Si no recuerdo mal la foto la sacaste vos. Y estabas feliz. Muy feliz.
Yo no necesitaba esto, así que no me corras con moral de barrio, con el cuento de tener códigos, con la idiotez de las raíces y toda esa poronga que se te pega de tanto que te chamuyan. Abrí los ojos, cerrá la boca.
El contrato lo escribiste vos. Sí. 
La lapicera con la que estampo mi firma ensayada y patética es tuya. Sí.
Ahora yo soy un código de barras y a vos te roban.
Estamos ofendidos y enojados.
Cuando nos crucemos por la calle no nos vamos a saludar.
Y mañana, los tipos de las sonrisas grandes van a estar golpeando la puerta de tu casa. Van a decirte que ellos, a diferencia mía, sí confían en vos. Y van a leerte el mismo contrato verga que me leyeron a mi.
Y vas a firmar por venganza.
Todos firmamos por venganza, las lapiceras nunca van a faltar, las billeteras seguirán vacías. Más y más vacías.
Nos cabe, una y otra vez.

La Conspiración

26 abr. 2011

EL DÍA QUE APRENDISTE A ESCRIBIR



¿Te acordás de ese día en el que llovieron cruces? Todas de madera, astilladas. 
Me acuerdo del pibe que trataba de darle una explicación lógica al fenómeno, mientras la bufanda se le transformaba en serpiente, asfixiándolo. 
(ojos de piñata, cargados de sorpresa-preguntas)
El símbolo se volvió obsoleto. Las mujeres se desnudaron en aquel bar sucio y siguieron tomando como si no pasara nada.
Y es raro, porque no pasó nada.
¿Te acordás de ese día en el que nos emborrachamos con ese flaco que tenía unas alas enormes y blancas? Estábamos en la plaza, era de noche, las viejas miraban temerosas y acusadoras, desde sus ventanas altas y muertas.
No sé si el chico alado vino con vos; creo que no vino conmigo. Tampoco sé de dónde salieron las grandes copas.
(eran lindas copas, con estrellas en plata)
Nos reímos. Alguna vez.
¿Te acordás de ese día en el que llegaron rumores sobre una mujer loca encerrada en una casa embrujada? Los niños durmieron en paz, imaginando desgracias.
Yo había dejado de tener tiempo, vos te pusiste triste.
Podríamos haber muerto ese Invierto, mientras todos se abrazaban sin mirarse a la cara. Las nubes tenían formas extrañas, la mujer encerrada no dejaba de gritar.
Ok, sobrevivimos, pero me sentí viejo.
(fue mi primer Domingo)
¿Te acordás de ese día en el que aparecieron cartas de Tarot esparcidas por el mar? ¿Y cuando una gata blanca puso cinco huevos negros en el sótano de tu casa? ¿Y cuando vinieron esos hombres altos y sin pupilas que salieron del bosque llenos de colgantes y barro en la cara? ¿Y cuando se hizo un pozo y pudimos ver que el centro de la Tierra es un ojo con un orzuelo? ¿Y cuando los extraterrestres nos contaron por telepatía que la idea-Universo es sólo una fachada para ocultar la existencia real de los dibujos animados y su consecuente explotación?
¿Y cuando todos los colectivos se transformaron en peces gigantes y se pudrieron muy de a poco, en esta ciudad tan podrida? ¿Y cuando los sapos aprendieron a hablar y repitieron una fecha durante todo el ocaso?
¿Te acordás de los días confusos de tanta lucidez? ¿Te acordás de nuestra enfermiza sanidad?
¿Te acordás de los asesinatos que cometimos antes de haber nacido?
¿Te acordás de ese día en el que empezaste a no acordarte de La Conspiración?

