Cualquier Octubre [IV]

24 abr. 2010

Cualquier Octubre
[Divagaciones Inconexas sobre los Cuatro Domingos de un Mes]
 
 
 
 
DOMINGO IV: [PROYECTOR]
 
Revelación…

Algo llegó a mi… Puedo sentirlo… Es algo grande… Me llena de embriagadora expectación y, aunque ansioso, me contengo y aguanto la respiración…
Abro mis sentidos… Lo veo, lo huelo… Una electricidad me recorre… siento fuerzas, tengo ganas… Rompería todo lo que me rodea pero quiero seguir percibiéndolo… Viene de todos lados… Podría ensordecer a todos si gritara… hacía tiempo que no sentía tanto poder… Podría sorprenderlos, arrojándome por la ventana…
Vuelve a haber un puerto de comunicación… Un puerto para canalizar… Trato de sumar los hechos aislados y veo el Rompecabezas… Faltan piezas. Me dispongo a buscarlas y sé que tengo que estar concentrado para eso… Sé que habrá alguien para evitarlo, porque siempre es así… Empiezo a ser precavido….
Me adentro en el torbellino de imágenes y formo parte del paisaje.
Hay una paloma muerta en el patio… Cuando salgan al recreo los niños la verán… ¿Qué sentirán? ¿Qué pensaran? ¿Para cuantos de ellos será este su primer encuentro con la Muerte? ¿A cuantos se les grabara esta diapositiva y se verán obligados a llevarla a todos lados como un souvenir no deseado?
Las lámparas del aula se prenden y se apagan… La maestra lee un cuento de terror… llueve… Es curioso, sé que tendré pesadillas y me encanta….
Hoy volví solo, mamá no me fue a buscar… Casi corrí por temor a los “Señores Malos” de los que hablan en la tele… El corazón me golpeaba con alegría…
Me tomo la cabeza y trato de detener la avalancha de escenas… Son deliciosas pero me lastiman…
“Quiero volver a ser”, me digo… Y mi entorno me fastidia… “Ellos” ni siquiera parecen habitar el mismo Mundo…
Pero esta Revelación me da Fe… A cambio de un sacrificio: reconciliarme con el “ahora”... y casi no lo pienso, no me doy tiempo… Acepto… Y abro los ojos…
Materializo lo que hasta ayer había sido el fantasma de mi esencia y siento temblar cada músculo… Me tiento con volver a retroceder… Pero pongo toda mi voluntad en no hacerlo…
¿Será posible?
¿Podré volver a Inmortalizar?
¿Podré volver a grabar con esta máquina y así dejar de repetir una y otra vez las mismas proyecciones añejas en este solitario y tan reconfortante cine al que vengo a emborracharme de melancolía que me aísla y me destruye?
¿Podré?
El instante murmura que “Sí”… Y me tiende la mano, invitándome… Dándome la posibilidad…
Una Revelación…
Me calzo mi traje de gala: el de Conejo.
“Que empiece la función…”

FÍN

[y de pronto, Octubre se va…
Y estoy un poco más viejo…
Más malo…
Encorbado
Borracho
Insistente
Terco
Afiebrado

Octubre se va..
Y no me detengo...
Avanzo...
Para volver a encontrarlo,
quiera o no...]

Cualquier Octubre [III]

19 abr. 2010

Cualquier Octubre
[Divagaciones Inconexas sobre los Cuatro Domingos de un Mes]




DOMINGOIII: [MICROSCÓPICO]