AURICULARES

25 abr. 2011

TUS PALABRAS EN BOOMERANG



Escuchá: es una voz que dice que te conoce de antes de que vos te conocieras, que palpita donde vos pisas, que respira en cada partícula de oxígeno que se te mete, que te da vida, que te deja sediento en el desierto de la curiosidad, ansioso en la noche de la supervivencia, al palo en la montaña rusa de la mala leche, que te choca de frente, te saca fotos cuando ponés la cara de pelotudo y te afloja el cinturón en la curva más peligrosa.
“A veces falla. Vos, por las dudas, firmá acá”.
Escuchá: te cuentan un chiste que cuando termina dice que vos sos un gil de cuarta, que no juegues al comediante, que ahí tenes la pistola, que ponete las bolas del Padrino, volvela una de Tarantino.
“Loco, media pila”.
Escuchá: es el insultó más original, y se lo dijo un nene chiquito a su compañerito, porque estaban discutiendo sobre la posibilidad de que la seño tuviera conejos guardados en el guardapolvo.
“Debajo de los vestidos no hay conejos, pero sí está el agujero por el que se cayó Alicia”, con guiño de ojo, saludando al machismo de papá.
Escuchá: es un secreto, lo que vos ya sabías, lo que querías saber, lo que necesitabas considerar una duda, para poder intuir y no tomar la responsabilidad de accionar. Escuchá: te dieron el premio más grande, te llevás la medalla de oro, ahora subí al escenario y festejá, trata de explicarles a todas esas personas que te aplauden excitadas un poco de tu teoría sobre la tristeza que da pensar en la primer foto que te sacaste con tu mejor amigo, cuando la idea de eternizar un momento era tan absurda como dormir la siesta.
“Con el tiempo todos nos cansamos… Y, a la larga, siempre, pero siempre, necesitamos fotos”.
Escuchá: es una historia que quedó rebotando en las paredes de una cueva que huele mal, donde curtía un chamán con la posta: “¿Sabe´ qué? Esto es una mierda, vamos a ser más mierda”. Pitada larga, humo, sonrisita de dientes ausentes.
Escuchá: es un tema que habla de días como hoy, y dicen que lo escribió un chaboncito de tu edad, hace mucho, que se quedó en su casa encerrado un lindo día de sol, leyendo sobre otro chaboncito que, a su edad, ya había revolucionado la música.
Escuchá: son ruidos que no entendemos, que vienen del futuro, intermitencias, tus palabras en boomerang, inspirando tu pasado para que hagas el presente del futuro que ya te tocó desde el primer momento en que pudiste elegir.
“Pi… PiPiPi…Piiiiiii. PI”.
Escuchá: es una radio vieja, que habla de tu funeral, que te dice que las rutas son para accidentes, que si estás vivo es por un error en las cuentas, que los cómics hacen bien a la salud, que estudiar es una broma pesada.
“Má. Pá. Voy a ser un Superhéroe” (y después sólo dijiste mentiras: una tras otra).
Escuchá: son los ecos de las corridas, cuando la casa se prendió fuego, con tus cartas adentro, con la ropa interior sucia, los platos limpios.
“Me importa un huevo: las cucarachas lo van a sufrir más que yo”.
Escuchá: es el silencio. Y siempre estuvo ahí, escuchando.
Ahora te toca a vos.

TETAS

24 abr. 2011

NO PIDAS PIEDAD



No puedo creer que me pidas en serio que no te mire las tetas… Me vienen censurando la chota con noticieros balas y diarios de impotencia. Me vienen apretando las bolas con soles de mentira, ventanas que dan a la pared, colchones llenos de gusanos, agua envenenada, billetes con trampa.
Así que vos no deberías quejarte: si vos fueras yo y te pasaría lo mismo que a mi, ¿no me querrías violar?
¿Ves? Entonces no pidas piedad, no quieras que no sea el peor, el salvaje. Es instinto. Puro. No tenemos tiempo para ir a comer, tomar un café… A mi no me vengas con cuentos… Después te escapas por la ventana del baño y me quedo con las ganas, sintiéndome un pelotudo.
No soy buen amante, pero soy el mejor.
Vos tenés buenas tetas.
La Inspiración tiene buenas tetas.

SONIDOS

23 abr. 2011

TENGO MIEDO



Tu nombre se parece al mío… Porque si los decís uno después del otro pasa algo. Es como un conjuro, como una epifanía gritada en la cúspide de una montaña, después de pasar la noche super drogado. La Naturaleza sos Vos. Vos sos la Naturaleza… Tan pasado estás que le hablas al viento: “TENGO MIEDO”.
Si decís tu nombre y después el mío yo me acuerdo que antes no decía, hacia… pero no era. Me acuerdo risas que no me acuerdo. Me olvidé las lágrimas; mejor.
Si decís tu nombre después del mío yo dejo de preguntar y estoy sentado con vos, ese día que fue especial, porque yo no pensé en durar. No pensé en para siempre, no pensé en el cuento azul. No pensé en lo mejor. Yo, esa vez, no necesité nada más. 
Si decís tu nombre después del mío me estás desafiando, tiempo presente, YA, preguntás, me devolvés el golpe con eficacia y amor. Te entiendo más o menos, por el vodka… Lo suficiente como para saber que todo es futuro.
Vos sos el portal. Vos estás tan entera que dejo de preocuparme… Tan frágil que me siento culpable. Y no sé (nunca voy a saber) si sos por mi o para mi. 
Pensar en las cosas que no vamos a compartir, a pesar de que seamos uno. Espero que siempre estés orgullosa, que no te sientas mal.
Yo estoy bien. Porque tu nombre se parece al mío.

LEJOS

21 abr. 2011

EL PATIO DE LA REALIDAD



Soy un fantasma en el patio de la realidad, en la noche del Mundo, brillando sin luz, tocándole el hombro a la conciencia universal, que se mete en una casita embrujada, por error o porque sí.
Soy una mancha que distrae a ese pibe que tiene ganas de llorar, porque está bueno que te rompan el corazón, pero mejor dejame el Domingo sano. Soy la pantalla que deja imbécil al promedio diez, que entendió todo, que no entiende nada, que va a salir en las revistas de gente pija y nadie, nunca, nunca, le va a preguntar cómo se siente.
Soy una mentira en la terraza, que se tira descostillada de risa, sin saber si está bien o mal. Sin saber si es lo quiero o lo que sale. El piso se acerca, el cielo cada vez más lejos. Y no hay cielo que calme tanto calor: No hay infierno para el hielo del cagazo que sentís cuando te imaginás de viejo, persiguiendo lo mismo, igual pero peor.
(Ah, metete el progreso en el culo)
Soy un disco que nunca se grabó… Las bandas de verdad duran poco, después son un negocio. Vos lo sabes, yo lo sé, no jodamos más.
Soy el viento que te sacude las ideas cuando vas en el bondi de los malos presagios. Soy unos pasos en la oscuridad: quiero quedarme quieto pero no me sale. No me sale. NO- ME- SALE.
¿Y si te llamo y no sabés quién soy?
¿Y si te hablo y no tengo voz?
¿Y si voy a la casa de mi mejor amigo y encuentro un terreno baldío?
Las cosas cambian; ya cambiaron, van a seguir cambiando.
Soy el no saber qué soy cuando sé que no soy más que lo que espero ser.

Sordera

18 abr. 2011

EL ESTRUENDO DEFINITIVO



Sonaba un tema en mi cabeza, y ese tema era TODO. Era el color de la inconsciencia, que, en esa ocasión, tenía un caprichoso azul oscuro que era tan incómodo como reconfortante.
Cuando volví en mi descubrí que lloraba. La habitación parecía el recuerdo escurridizo de un sueño: podía desintegrarse en cualquier momento y yo me desintegraría, volvería al génesis, al estado cero, a ser la nada imaginando la vida de un perdedor, porque los perdedores son simpáticos, porque todos aplauden a los perdedores.
Miré cada cosa, cada detalle, intuyéndolos significativos, pero enojado, porque la posta es que nunca significaron una mierda. O sí, y por eso ya no me pertenecían. Me extrañé. Me vi comprando aquel reloj de pared, el cuadro feo, el adorno ridículo… Me vi decorando la casa, totalmente convencido: yo necesitaba un hogar.
Ella me miraba serena, desde el rincón, aunque era evidente el signo de pregunta en su frente. Un signo de pregunta aniñado, infantil. El famoso y para nada mal intencionado: “¿Y por qué?”. Estaba tan perdida como yo. Pero por mi.
-¿En serio vivimos acá? –le pregunté, sabiendo que eso sí era mal intencionado.
-Vos sí. Yo no.
Escuché un ruido en la otra habitación y me giré alarmado.
-¿Quién es?
-Nadie. Quedate acá.
-¡Hay un extraño en casa!
Fui hasta la puerta cerrada, encontrando valentía en el simple hecho de contradecirla. Abrí, cagado en las patas.
Estaba todo en penumbras; de pronto el silencio era ensordecedor.
El equipo de música estaba roto, estallado en el piso. No había señales del agresor. Me tapé los oídos, salí. Ella me esperaba con un cassette en la mano.
-¿Qué es?
-Nunca vamos a saberlo…
Eso me dio una sensación de paz. Pensar en eso que jamás nadie sabrá. La complicidad. La cantidad de mundos que a diario desaparecen por ausencia de alguien que sostenga el secreto. Me pareció una muerte digna, honrosa. Si todas las personas tienen secretos, entonces, quizás, las cosas no están tan mal.
Le saqué el cassette con un movimiento rápido. Lo examiné: totalmente blanco, ninguna marca distintiva.
-¿Te acordás de la guitarra que me regalaste? –le pregunté.
-Sí… Te la regalé el día que me regalaste mi disco favorito.
-¿Te acordás que te dije que me la habían robado?
-Sí…
-Era mentira.
Inclinó la cabeza, como hacen algunos perros cuando parece que entienden lo que uno dice.
-¿Eh?
-La vendí.
Después de un rato rió. Tuve ganas de reírme y de dejar de existir al mismo tiempo.
-¿Por?
-La vendí porque nunca, nunca, nunca pude aprender ese tema que te gusta tanto. No sé… No debo tener oído.
Sentí algo de pudor al admitir aquello. Pudor, culpa y placer.
-¿Y qué compraste con la plata?
-Un arma.
-¿Querías matarte? –seguía riendo.
-Ni en pedo. Tenía miedo de que alguien entrara a casa. Nada más.
Suspiré.
-Calculo que esperábamos cosas diferentes uno del otro… -exclamó.
Asentí, de mala gana. Tuve que admitir que ella no sólo sonreía: era feliz.
-Yo todavía tengo el disco. Y cuando lo escucho pienso en vos. Ahora es especial por partida doble.
-Si yo tuviera la guitarra no te necesitaría. Para nada. Si tuviera la guitarra me acordaría de que te odio por pretender tanto de mi.
Me dio un beso y se fue.
Intenté recordar la conversación que habíamos tenido al conocernos. No pude. Toda la música se me escapa.
Busqué el arma, puse el cassette sobre la mesa. Apunté. Disparé.
Cambié la melodía por el estruendo definitivo.
Me quedé con un buen lugar para envejecer, un zumbido taladrándome el cerebro y un extraño escondido entre las sombras.
Mi guitarra era azul.
Azul oscuro.