Abro la ducha y dejo que el vapor cubra mi visión. No veo, me pierdo, ¿es bruma? ¿es niebla?... ¿Dónde estoy? ¿Qué año es?... El hermoso desconcierto dura un minuto, después soy consciente de que el lugar no es mágico y la nostalgia tiende su trampa…
Recuerdo cuando era chico y estaba enfermo… Me hacían aspirar vapor para que mis fosas nasales se destaparan y mientras tanto me leían un libro, para conformarme… Siempre me quejaba… Pero me encantaba, en especial cuando me leían el relato que hablaba del fondo del Mar… Porque me daba miedo pensar en lo que allí podía esconderse…
Ahora en mis pensamientos ya no hay claridad… El agua se desliza por mi cuerpo y ya no hay posibilidades de futuro… Ansiedad, ganas que se convierten en filosas dagas… Conozco el destino, sé a donde quiero llegar… Pero no sé el camino… y desespero…
Me dejo llevar y al rato futuras generaciones escurren… Mi cuerpo es de piedra, tacto áspero… Después pierdo consistencia y me desvanezco…
Estallo en vehementes carcajadas y miro mis manos…
No pienso en nadie y no me importa… Egoísta…
Pienso en todos y me afecta…
Rompo un azulejo con el puño y los colores que brotan tornan el lugar de surrealismo… El rojo de mi sangre se mezcla con otras tonalidades y casi comprendo algo…
Sólo casi…
Me percato (tra vez) de la belleza del estar perdido, pero no llego a la conclusión…
De a poco el vapor se filtra por debajo de la puerta (una puerta que no va a ningún lado)… La ducha se seca y mi cuerpo mojado empieza a temblar…
Me propongo destruir.
Me propongo brillar.
Me propongo desnudar la miseria.
Alimento mi individualismo y sé que sólo eso soy.
Me asomo por el agujero donde antes había estado el azulejo, y veo el fondo del Mar… Igual al de los dibujos del libro que me leían de pequeño… Sonrío para mi interior… Empiezo a romper la pared y me fundo en la imagen… Miles de preguntas vuelven…
(¿Qué habrá allí, donde no brilla la luz?
¿Y si me encuentro mirando el ojo de un enorme monstruo?
¿Y si me rodean criaturas deformes y de dientes enormes?
¿Y si me envuelven tentáculos?)
Avanzo con mayor seguridad. Firmeza, determinación…
Cuando el frio del agua me abraza vuelvo a escuchar a la insistente voz: “En este lugar no hay Magia”…
Cierro los ojos, sabiendo que al abrirlos estaré donde ya no quiero estar…
Pero eso no pasa... y empiezo a bucear…
“En este lugar no hay Magia”
Me burlo de la certeza, de la convicción estúpida…
Y me adentro más y más, yendo hacia donde no me animo, pero sabiendo que no puede ser peor…
Nunca hubiera imaginado años atrás (¿sólo pasaron años? ¿no fueron siglos y siglos, amén?) que querría adentrarme allí buscando un refugio…
Es lo único que me queda.
Descubro, de a poco, mi esencia.
Y me gusta.

Es simple, se trata de habitar las pesadillas de mi niñez.

[continuará]

Cualquier Octubre [II]

12 abr. 2010

Cualquier Octubre
[Divagaciones Inconexas sobre los Cuatro Domingos de un Mes]




DOMINGO II: [NOCHE CATORCE]

Desolación es una mujer alta y de expresión fría.

Ayer por la noche vino a visitarme. Golpeó la ventana suavemente y no me sorprendí cuando lo hizo. Supongo que la estaba esperando y ella era conciente de eso. Entró con la gracia particular que sólo puede atribuírsele a quienes no usan las puertas.
Me percaté de su peculiar belleza apenas cruzamos una mirada y supe que las cosas, inexorablemente, terminarían mal.
En un primer momento no intercambiamos palabra. Yo me quedé tirado en la cama y ella empezó a caminar de un lado al otro del cuarto, con inquieta curiosidad.
De vez en cuando levantaba algún adorno, algún recuerdo, algún fantasma, algún souvenir y me lo mostraba… Yo lo tomaba, asentía, y después de mirarlo con precisión, comprendiendo todas sus implicancias, se lo devolvía. Entonces ella lo ponía en su sitio nuevamente y seguía su recorrida. En ciertos momentos la Luna sacaba resplandores de su vestido blanco que me hacían arder los ojos… Y no sé si lloré por eso o por otras cuantas cosas. Sólo sé que ella me abrazó.
Y me sentí más solo. Más solo y reconfortado. Sus manos acariciaban mi pelo y me aislaban cada vez más y más… En su pecho helado derramé mis lágrimas y ella me tomó con fuerza, asegurándome que nada de eso era un sueño, que podía ser cruel pero era cierto.
No me tendió una mano para que saliera a la superficie sino que me ayudó a escarbar, y juntos fuimos muy profundo donde sólo hay silencio y un espacio pequeño…
Me besó y me hipnotizaron sus palabras. Me mostró lo fácil que era saltar al abismo…
Me amó por horas y yo me entregué entre sollozos y furia. Y después de que me sonrió quedé dormido entre sus telas, exhausto.
No sé cuanto tiempo después fue ella la que me despertó.
“No te preocupés”, exclamó, “Dentro de poco ya no habrá nadie”.
Había amor en su tono.
Se fue, otra vez, sin utilizar la puerta, pero antes, con lentitud y movimientos armoniosos, tiró todo lo que había en los estantes… Todas aquellas cosas que me había mostrado… Supongo que para obligarme a que las levantara…
Pero me quedé tirado y cerré los ojos.
“Voy a volver, para ser tu compañía”, me dijo.
Espero que no lo haga…
Pero creo que aún sigo embriagado de ella… Me gustaría levantarme y demostrarle que se equivoca con lo que dice…
Pero no puedo…

Y empiezo a esperarla.


[continuará]

Cualquier Octubre [I]

4 abr. 2010

Cualquier Octubre
[Divagaciones Inconexas sobre los Cuatro Domingos de un Mes]




[Octubre.
El 1 de Octubre cumplo años.
Buena forma de comenzar...
Buen mes...]

DOMINGO I : [TEMPESTAD]

¿Cómo detenerlo? ¿Cómo parar el viento que me empuja? Es verdad que en un principio me dejé arrastrar… Pensaba que la Tormenta podía purificarme… Pero ahora no puedo escapar y las nubes se ciernen sobre mí… La tempestad arremete contra todo mi ser, y mire por donde mire sólo hay oscuridad.
Soy un pedazo de papel librado al capricho de fuerzas superiores. Bailo en el aire una danza que no conozco pero a la que me acostumbro resignado… Una danza que no quisiera bailar… ¿Hay otra alternativa?
Quisiera aferrarme a algo… A un trozo de mí que haya quedado libre, a un trozo de vos que aún me espere… Es imposible…
Estoy cansado de girar, chocar y que me duela… ¿Estoy llorando o comenzó a llover otra vez? ¿Grito o sólo son los Truenos?
¿Quién asesino a la Primavera?
¿Quién violó al Verano?
¿Ya nunca volverán?
¿Qué paso con el Sol que antes sacaba destellos de color en la ropa y me llenaba de buen humor?
¿Qué paso con las suaves brisas que arrastraban mis promesas, que jugaban con mis sueños, y me desafiaban?
¿Qué paso con el verde césped matutino que camino al colegio mojaba mis zapatillas desatadas de rocío?
¿Qué paso con las fragancias?
¿Quién lo contaminó todo?
¿Quién me arrebató las Rosas con tanta violencia? ¿Por qué no me dieron la oportunidad de preservarlas? Yo las hubiera hecho eternas; yo hubiera sacrificado cualquier cosa con tal de que su belleza se mantuviera…
Pero me quitaron hasta mi última posibilidad de Redención…
¿Qué hay aparte de mi profunda frustración?
Si te digo que ya no me escuches es porque no tengo palabras que alivien dolor… yo también formo parte de la pudrición…
Incontrolables sentimientos de venganza encerrados en mi corazón… Y aprieto los dientes…
Si no poseo el Mundo que quiero me propongo destruir el que me obligaron a aceptar…
Pronto estallaré… Por ahora sigo arrastrado por el viento, ansiando y rezando por vos…
Ojalá no estés acá cuando despierte esa parte de mí…
Porque no habrá compasión…
Calmo, casi muerto, me dejo llevar…
La Tempestad que me sacude no es nada a comparación de lo que vendrá…
Renaceré, ya sin amor… Melancólico de él, pero sin poseerlo…
Soy un pedazo de papel librado al capricho de fuerzas superiores. En mí, palabras que ya nadie puede leer…


Pronto…
Pronto ya no habrá Dios capaz de contenerme…

[continuará]