EXPERIMENTO 7-14

6 abr. 2011

DESPRENDIMIENTO





Rojo, puño, letra, libro.
Enfermizo-ansiosa; 
desesperada-desolado. 
Transpiradas: madrugadas.
Golpe. Golpe. Código.
Conciencia; Mundos, infiltrado, mentira.
Verdad: Mal.
Desconocido: yo, vos.
Símbolo, conjuro, ritual.
Ausencias, peor. Desenlace, interminable.
¿Interminable? Trance.
Noche.
Visitas: “adelante, bienvenido”.
Invisible, te toco. Me toca. Temblor.
Caída,
Caída,
Caída,
ARRIBA.
Visión, quema: epifanía.
Ojo, agujero, muerte:
Retroalimentación, expansión, exposición.
Interno, vacío, NADA. Autómata.
Grito, demonio, lágrima, odio.
Golpe. Golpe. Golpe.
Tranquilidad. No Paz.
Auto-retrato, fuego.
Rojo, puño, letra, libro.



***


Las agujas del reloj ya no siguen su cause: huracán de giro inverso, desmaterialización absoluta, ausencia de la conciencia-ego, Experimento 7-14, protocolo 16, folio 2, Anexo I.
Se procede a la perforación de la superficie mediante taladro macro-orgánico de descompensación cíclica. Transmisión neuronal suspendida: instante cero. Creación/ evolución/ Destrucción.
[ÁTOMO=INFINITO]
Desprendimiento de retina, clonación: ojos en las manos, en los pies. Ojo Interno: pupila telescopio, estrella, centro, multi-asimilación de conceptos.
Campo aural electrificado, tormenta de rayos. Luz entra: Luz sale. LUZ. Brillo enceguecedor.
Blanco.
Florece el recuerdo madre, el recuerdo-único.
Raíces que se expanden, carcaza, semilla.
Late, corazón, vida, estruendo, primitivo. Temblor. Tribu- Neo Chamán.
Cyber Dios Natural: enchufe, desgarro. Parlante, grito, música. Ecuación, canción.
“El todo es el espacio más pequeño dentro de la nada”. Habitación, caja de zapatos, célula.
[ÁTOMO=INFINITO]
Fisura-Ahora. Pasado-Presente.
Un muerto, dos muertos, tres muertos. Puerta, fragmento, dimensión.
Planetas.
Cortocircuito inducido, sabiduría de fuego. AlKimia.
Ser-Galaxia.
Ser-Universo.
[…]
silencio
Se solicita reevaluar la continuidad: si todos parpadearan en el mismo instante sería el Fin.
Oscuridad:
[ÁTOMO=INFINITO]
Sincronización.
Error.
Error.
---error---



***

Lo tenía. Lo perdí. 
A veces es así de simple.
[FIN]


Tres segundos

¿TUVISTE PESADILLAS AYER?
(percepción selectiva y ocasos varios)


Tres segundos para las posibilidades que ni me imagino, que no puedo contemplar.
Diecisiete minutos para las tardes que pasaron y no me acuerdo; esos días que yo era alguien para alguien y no me reconozco.
Treinta y tres horas para preguntar por qué; para agarrar el teléfono y llamar, con las bolas encogidas; para decir de una vez y para siempre: “Loco, ¿te acordás del día en el que pensamos lo mismo en el mismo momento?”.
Cincuenta y dos días para mirar el espejo, para buscar los ojos, para ver cuánto se llevaron los monstruos, cuánto dejaron a cambio; cuántas pupilas dejaste en el camino, cuántas miradas se vieron en la tuya, cuánta oscuridad te fumaste, por no bajar al sótano, por no enfrentar al asesino, por no querer descubrir la respiración al costado de la cama.
Setenta semanas por las calles desiertas, tan llenas de gente, que cuando eras chico parecían misteriosas: eran la aventura. Ahora es rutina: es rutina tu paso lento, mi paso lento, el auto repetido, el mismo taxi, el colectivo hasta las tetas. Ningún dealer en la esquina vendiendo la chance de elegir mal pero bien, para descubrir una mnetira, bajar a unos cuantos, inmolarte contra algo/alguien, acabarle en la cara ala Reina de las Historias, mearle los zapatos al Señor Futuro.
Ochenta y cuatro meses para meterte debajo de las sábanas y verte ahí, para que te digan que quieren pasar la vida a tu lado, para que empieces a tener miedo de morir porque podes lastimar a alguien con el mero hecho de dejar de existir, porque corre la posibilidad de que no te lleguen a conocer jamás porque vos no te conoces y menos sentís que puedas conocer a alguien y todo se desfigura y la realidad no está en ningún lado: espejo, teléfono, ojos, bondi, amor.
¿Realidad?
NO.
Cien años.
Que es como decir nada. El tiempo tampoco existe.

***

Me escuchan por ahí, me presienten en un sueño, me leen sin querer, porque se equivocaron de correo. Me huelen en la noche, porque me duele la cabeza y transpiro mucho, con temblores en baja frecuencia. Se mueve la cama de un par.
¿Tuviste pesadillas ayer?
Me tocan y no los veo, me sacan fotos y se olvidan de mí al toque. Me escriben una carta muy larga que no dice nada, porque no hay nada que decir, porque me importa poco, pero lo necesito. Es una realidad.
Me dan lo mejor, lo que nunca le darían a nadie. Me dan el destello; después apagan la luz. Y tengo buenas razones, pero ningún lugar a donde ir.
No sé dónde está la puerta.
No sé dónde estoy.
Estoy en todos lados.
Me imaginan.

***

 No cambio mis 17 preguntas por ninguna respuesta, y no preguntaría nada más, llegado el momento, que si estás bien. Y no me vas a creer. Vas a pensar que pregunto por preguntar, sin ponerte a pensar que daría cualquier cosa en este instante por ser una verdad para vos.
No podemos detener el vértigo, me lastimé las manos, me quemé… Y la verdad es que la rueda no se inmutó. No quiero justificarme, pero, ¿no ves las cicatrices? ¿No ves que me duele bocha?
No cambio mis 23 traumas por ninguna certeza, porque nunca voy a saber si te valoro tanto porque me dijiste que era un imbécil o porque me arrepiento de haber hecho que me lo dijeras.
Así que dejame sin poder dormir, así el sueño no me dice que vos tenías que estar. Dejame sin poder relacionarme de verdad, así me arrepiento de cada palabra tan mal puesta que me aplauden. Vos te hubieras cagado de risa. Si nadie se ríe no soy nadie.
No cambio el orgullo por nada, porque se me hizo tarde… y nadie me espera, nada me pertenece… Nadie me dedica una reflexión maricona a las tres de la mañana. Nadie sabe lo que es extrañar un amigo excepto yo.
YO. SÓLO YO.
¿Cómo estás?